18 de mayo de 2014 - 01:33

Un año sin herramientas de reactivación

Los datos del comportamiento de la economía en el primer cuatrimestre fueron magros, con un crecimiento estancado, inflación alta, devaluación y una suba de tasas de interés que contuvo la suba del dólar paralelo pero generó una parálisis por desaparición y encarecimiento del crédito. El problema más serio detectado fue la desactualización de los salarios frente a los acontecimientos de enero.

La esperanza del comercio, pero también del gobierno, es que con los cierres de las paritarias, alcance para reactivar el consumo, que viene acumulando un promedio del 4% mensual desde enero. Incluso, las cercanías del mundial hicieron renacer ciertas esperanzas de recuperación de ventas de televisores y algún otro aparato electrónico.

Lo cierto es que las esperanzas acerca de que la reactivación del nivel de actividad venga de parte de la recuperación del salario parecen desaparecer luego de los anuncios de la Presidenta y del ministro Kicillof, acerca de que no se modificarían los mínimos no imponibles del impuesto a las ganancias. Si no se modifican estos mínimos, los aumentos salariales quedarían licuados por el impuesto ya que, además, no se han corregido las escalas.

Con este panorama, y a pesar de que algunos pudieran tener algún excedente, no se espera que los argentinos se larguen a consumir como lo habían hecho hasta 2013, y si lo tienen, tendrán más propensión al ahorro para protegerse del devenir.

Las perspectivas hacia el futuro aconsejan a  muchos a tomar previsiones. La ralentización del nivel de actividad viene dejando su marca en el nivel de empleos, lo cual ahora toma dimensiones más destacables con suspensiones y despidos en la industria automotriz y en toda la cadena de valor autopartista.

Los datos del Indec

La mayoría de los argentinos está convencida que los datos del Indec no son confiables. La manipulación realizada en los índices de precios desde 2006 pulverizó la credibilidad del organismo que genera las estadísticas oficiales del país.

A pesar de haber cambiado la forma de medir los precios, estableciendo uno que lo hace a nivel de los más importantes centros urbanos del país. No obstante, esta nueva medición no ha conseguido la credibilidad esperada, lo cual se vio reflejado al publicarse el dato del mes de abril, con un crecimiento del 1,8%.

A pesar de las dudas, los datos oficiales reconocen una inflación acumulada en el primer cuatrimestre del 11,9%, lo cual estaría muy cerca de consumirse la devaluación del 20% practicada desde el Banco Central en enero pasado.

Sin querer reconocer nada, ni siquiera que exista inflación, el mismo gobierno intentó poner un tope a las paritarias en el orden del 25%, pero terminó convalidando subas del 30%. Estos aumentos podrían compensar la inflación pasada, pero no permiten cubrir a nadie de la inflación futura.

Otro dato que preocupa es el referido al del PBI de 2013. Originalmente, y a través del Estimador Mensual de Actividad Económica, el Gobierno había dado un crecimiento del 4,5%, pero este dato lo obligaba a pagar 5.000 millones de dólares por la retribución del cupón PBI de algunos bonos. Ante esto, y con la excusa del nuevo índice de precios, se comenzó a recalcular el mismo.

En principio, surgió que habían computado cerca de 1.800 millones de dólares de exportaciones de más. También se "dieron cuenta" que había computado una producción de automotores superior a la declarada por los fabricantes a través de Adefa. Entre las sorpresas que han surgido de los nuevos cálculos es la forma en que se calculan la participación del sector de bienes y del sector servicios.

En el nuevo cálculo, surge que en 2013 en lugar de haber superávit del 1,6% del PBI resultó que hubo un déficit del 4,3% del PBI. Incluso, con estos datos, el Gobierno no podría explicar por qué, desde la aplicación del cepo cambiario, las importaciones disminuyeron menos que las exportaciones.

Lo que esperan

Frente a este panorama, el Gobierno espera los resultados que pueda arrojar la recaudación del impuesto a las ganancias y bienes personales. Si bien están tratando de bajar el gasto, aún la inyección de circulante para pagar gastos del Tesoro sigue siendo muy elevada.

Incluso, el anuncio de aumento de la Asignación Universal por Hijo, así como de las asignaciones familiares, se financia con recursos del Anses, que solo cubre sus prestaciones con el 70% de que recauda y por eso necesita los ingresos de IVA y ganancias. Esto significa que, como dijimos antes, no se subirá el mínimo no imponible, pero tampoco se les devolverá a las provincias el 15% de coparticipación que, desde 2010, se retiene sin sustento legal.

Las consultoras privadas así como los centros de estudio de diversas universidades, están esperando un 2014 magro, con un crecimiento del 1% y una inflación mínima del 35%. Este panorama no luce positivo, pero las últimas decisiones anunciadas desde el Gobierno no arrojan ningún elemento que permita cambiar las expectativas.

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