Un fuerte giro conservador realizó ayer el Frente para la Victoria a la hora de firmar el dictamen sobre el nuevo Código Civil y Comercial que el próximo miércoles votará el Senado (está previsto que Diputados le dé sanción definitiva antes del 10 de diciembre, día en que se produce el recambio legislativo).
Atendiendo a uno de los reclamos más troncales que venía haciendo la Iglesia Católica a través de los obispos, el oficialismo decidió cambiar el artículo 19 de la futura codificación donde se establece cuándo comienza la existencia humana.
Hasta ayer, el FpV junto a la UCR y la fuerzas de centro-izquierda sostenían la visión de los juristas que redactaron la nueva obra, la cual fija que la existencia comienza con "la concepción" y que "en el caso de técnicas de reproducción humana asistida, (la existencia) comienza con la implantación del embrión en la mujer, sin perjuicio de lo que prevea la ley especial para la protección del embrión no implantado".
Pero el martes por la tarde el Gobierno cambió de parecer luego de que la senadora puntana del PJ disidente Liliana Negre de Alonso (ferviente católica) se quejara a viva voz y de que el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez (también católico militante), acordara con ella una nueva redacción.
Es así como en el dictamen del partido del Gobierno el mencionado artículo 19 quedó reducido a la frase "la existencia de la persona humana comienza con la concepción", de modo que también un embrión no implantado -concebido en una probeta- será para el nuevo Código una persona. Pero esto no fue la única concesión a la Iglesia Católica.
El kirchnerismo también eliminó de su dictamen la fecundación post-mortem, que los jurisconsultos que redactaron el proyecto habían previsto para casos excepcionales. El oficialismo ya había sacado del texto el alquiler de vientres, también por las quejas de la Iglesia.
"Están cediendo descaradamente", les gritó la diputada radical María Luisa Storani a los jefes parlamentarios del kirchnerismo, quienes no blanquearon el cambio al artículo 19 y dejaron que Negre de Alonso fuera la que lo comunicase. Los senadores K Marcelo Fuentes y Miguel Pichetto trataron de atajar la polémica con el argumento de que el futuro Código Civil que propone el oficialismo regula en los artículos 560 y 561 la fertilización asistida.
Pero esto no convenció a radicales y a la centro-izquierda. "Al sacar que la existencia comienza con la implantación del embrión en la mujer -en la fertilización asistida- están diciendo que cualquier embrión no implantado es persona. Entonces, ¿de qué te sirven los artículos 560 y 561 si en el 19 se dice lo contrario?
¿Quién va a hacer fertilización asistida si son personas en un frasco?", lanzó Storani. "Se retrocede décadas de lucha de los colectivos de mujeres y de la comunidad homosexual, que consiguieron leyes como la de Matrimonio Igualitario, Identidad de Género y Fertilización Asistida ya que ahora se les pone reparos para que puedan ser padres", cerró.
El meollo de la discusión pasa por el descarte de embriones que conllevan las técnicas de reproducción humana asistida, ya que el futuro Código implícitamente considera a todos ellos personas. "Si se cae una probeta y se pierde un embrión ¿será eso un aborto?", se preguntó el radical Ricardo Gil Lavedra en tono de queja.
Desde la vereda opuesta, Negre de Alonso celebró el acuerdo de la Iglesia con los altos mandos del kirchnerismo. "Cuando discutamos la ley específica quedará claro que no se podrá destruir embriones, por eso yo propongo como salida una adopción pre-natal", dijo la puntana.
Como las aguas están muy turbulentas incluso en el FpV, ayer Fuentes y Pichetto ofrecieron seguir la discusión con la promesa de poder hacerle cambios a los puntos polémicos del proyecto en el recinto del Senado, el próximo miércoles. La promesa fue dirigida no sólo a la UCR y la centro-izquierda sino también a legisladoras como Juliana Di Tullio, jefa del bloque K en Diputados, que ayer no ocultó su rabia con una frase que pudo escuchar la prensa: "Esto es una vergüenza".
Si todo sigue igual, el FpV tendría sólo el visto bueno en este punto tan polémico de los legisladores del PJ disidente que responden a Adolfo Rodríguez Saá, como Negre de Alonso, del macrismo y de algunos seguidores de Sergio Massa. Pero la UCR y los partidos de centro izquierda que integran el Frente Amplio Progresista pusieron el grito en el cielo.