En la continuidad del juicio por jurado por el doble crimen del matrimonio Scalia en San Rafael (ocurrido el 25 de septiembre de 2017), en la segunda jornada se escucharon los crudos y emotivos testimonios de dos de los hijos de Miguel Scalia y Liliana Balmaceda.
También se defendió Cristian Pajón, uno de los cuatro acusados.
A su turno, y ante las partes y los 12 miembros del jurado, declararon Jesús y Cecilia Scalia quienes, al momento del hecho, no estaban en la vivienda de calle Gutiérrez en el barrio sanrafaelino Nihuil.
Cada uno de los hermanos recreó la "sacrificada vida" de sus padres que "trabajaron toda la vida", hasta el momento en que optaron por alquilar la panadería.
También se refirieron a los cuatro acusados, pero en especial a Cristian Pajón a quien conocían por ser vecinos, ya que vivía frente a la casa de las víctimas.
Con emoción contenida, pero sin que les temblara la voz, Jesús y Cecilia, señalaron a los cuatro acusados como responsables del doble crimen.
Pero aseguraron que fue Cristian quien, cómo vecino y conocido de las víctimas, los "desfiguró a golpes", oportunidad en que recordaron que una maza de construcción desapareció después del crimen.
Otro dato aportado por los hijos de las víctimas fue sobre los dichos de Carlos Avila, durante el tiempo que estuvo detenido (a la hora del juicio llegó con prisión domiciliaria), cuando se refirió a "cómo habían cometido el crimen".
Sobre el final de los monólogos, tanto Jesús como Cecilia hicieron una recorrida por la "carrera delictiva" de cada uno de los imputados. Jesús Scalia cerró con un duro detalle: según dijo, nunca pudo volver a la casa, que después del doble crimen había sido"limpiada" por los asesinos, "ni siquiera para buscar el traje con el que iba a recibir mi título de ingeniero".
A un costado y en silencio estuvieron los acusados: Cristian Pajón, Ricardo Peñalbe, Fernando Olivárez y Carlos Ávila, detrás sus defensores.