La joven activista sueca Greta Thunberg agradeció ayer el "caluroso" recibimiento que le brindaron autoridades, jóvenes y ciudadanos en Lisboa, luego de su larga travesía por el océano Atlántico en el catamarán Vagabond.
La joven activista sueca Greta Thunberg agradeció ayer el "caluroso" recibimiento que le brindaron autoridades, jóvenes y ciudadanos en Lisboa, luego de su larga travesía por el océano Atlántico en el catamarán Vagabond.
El navío de 15 metros en el que viajaba junto con Svante, su padre, una familia australiana y la marinera profesional Nikki Henderson llegó a la capital portuguesa bajo un cielo azul y escoltado por una flotilla de embarcaciones.
Thunberg se ha negado a volar debido a que sostiene que hay que evitar contribuir a las emisiones de gases de invernadero, como las que producen los aviones, una posición que puso en peligro su plan de asistir a la cumbre luego de que se trasladó la sede de Chile a España.
El viernes viajará a Madrid, donde se dirigirá a los líderes de 196 países que participan en la Conferencia del Clima para exigirles que escuchen a la ciencia y pedir a todos que "hagan lo que puedan para asegurarse que están en el lado correcto de la historia".
"Iré a la COP25 de Madrid y seguiré luchando allí para mostrar las voces de las personas fuertes y las voces de las próximas generaciones, y especialmente las de las personas del sur para que sean escuchadas", afirmó.
Su participación en reuniones anteriores le ha valido elogios de algunos gobernantes, pero críticas de otros, ofendidos por el tono de sus discursos. "Creo que la gente subestima la fuerza de los chicos furiosos", dijo Thunberg. "Si quieren que dejemos de estar furiosos, tal vez deberían dejar de enfurecernos".
Señaló que después de tres semanas "aislada" tuvo tiempo para reflexionar y se siente con ganas de seguir con su lucha climática. También confirmó su intención de participar en la gran marcha para exigir acción contra la emergencia climática que se celebrará el próximo viernes en Madrid.
“Continuaremos la lucha allí para asegurar que dentro de esos muros se escuchan las voces de la gente”, dijo.
La joven activista aseguró que los activistas “no pararán” y continuarán viajando por el mundo para estimular a las personas para que prioricen la lucha climática de forma más intensa.
"Me siento con ganas y tengo energía para continuar", dijo Greta, quien denunció que en la actualidad "ningún" país del mundo está haciendo "lo suficiente". "Tenemos que hacer mucho más de lo que estamos haciendo hoy", insistió.
Greta Thunberg viajó con una familia australiana en cuyo velero partió desde Estados Unidos y la que le brindó un cálido agradecimiento. Definió como "alucinante" tanto el viaje como la bienvenida después de estar aislada tres semanas en un espacio tan limitado y con tan pocas cosas que hacer, desconectada del mundo.
Cuando le preguntaron qué medio de transporte alternativo deberían utilizar quienes no puden permitirse viajar un mes en barco, Greta reconoció que no viaja así por todo el mundo “porque quiera” sino porque es “fundamental mandar el mensaje”.
"Somos enfermos de una emergencia global y debemos abordarla desde una perspectiva holística para asegurar las condiciones futuras de los seres humanos", afirmó Greta que confía en que cada uno de los que hoy la esperaban en el puerto en Lisboa se convierta también "en un activo" que empiece a luchar también por su futuro.
A su juicio es preciso poner en perspectiva cómo beneficia a todos la lucha contra la emergencia climática y observar si los actos personales son “más beneficiosos o perjudiciales a gran escala” y pensar en qué ocurrirá en el futuro.
La ministra de Ambiente chilena Carolina Schmidt elogió a Thunberg por su activismo. "Ha sido una dirigente que ha sido capaz de conmover y abrir los corazones de muchos jóvenes y mucha gente alrededor del mundo", dijo Schmidt en la cumbre en Madrid. "Necesitamos esa fuerza tremenda para incrementar la acción sobre el clima".