Hoy no quiero hablar ni de soberbia ni de corrupción; ya es de público conocimiento que el avión presidencial se usa como taxi para llevar a Florencia a los cumpleaños y como ambulancia sanitaria para llevar al "nene" desde su casa en Río Gallegos al hospital más caro de la República en Pilar. Parece que nuestra Señora Presidente confunde lo público con lo privado, o peor aún, cree que lo público forma parte del patrimonio familiar.
Tampoco quiero saber en qué forma consigue transferir los dólares para pagar las expensas mensuales (arriba de US$ 10.000) del inmensamente lujoso departamento que la Señora tiene en la tradicional y costosísima Park Avenue en Nueva York? y mucho menos voy a adivinar sobre el paradero de los famosos fondos de Santa Cruz.
Hoy quiero dedicarme al cóctel mortal compuesto por tres elementos: incompetencia, ignorancia e improvisación; un veneno con el cual el Señor Alfonsín nos llevó a la hiperinflación en el año 1989 y con el cual la Señora Fernández nos catapultará a un nuevo desastre económico nacional dentro de los próximos 24 meses.
El gigantesco aumento del gasto público durante los últimos 9 años (fútbol y automovilismo para todos, que suman casi 1.000 millones de dólares anuales, subsidios para tapar la inflación, subsidios para comprar votos, financiamiento de La Cámpora, publicidad y televisión oficialista, etc.) es simplemente insostenible.
Las improvisadas medidas comerciales -lamentablemente, de estrategia o política no se puede hablar- nos llevarán al aislamiento y a la marginalidad. Ningún gobierno argentino en la historia de nuestra patria ha interferido tanto en la economía y en el comercio; ningún gobierno ha reducido tan cínica y perversamente las libertades de sus habitantes y ningún gobierno elegido por el pueblo ha demostrado menos respeto por la Constitución y por las instituciones de una democracia.
Mientras "los chicos" de La Cámpora siguen jugando con los aviones, el déficit de Aerolíneas Argentinas llegará a unos 850 millones de dólares en 2012.
A pesar de la promesa de no pagar dividendos e invertir las ganancias de la YPF estatizada en futuros proyectos, unos pocos meses después se disponía de una distribución de dividendos por más de U$S 300 millones? Y ahora, para concretar el plan estratégico de las perforaciones nuevas, se está buscando financiamiento por 270 millones de dólares. Mientras tanto, se está pagando la insólita suma de 170.000 pesos mensuales de honorarios a los directores y se están subiendo los precios del combustible.
¡No conocemos el monto que se pagará a los dueños de la empresa ex Ciccone - pero tampoco sabemos quiénes son! Lo que sí sabemos es que en los últimos meses la Casa de la Moneda ha comprado (y sin licitación, por supuesto) tecnología y equipamiento para imprimir y cortar billetes; una inversión de U$S 15 millones que ha dejado al Estado en la cómoda e independiente posición de fabricar billetes y sin ninguna necesidad real o material de adquirir la ex Ciccone.
Es que justamente el irresponsable y letal aumento de la emisión de billetes me tiene preocupado y me hace acordar el año 1989. El improvisado otorgamiento de subsidios y sobre todo el engañoso proteccionismo son un trampolín para la inflación; el costo interno se ha ido a las nubes, las exportaciones están disminuyendo en forma drástica, y consecuentemente bajará el ingreso de divisas.
El precario ahorro interno desaparecerá por completo y las tasas de interés subirán por la simple necesidad de igualar la inflación. El gobierno nacional se verá forzado de endeudarse más todavía para cubrir el enorme déficit fiscal y no lo va a poder hacer. Entonces, como única solución y última demostración de incompetencia, al gobierno le quedará la emisión de billetes "a lo tonto", iniciando así la próxima hiperinflación de la República y, ojalá, su último acto en una larga cadena de decisiones inspiradas por la ignorancia.
Las opiniones vertidas en este espacio, no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.