29 de noviembre de 2012 - 23:04

Instan a industrializar la producción en origen para favorecer el desarrollo local

Sostienen que ayudará a frenar la caída de los pequeños y medianos productores. Atenuaría la concentración de la producción, agregando valor.

La propuesta de agregar valor a la producción en el lugar de origen, como estrategia para el desarrollo territorial, sigue definiendo la agenda agropecuaria y agroindustrial del país; y muchos productores argentinos ya están embarcados en distintos emprendimientos que persiguen ese desafío.

Mario Bragachini, técnico del INTA Manfredi -Córdoba- y coordinador del Proyecto de Eficiencia de Cosecha, Poscosecha y Agroindustria en Origen (Precop), destaca la necesidad de tomar conciencia sobre “la importancia del valor agregado en origen, desde el punto de vista social y económico para el desarrollo”.

Las consideraciones del especialista son reflejadas por el sitio el sitio INTA Informa, que da cuenta de las conclusiones más relevantes de un reciente congreso internacional relacionado desarrollo local del que participó el especialista.

Precisamente en ese sentido orienta Bragachini sus recomendaciones, al señalar que debe incluirse a toda la sociedad “con un plan estratégico y mesas de gestión local permanentes, en las que tienen que estar los educadores, los organismos de ciencia y técnica, la industria, el comercio y por supuesto las organizaciones de productores, para que el crecimiento y el desarrollo se den junto con el ordenamiento territorial”.

Salto de competitividad

En esa línea, destaca el “sinergismo total” que puede lograrse con un salto de competitividad que favorezca los procesos de industrialización de productos agropecuarios y, en consecuencia, consolide un mayor posicionamiento en mercados internacionales. “Toda la exportación argentina del sector agropecuario y agroindustrial tiene un grado calculado de 22,8% de industrialización y para 2020 se pretende elevar esa cifra al 40%”,  explicó el técnico.

“El impacto -continuó- que puede llegar a tener ese mayor grado de industrialización, más el aumento de producción de 100 a 157 millones de toneladas de granos, llevaría a un saldo exportable de 40.000 a 100.000 millones de dólares”.

Protagonistas locales

Bragachini advierte que en algunas localidades del país con escasa actividad industrial, la aplicación de tecnología y el desplazamiento de la mano de obra llevan a problemas de demanda laboral que fundamentalmente afectan a los jóvenes.

“Hay pueblos con índice demográfico negativo y, aunque tienen crecimiento, no tienen desarrollo. Entonces -apunta- aparecen las figuras del parque industrial agroalimentario y del intendente como protagonista para generar la infraestructura necesaria; mediante decisiones que apuntan al ordenamiento territorial desde la escala local pero con alcance regional, en el marco de políticas impulsadas desde el Gobierno nacional”.

El coordinador del Proyecto de Agroindustria en Origen del INTA advierte que “estamos todos en un proceso de cambio, se están haciendo planes estratégicos, parques industriales, se gestionan créditos, procesos educativos, energía, rutas, comunicaciones. Todos están preocupados porque su pueblo sea mucho más inclusivo y con más mano de obra mirando al año 2020 o 2030”.

De acuerdo con el técnico, los productores de pequeña y mediana escala observan ahora -como ocurrió hacia 2005 en distintos condados de los Estados Unidos- cómo se fortalece un modelo de desarrollo inclusivo que promueve la integración, la transformación productiva y la generación de puestos de trabajo genuinos.

“Es un modelo con alta implicancia social”, observa el especialista, “que enfrenta la desaparición de los pequeños y medianos productores y la concentración de la producción, con la alternativas de desarrollo mediante el valor agregado en origen”.

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