10 de febrero de 2018 - 00:00

Inglaterra y Alemania censuran desnudos pintados hace un siglo

En estos dos países no quisieron exponer por “pornográficas” obras de Egon Schiele, que en su época se exhibían abiertamente.

Para festejar los cien años del fin de siècle vienés, también conocido como "Secesión", la comuna de Viena ha organizado exposiciones por toda la ciudad en las que los desnudos del pintor austríacos Egon Schiele son protagonistas.

El éxito ha llegado a ser tal, que la campaña se ha extrapolado a distintas ciudades europeas. Lo que nadie podía llegar a imaginar es que dos países se negarían rotundamente a mostrar las obras del artista: Inglaterra y Alemania.

Las autoridades de estas dos naciones se han negado a que los mundialmente famosos desnudos de Schiele adornen afiches publicitarios y paredes enteras de varios edificios alegando que se tratan de "pinturas pornográficas", pues "no es ético mostrar genitales públicamente".

Hace cien años, muchos tildaron de obscena la obra del pintor, lo que le llevó a estar encarcelado durante tres semanas. Pero cuesta imaginar que, en 2018, el modernista vienés siga siendo públicamente censurado.

Pese a la polémica, la Oficina de Turismo de la capital austríaca ha decidido continuar con la campaña de desnudos. Eso sí, dando una vuelta de tuerca en las grandes ciudades británicas y alemanas, donde han decidido agregar una banda que tapa los genitales en la que se lee: "Lo siento, 100 años pero demasiado atrevido para hoy", junto al hashtag #ToArtItsFreedom.

La idea la tomaron de la misma fachada de la "Secesión", cofundada por Schiele y su maestro Gustav Klimt en 1897, en la que se lee "Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit" (A cada tiempo su arte, y a cada arte su libertad).

Sorprendentemente, las ciudades en cuestión han aceptado estos nuevos carteles. De este modo, las obras (tapadas) de Schiele se pueden ver en los micros de Londres o en el subte de Berlín.

Tras conocer la noticia, muchos usuarios de Twitter han tildado de "ridícula" y "puritana" la acción.

Al principio inspirado por el Art Nouveau, el modernismo vienés forma parte de un contexto de ebullición artístico también observado en París y Munich. "Viena no fue un precursor en todo, pero hizo algo especial", apuntó la historiadora del arte Alexandra Brauner.

En medio de la efervescencia económica e intelectual de un imperio austro-húngaro en su apogeo, el movimiento nació de una “colisión única de todas las formas de arte y ciencia, incluida la literatura con Hofmannsthal, la música atonal con Schönberg, el psicoanálisis con Freud e incluso la economía con Schumpeter”, dijo Hans-Peter Wipplinger, director del Museo Leopold.

Arte para burgueses

Si bien el movimiento incomodó a los defensores de un arte académico, el modernismo rápidamente encontró su nicho en “la nueva burguesía, muy adinerada, que se mandaba a construir sus palacios en Viena”, detalló.

No fue solamente la creciente participación de la mujer en la sociedad lo que agitó la calma burguesa del fin de siglo vienés, sino también el sincero deseo manifiesto de la lujuria sexual de hombres y mujeres, y Schiele realiza un corte transversal a aquellos cambios en el imaginario colectivo.

Hace cien años, muchos consideraron que la obra de este monstruo de la pintura europea era pornográfica, de hecho estuvo en la cárcel durante tres semanas a causa de su trabajo. Lo que cuesta imaginar, es que en 2018 el modernista vienés siga siendo públicamente censurado.

Para Schiele, sus obras eran arte  erótico

En una página de su diario, Egon Schiele escribió respecto de su obra: “No niego que he hecho dibujos y acuarelas de naturaleza erótica. Pero son siempre obras de arte. ¿No hay artistas que hayan hecho pinturas eróticas?”.

El modernismo vienés fue protagonizado por artistas que murieron alrededor de 1920, y tuvo a su exponente más famoso en Gustav Klimt, por su óleo “El beso” y retratos cuya comercialización supera los cientos de millones de dólares.

Le siguieron en fama y prestigio las representaciones eróticas de Schiele, la propuesta del pintor y diseñador moderno Koloman Moser, y el legado del arquitecto Otto Wagner, que dio identidad a varios edificios de su ciudad.

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