El recién llegado asiático es primo de otro hongo, llamado Batrachochytrium dendrobatidis, o Bd, que ha aniquilado anfibios como ranas, sapos y salamandras en todo el mundo durante las últimas décadas, masacrando más de 40% de las especies en algunas regiones.
Ahora, los investigadores temen que el nuevo hongo, descubierto en 2013 y bautizado como B. salamandrivorans, o Bs, pueda aniquilar muchas de las salamandras que tuvieron la suerte de escapar del Bd. De casi una docena de especies europeas y de Norteamérica, todas las salamandras infectadas con el hongo murieron, según resultados publicados en la revista Science.
"Si el hongo llega a Estados Unidos, donde tenemos la mayor diversidad del mundo de salamandras, se va a poner feo", dice Karen Lips, ecóloga de la Universidad de Maryland y coautora del nuevo estudio. "Estas enfermedades pueden tener gran impacto sobre la salud de los ecosistemas cuando barren con tantos de estos animalitos tan importantes", considera.
El hongo fue identificado el año pasado, luego que una hermosa criatura amarilla y negra llamada salamandra común desapareciera de los bosques de los Países Bajos. Los científicos sospechaban del Bd, que pertenece a una familia de hongos conocidos como quitridios. Por el contrario, un estudio de 2013 reveló que el asesino era un nuevo tipo de quitridio, el Bs, cuyo nombre en latín se traduce aproximadamente como "quitridio de ranas y sapos come-salamandras".
Ansiosos por saber el grado de apetito del nuevo quitridio, científicos de 12 países unieron fuerzas para estudiar los hábitos del hongo, con graves resultados. El equipo informa que en pruebas de laboratorio, el hongo exterminó 11 de 17 especies de salamandras de Norteamérica y Europa: todos los animales infectados (50 en total) murieron, muchos luego de pocas semanas de haberse contagiado. Entre las víctimas con 100% de tasa de mortandad figuró el tritón de piel áspera, una especie icónica de la región del noroeste del Pacífico, y el tritón oriental, una de las salamandras más diseminadas del este de Norteamérica.
Las seis especies restantes no registraron ninguna muerte luego de haber sido infectadas. Tres salamandras asiáticas también sobrevivieron a la infección del Bs. Eso suena a buenas noticias, pero los investigadores advierten que dichas especies podrían hacer de María Tifoidea anfibia, transmitiendo el hongo pero sin sucumbir a éste.
El hecho que el Bs pueda ser diseminado por múltiples especies portadoras lo pone entre los tipos de patógenos "más preocupantes", porque estos agentes causantes de enfermedad son los que más probabilidad tienen de provocar extinciones, dice James Collins, ecólogo evolutivo de la Universidad Estatal de Arizona, quien no está asociado con el nuevo estudio.
Las pruebas genéticas muestran que el hongo ha estado acechando durante más de 30 millones de años en Asia, donde las especies locales evolucionaron para resistirlo.
Probablemente llegó a los Países Bajos en un envío de anfibios destinados a convertirse en mascotas europeas, dicen los investigadores. No está claro cómo se soltó el hongo; quizás vía agua vertida de un tanque a un estanque, quizás vía animales cautivos liberados por dueños de mascotas bien intencionados.
No hay nada que impida la diseminación del hongo por toda Europa, dice la coautora del estudio An Martel, de la Universidad de Gantes, Bélgica, quien señala que el hongo también podría marchar por Europa y llegar a las salamandras del vecino norte de África.
"En los próximos años esperamos que haya mucha caída poblacional en Europa", advierte Martel.
Punto álgido para las salamandras
Los investigadores no encontraron el hongo en anfibios estadounidenses en estado salvaje, pero eso no significa que las salamandras estadounidenses puedan descansar tranquilas. Como Europa, Estados Unidos alberga una creciente población de anfibios asiáticos como mascotas. De 2001 a 2009, por ejemplo, alrededor de 2,3 millones de tritones chinos vientres de fuego fueron importados por Estados Unidos. Estos animales generalmente no son sometidos a pruebas de enfermedades antes de cruzar la frontera.
El sureste de Estados Unidos es el "punto álgido mundial para las salamandras", dice la ecóloga investigadora Dede Olson, del Servicio Forestal de Estados Unidos, quien no participó del nuevo estudio. La región alberga gran número de salamandras y un número muy alto de especies, explica. "Si algo como el Bs se soltara en esa zona, habría pérdida potencial de muchas poblaciones" y quizás también su extinción.
Lips espera lanzar una red de vigilancia de Bs, y apoya leyes que permitan mayor supervisión federal de vida salvaje importada. Indica que, al contrario del Bd, que barrió el mundo antes que alguien supiera lo que estaba pasando, el Bs fue detectado antes que hiciera gran mella.
"Aún no ha llegado aquí", precisa Olson. "Así que tenemos tiempo, y hay esperanza", agrega.