India tiene un débil gobierno central pero una sociedad civil en verdad fuerte, burbujeando con elecciones y asociaciones en cada nivel. China tiene un fuerte gobierno central, pero una débil sociedad civil, pero aun así está luchando claramente por expresarse más.
Egipto, ay, tiene un gobierno débil y una sociedad civil sumamente débil, ya que la misma fue suprimida durante 50 años, negándole elecciones y por tanto, es presa fácil de que su revolución sea desviada por el único grupo que pudo organizarse, la Hermandad Musulmana, en el único espacio libre, la mezquita. Sin embargo, hay un aspecto que los tres tienen en común: gigantescos grupos de jóvenes menores de 30 años, cada vez más conectados por la tecnología aunque con educación muy dispar.
En mi opinión, de estos tres, el único que prosperará más en el siglo XXI será el que sea más exitoso para convertir esa masa de jóvenes en un “dividendo demográfico” que siga pagando cada década, a diferencia de una “bomba demográfica” que siga estallando cada década. Esa será la sociedad que le provea a más de sus jóvenes la educación, empleos y voz que ellos buscan para volver realidad su potencial pleno.
Esta carrera es sobre “quién puede facultar e inspirar a más de sus jóvenes a que ayuden a construir una amplia prosperidad social”, argumenta Dov Seidman, el autor de “Cómo” y CEO de LRN, que tiene un centro de operaciones en India. “Y todo eso es sobre líderes, padres y maestros creando ambientes en los que los jóvenes puedan estar en una búsqueda, no solo de un empleo, sino de una carrera; de una vida mejor que no solo supere sino supere por mucho a las de sus padres”.
Los países que no logran hacerlo tendrán una profusión de jóvenes que no solo están desempleados sino que son ‘inempleables’”, argumentó. “Estarán desconectados en un mundo conectado, desesperados mientras ven a otros construir y volver realidad su potencial y curiosidad”.
Si su país tiene ya sea un gobierno fuerte o una sociedad civil fuerte, tiene la capacidad para alzarse a la altura de este desafío. Si no tiene alguno, tendrá verdaderos problemas, razón por la cual Egipto enfrenta dificultades.
China está a la cabeza en darle a su gran grupo de jóvenes educación, infraestructura y empleos, pero esta rezagada en disparar la libertad y la curiosidad. India es el caso más intrigante, si puede poner bajo control su forma de gobierno y corrupción. La búsqueda de movilidad ascendente allí, particularmente entre mujeres y niñas, es palpable. Participé en la ceremonia de graduación del Instituto de Energía y Recursos. De 12 premios para los mejores estudiantes, 11 fueron para mujeres.
“Actualmente, India tiene 560 millones de jóvenes menores de 25 años y 225 millones entre los 10 y 19 años”, explicó Shashi Tharoor, el ministro de Estado indio para el Desarrollo de Recursos Humanos. “Así que durante los próximos 40 años, deberíamos tener una población joven en edad de trabajar”, en una época que China y el mundo industrializado en general están envejeciendo.
La edad promedio en China actualmente es 38 años, en tanto en India ronda por los 28. En 20 años, esa brecha será mucho mayor. Así que esto podría ser un enorme dividendo demográfico “siempre que podamos educar a nuestra juventud, ofrecerles capacitación vocacional a algunos y universidad a otros para prepararlos a fin que aprovechen lo que ofrece la economía global del siglo XXI”, dice Tharoor. “Si lo hacemos bien, India se convierte en el caballo de trabajo del mundo. Si lo hacemos mal, no hay nada peor que jóvenes frustrados a quienes tampoco se puede dar empleos”.
De hecho, algunos de los indiferentes jóvenes de India están dirigiendo la mirada al maoísmo en áreas rurales: “Tenemos maoístas entre nuestras poblaciones tribales, los cuales no se han beneficiado de las oportunidades de la modernidad india”, según Tharoor.
Se han suscitado incidentes violentos de maoístas en 165 de los 625 distritos de India en años recientes, conforme maoístas explotan a todos aquellos que quedaron fuera del “sueño indio”. Así que ahora hay un descomunal esfuerzo con miras a atraer a niños pobres a la escuela. India administra el mayor programa de almuerzos del mundo, sirviendo 250 millones de almuerzos gratuitos en escuelas cada día. Aunado a esto, ha duplicado el número de sus Institutos Tecnológicos, de 8 a 16, y está planeando 14 nuevas universidades enfocadas a innovación e investigación.
Sin embargo, todo esto será para nada sin mejor dirección de empresas, argumenta Gurcharan Das, el ex CEO de Procter & Gamble India, cuyo libro más reciente es “India crece de noche: Argumento liberal por un fuerte estado”. La India llena de aspiraciones no tiene nadie por quién votar, porque nadie está hablando el idioma de los bienes públicos.
¿Por qué habría de tomarnos 15 años recibir justicia en los tribunales o 12 años para construir una carretera? La brecha entre aspiraciones (juveniles) y el desempeño del gobierno es enorme. Mi tesis es que India ha subido pese al Estado. Es una historia de fracaso público y éxito privado".
A eso se refiere Das cuando dice que India crece de noche, cuando el gobierno duerme: “Sin embargo, India debe aprender a crecer durante el día”, destacó. “Si India repara su gobierno antes de que China repare su política, ese será el que gane. Se necesitan un Estado fuerte y una sociedad fuerte, para que la sociedad pueda llamar al Estado a rendir cuentas. India tendrá un Estado fuerte cuando lo mejor de la sociedad se una al gobierno, y China solo tendrá una sociedad fuerte cuando los mejores mandarines entren al sector privado”.