Marcelo Serrano reconoce que el volumen reunido en el marco del Fideicomiso, aunque aclara que no conoce el dato preciso, seguramente es una pequeña porción de la producción de esta temporada. Estima que, del resto de la cosecha, al menos en el caso de San Rafael, “que produce el 85% de la ciruela” de Mendoza, entre el 60% y el 70% está en manos de los productores que secan su ciruela. Una parte es producción propia de los industriales y otra parte fue malvendida a los acopiadores, por productores muy chicos que no tuvieron capacidad financiera para aguantarla”.
“Desde la Sociedad Rural habíamos recomendado que secaran su producción -recuerda el presidente de la entidad- porque los acopiadores que habían empezado a comprar para las industrias estaban pagando precios muy bajos, entre 60 y 80 centavos de peso el kilo”.
A pesar del muy escaso volumen reunido, comparado con la producción del año y del acotado número de productores integrados al Fideicomiso, el presidente de la Sociedad Rural de San Rafael lo valora como herramienta de apoyo al pequeño productor ciruelero, que no registra precedentes.
Señala que es una de las producciones más atomizadas, particularmente en el sur de la provincia. Apunta, en ese sentido, que según el último Censo Frutícola Provincial, la superficie promedio de las plantaciones de ciruelas para industrializar es de de alrededor de 2,5 hectáreas y se calcula que la mayoría corresponde a pequeños emprendimientos.
“Por eso es fundamental que el pequeño productor se integre y participe en la comercialización, no sólo en el secado, porque es algo que puede hacer en forma individual. Razona que, “cuando se empiezan a sumar kilos, a medida que es mayor el número de productores integrados, la capacidad de negociación con la industria es mucho mayor”.