El mes de octubre mostró una mejora en los niveles de recaudación impositiva nacional que se extendió a los impuestos coparticipables, por lo que las provincias se han visto beneficiadas. A diferencia de la caída del mes de setiembre, el pasado mes mostró un crecimiento interanual del 26,4%, pero las transferencias por coparticipación crecieron un 40% respecto del mismo mes del año anterior.
En este crecimiento está involucrado el impuesto a las Ganancias y el IVA. En el caso del primero, la suba fue del 40% y se explica por los bajos niveles del mínimo no imponible para las personas y la imposibilidad del ajuste por inflación para las empresas.
Pero el impuesto más importante fue el IVA, que tuvo una fuerte recuperación del 28,7% en lo que respecta al IVA-DGI, es decir, el que se recauda por el consumo interno y está directamente vinculado no sólo a nivel de actividad, sino al impacto de la inflación sobre los precios. En cuanto al IVA-Aduana, es decir lo que se paga por importaciones, el crecimiento fue del 28,8%, lo que estaría evidenciando una mayor apertura del grifo para algunos niveles de importaciones.
Lo que se repite es una caída en los ingresos del impuesto sobre débitos y créditos bancarios, que solo creció un 16%, casi 10 puntos menos que las estimaciones privadas de inflación. Según la consultora Economía & Regiones, “este comportamiento podría evidenciar una cierta “desbancarización”, vinculada al aumento de la economía informal, en un contexto de menor crecimiento económico e incremento sostenido de los precios.
Los aumentos de Ganancias e IVA implicaron una mejora sustancial en las remesas por coparticipación a las provincias. Para el caso de Mendoza, la suba interanual de las transferencias directas fue del 40%, lo que implica una sensible mejora respecto de meses anteriores.
No obstante, se produjo una sensible caída en las transferencias correspondientes al Fondo Federal Solidario, conformado con un porcentaje de las retenciones a las exportaciones de soja. En este caso, para Mendoza la caída fue de casi el 38%.
El menor ingreso por este rubro se explica por la caída del volumen exportado, que fue compensado por aumentos de precios y una devaluación del 12% del tipo de cambio oficial.
En el caso de Mendoza, pese al incremento de los volúmenes coparticipados, este rubro se mantiene casi en un pie de igualdad con la recaudación impositiva de la Dirección General de Rentas. El organismo tiene publicados los datos hasta setiembre, y comparados los primeros nueve meses, la recaudación local es igual a la coparticipación.
Esto se explica por la concurrencia de dos factores. Por un lado, la menor coparticipación, y por otra, la mayor recaudación obtenida, fundamentalmente, por aumentos de impuestos muy fuertes aprobados este año.
Para el año próximo se anticipan algunos retoques que implicarían también aumentos en algunos rubros, pero todavía se está elaborando el proyecto de ley impositiva y habrá que esperar hasta que se presente en la Legislatura para conocer más detalles.
Hay que financiar gastos
Si se proyecta el Presupuesto nacional recientemente aprobado, podrá advertirse que habrá aumentos de tarifas de gas y electricidad y, seguramente, en el transporte público de pasajeros. Todo esto por una disminución de los subsidios que obligará a los consumidores a pagar más por estos servicios.
La proyección más sensata es pensar que la economía crecerá, en términos reales, un 3,5%, aunque son datos a revisar. En los cálculos aparecía como muy promisoria la próxima cosecha de soja, pero hoy los números se están rehaciendo porque por las últimas lluvias hay un tercio de la superficie para implantar que está inundada y no se sabe si se podrá llegar a sembrar en tiempos límites. Esto implica que los cálculos originales de ingreso de divisas no se cumplirán y deberán revisarse varias acciones. Entre ellas, será difícil esperar mayor flexibilización cambiara y de control de importaciones.
Por esto reviste particular importancia el proyecto de Presupuesto que presente el gobierno provincial. Hoy se están haciendo anuncios de obras con gastos corrientes creciendo y no está muy claro cómo se financiará. Ya se ha visto la dificultad que tuvo el gobierno para conseguir recursos para financiar el déficit de este año y si se repite un escenario de déficit para el año próximo, el problema será mayor porque hay un torniquete del gobierno nacional sobre los bancos para que no les presten a las provincias.
El gobierno apostará con todo a la creación de una Agencia de Recaudación, que reemplazará a la DGR como un organismo autónomo y con mayores facultades para poder cobrar. Hay algunos impuestos que requieren facultades mayores, como el Automotor e Inmobiliario, pero también hay casos de Ingresos Brutos que caen bajo una maraña que hace complejo su recupero.
Sería deseable que el gobierno no apelara a nuevos aumentos de impuestos, ya que el año próximo la población deberá soportar incrementos en los costos de los servicios públicos y, además, el gobierno provincial tendrá mayores ingresos por esos consumos. Sería bueno que se aplicara una sintonía fina sobre las erogaciones para hacer más eficiente el gasto y no cargar a la población de forma lineal sin mejoras cualitativas del servicio público.
Además, hay que recordar que, con los actuales niveles de presión impositiva, nuevos aumentos impactarán sobre el ritmo de la economía y pueden, posiblemente, generar menos recaudación de dinero para el Estado provincial.