24 de marzo de 2013 - 23:02

Incertidumbre y preocupación

Por un lado aparecen quienes siguen sosteniendo que hubo errores en el pronóstico de cosecha y en la derivación a mosto. Por el otro, siguen preocupando las medidas económicas nacionales.

Surgen sensaciones extrañas. En los últimos años, para esta misma época, las charlas de los cafés se centraban en lo que pudiese ocurrir respecto de la calidad de los caldos, si había suficiente color para los tintos -debe recordarse que hasta les llegaron a imponer contenidos mínimos- o cómo se encontraban los mercados internacionales, tanto para los vinos como para el mosto.

Se discutía también sobre la fecha de finalización de cosecha y también sobre la liberación de los vinos nuevos. Pero ahora la situación cambió. Por un lado, porque algunos sectores, especialmente en la zona Este y en San Juan, están poniendo la mira en el pronóstico de cosecha dado a conocer por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, mientras paralelamente continúa preocupando -y mucho- la pérdida de competitividad en los mercados externos y el congelamiento de precios, sólo para los productos en góndolas, dispuesto por las autoridades nacionales para el mercado interno.

La cosecha

Al decir de dirigentes de sectores consultados, hay "incertidumbre" respecto de la marcha de la cosecha y de los números finales. "Esta semana vamos a tener una tendencia más clara, porque hasta el momento los porcentajes de derivación a mosto dan 46 por ciento para San Juan y 9 por ciento para Mendoza (debe recordarse que el acuerdo Mendoza-San Juan estableció un porcentajes del 32 por ciento) a lo que hay que sumar que en San Juan hubo algunas zonas con falta de agua, mientras en Mendoza ha llovido bastante y restará saber qué pasa con las uvas", dijo Mauro Sosa, del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este.

Para el dirigente, "las conversaciones con los propios productores indican que la cosecha podría ser menor que la pronosticada. Los tachos están pesando menos", dijo, destacando entonces que "no hay que desalentar la derivación a mosto, pero antes de fijar el porcentaje debieron consultar, porque ahora corremos el peligro de que falte vino blanco escurrido".

Dentro de ese esquema, algunos industriales importantes consideran que, dada la tendencia natural de muchos productores de hacer mosto, porque se hacen de efectivo mucho antes que con el vino, el 32 por ciento fijado fue una propuesta "bastante fuerte", razón por la cual señalan que si los números finales son menores que los que dio el INV, podría presentarse un sobre stock de mosto y faltar vino blanco. Aseguran también que esa incertidumbre puede generar la presencia de algunos que se aprovechen de la situación, no sólo del país, sino también del extranjero.

Frente a esos planteos, el titular del INV, Guillermo García señaló que "no debemos alarmar. Sólo habrá que esperar un mes para tener los resultados definitivos. Hasta este momento, la cosecha es similar a la de 2010.

Es factible que la gente tenga una apreciación sobre algunas parcelas, pero nosotros para hacer el pronóstico relevamos 800. Se está discutiendo si son 2 ó 3 puntos más o menos, lo que es lógico porque lo nuestro fue una estimación. Pero estamos hablando de 26 millones de quintales, que son las cosechas normales, a excepción de la de 2011, que fue de 22 millones".

Con relación a la derivación a mosto, indicó el funcionario que se fijó el 32 por ciento de promedio, pero que San Juan históricamente siempre hizo más, y Mendoza promedió el 21 por ciento. "Siempre se hacen dobles lecturas, pero nosotros nunca vamos a perjudicar a los productores. El objetivo es alcanzar las 150 mil toneladas de mosto que han sido las cifras que lograron el equilibrio deseado".

Pesimismo

A la sensación de incertidumbre respecto de la cosecha, se suma la de pesimismo sobre lo que puede ocurrir con la competitividad de los vinos, tanto en el mercado externo como en el interno. En los últimos días, aseguran las fuentes, se han producido aumentos en las cajas de cartón y en las botellas, mientras paralelamente se alcanzó un acuerdo del 25 por ciento con los obreros y empleados de viñas y de bodegas.

Debe consignarse que en el caso de los productores, el costo del personal alcanza a casi un 60 por ciento del total. "No podemos exportar y ahora nos congelan los precios en las góndolas de los supermercados", dijo un bodeguero, quien aseguró que para gran parte del sector el problema es muy serio.

También señalaron su decepción por la falta de anuncios durante la Vendimia por parte de las autoridades nacionales.

"Lo que pedimos es que se aceleren los tiempos para la devolución del IVA o los reintegros por exportaciones. Hay algunos que piden que aumenten los reintegros y nosotros nos preguntamos para qué vamos a pedir que suban si no nos dan los actuales", dijo un bodeguero, recordando que hay empresas a las que les deben 3 ó 4 millones de pesos y a algunas más chicas 200 mil dólares, "que para ellos es mucho", agregan.

Hay un aspecto en el que todos coinciden. Hay demanda de vinos en el mundo, de allí que hayan crecido las exportaciones de Francia y España y la industria en la Argentina está ordenada. Destacan entonces que lo que sucede con las medidas económicas nacionales ponen trabas no sólo al crecimiento sino al sostenimiento de los mercados. "Los tiempos se aceleran y las complicaciones se suman. Hay muchos que sostienen que debemos levantar el tono de los planteos antes de que sea tarde y nos tengamos que lamentar por habernos quedado callados", concluyen.

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