1 de julio de 2013 - 14:40

El hotel Villavicencio no volverá a abrir como alojamiento

Es un ícono turístico de la provincia y esta semana fue declarado Monumento Nacional. Cerró sus puertas en 1977 y ahora la empresa propietaria planea hacer allí un museo.

Es una postal emblemática de la precordillera mendocina, un símbolo cultural e histórico y su fachada ha viajado y recorrido el país entero en la etiqueta del agua mineral que lleva su nombre.

El hotel Termas de Villavicencio, los jardines que lo rodean y la capilla neocolonial situada en la zona
Pese a la embotelladora que le ha valido su fama desde principios del siglo XX (que nació como Termas de Villavicencio y hoy es Danone), la historia de la zona se remonta a la época precolombina, con los Incas y los Huarpes. De hecho son varias las investigaciones y excavaciones arqueológicas que se han hecho en el lugar y que aún continúan. Además, forma parte de las rutas sanmartinianas, por lo que su valor histórico es incuestionable.

El camino de Villavicencio fue la primera ruta de conexión entre Argentina y Chile en la región, teniendo en cuenta que siguiendo la ruta de los caracoles se conecta con Paramillos (Uspallata). Su nombre lo hereda del capitán Joseph Villavicencio, quien se instaló en el lugar a fines de 1600 buscando oro.

En cuanto al agua mineral y el hotel, la historia se remonta a 1940. "A principios de siglo se descubrieron las propiedades curativas del agua termal del lugar y también se empezó a embotellar. Termas de Villavicencio SA fue fundada en 1923 por Angel Velaz y entre 1939 y 1940, el dueño inauguró el Hotel Termas de Villavicencio. Pero nunca tuvo un fin de negocio, sino que desde el principio era un espacio para disfrute. No estaba en sus ansias que sea rentable, era más una cuestión de imagen y del gusto de un aristócrata", explicó Giudici.

Ni bien estuvo en pie el hotel, Velaz decidió que ese edificio sea la imagen del agua mineral y abandonó el duende verde que hasta ese momento ilustraba la etiqueta de las botellas. "En la década del '50 sólo permanecía abierto en enero, febrero y marzo. Seguía siendo una cuestión de imagen, porque daba pérdidas", agregó la encargada.

En 1977 cerró sus puertas y Velaz vendió la propiedad al Grupo Greco. Un año después, con la necesidad de agregar plazas a la capacidad hotelera, reabrió sus puertas para alojar a turistas que llegaron a ver el Mundial de fútbol, aunque el envión no fue suficiente y en 1979 Greco quebró y el predio fue intervenido por el Estado.

"Los que eran los dueños en ese momento habían empezado con obras de remodelación, pero quedaron inconclusas. Con la intervención se donó la vajilla y los muebles. Quedó todo vacío. En 1980 Cartellone compró toda la reserva, incluyendo el hotel, y desde ese momento hubo varios intentos de reabrirlo. Pero no prosperaron por falta de inversión", indicó Giudici.

Danone compró el predio en el 2000 y un año después se lo declaró área protegida. La empresa ideó un ambicioso proyecto para reabrir el hotel como cinco estrellas que presentó con bombos y platillos en 2006, pero finalmente fue descartado, al igual que otro más "austero" que fracasó el año pasado. Por eso, ahora la decisión es olvidarse del lugar como alojamiento turístico y darle forma al museo.

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