24 de julio de 2013 - 18:25

Hallan muerta en un pozo ciego a una mujer que estaba desaparecida

La mujer de 38 años desapareció el viernes en la localidad bonaerense de Temperley. La policía logró capturar a su marido, el principal sospechoso del crimen.

Susana Beatriz Leiva, la mujer de 38 años que llevaba cinco días desaparecida, fue encontrada muerta hoy por un perro de policía dentro del pozo ciego de la casa en la que vivía con su familia, en la localidad bonaerense de Temperley.

Así lo confirmó hoy la hermana de la víctima, Angelina Leiva, quien reiteró sus sospechas sobre su cuñado, Alberto Ponce (40), quien fue capturado por la policía esta tarde luego de una intensa búsqueda.

Ponce fue apresado por bicipolicías en la calle Salta, entre Pavón y Garay en el barrio porteño de Constitución, tras haber sido reconocido por transeúntes.

Según las fuentes, el sospechoso, en cuyo poder se secuestró marihuana, quedó alojado en la comisaría 16ta. de la Policía Federal, desde donde será remitido a la Justicia bonaerense.

"Él era muy celoso", dijo la hermana de la víctima al canal televisivo C5N y hasta confió que "nosotros pedíamos que lo detengan pero (los policías) decían que no podían hacer nada sin la orden de la Fiscalía".

Leiva, empleada doméstica y madre de un niño de 10 años y un bebé de un año y medio, estaba desaparecida desde el viernes pasado, cuando debería haberse presentado a trabajar a un piso en el barrio porteño de Recoleta y no lo hizo.

En los últimos días Ponce, que trabaja de encargado de edificio, compareció varias veces ante las cámaras de televisión reclamando información a quienes pudieran ayudar a esclarecer el paradero de su esposa.

Esta mañana se confirmaron las peores presunciones cuando la Policía bonaerense inspeccionó la casa y uno de sus perros olfateó que "en el pozo negro, muy al fondo" estaba el cadáver de Susana.

La hermana de la víctima dijo que Ponce ni se había molestado en "ir a hacer la denuncia" de la desaparición de su esposa a la policía así como tampoco "salió a buscarla" por hospitales y comisaría.

"En la Brigada (policial) nos decían que era él (el homicida), que tenía un arañón, y que estaba 'enterrado', pero también nos decían que sin la orden de la Fiscalía no podían hacer nada", sostuvo.

Incluso arriesgó que "toda la familia (de Ponce) sabía" lo qué había pasado con Leiva y, pese a ello, "callaban", además de indicar que "desde el lunes no me dejaron entrar más a la casa".

Respecto a la relación del matrimonio, reveló que Ponce "no la dejaba que hable con nadie" y confió que para ver a su hermana "yo me iba al trabajo de ella y ahí hablábamos".

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