11 de febrero de 2013 - 00:40

Los gremios y el juego del truco

Mientras por el momento todo está centrado en lo que pueda ocurrir con los planteos que realizan los gremios respecto de las paritarias, muchos de ellos ya están pensando en lo que pueda suceder con miras a la interna en un año electoral.

Cada uno juega sus cartas y todo lleva a indicar que los dos mienten. Por un lado el Gobierno, que anuncia el aumento del mínimo no imponible antes de que se reúnan las paritarias, a sabiendas de que cualquier incremento salarial que se alcance en las discusiones absorberá el aumento anunciado, mientras paralelamente sale a anunciar un "acuerdo" con los supermercados para que congelen precios durante sesenta días, precisamente el lapso en que se discute el grueso de las paritarias.

"¿Qué va a pasar después, cuando se levante la compuerta de los precios?", se preguntaba días pasados un dirigente sindical. Pero el sindicalismo no se queda atrás. Plantea que las paritarias se deben "reactualizar" a mediados de año, aduciendo el problema de la inflación, pero en el fondo sabe que, por tratarse de un año electoral, al Gobierno le resultará muy difícil aplacar los pedidos de aumento en junio, a pocos meses de las elecciones generales.

Lo más interesante del caso es que unos y otros se conocen y saben que siempre "van por más", por lo que las negociaciones se tornan cada vez más complicadas. Con un agravante: la actual discusión se mantiene en momentos en que, por el hecho de que comienza el período escolar, los reclamos de los trabajadores se multiplican porque crecen sus gastos para enviar a los chicos a las escuelas.

Hay un hecho concreto: si el Gobierno creyó, en octubre del año pasado, que dividiendo al movimiento obrero sus problemas se solucionarían, se equivocó de medio a medio. Porque el sector que conduce Antonio Caló, allegado a la Casa Rosada, poco a poco ha ido tomando distancias y se acerca en los reclamos a los que efectúa el grupo liderado por Hugo Moyano.

Tanto uno como el otro consideran que en las paritarias los incrementos salariales no deben ser inferiores a 25% y los dos también rechazaron el aumento del impuesto a las ganancias por considerarlo insuficiente.

También los dos aseguran que si persiste una inflación alta, las paritarias deben ser desdobladas. La diferencia recae, por ahora, en que mientras Hugo Moyano tiene un discurso confrontativo, Antonio Caló aparece más moderado, pero siempre en el plano de los discursos y será el tiempo el que determinará si esos discursos se manifiestan en los hechos.

Hemos hecho alusión a las dos centrales obreras más fuertes, porque el sindicalismo cuenta con otros tres sectores. La CTA que conduce Hugo Yaski, muy alineado al Gobierno que aceptó el aumento del impuesto a las ganancias ("peor hubiera sido que no nos dieran nada", dijo el pope sindical); la que lidera Pablo Micheli, muy allegada a Hugo Moyano y más propensa a los reclamos abiertos y la CGT Azul y Blanca, con el gastronómico Luis Barrionuevo a la cabeza que sale a plantear soluciones insostenibles, como una nueva elección para nuclear en un mismo organismo a todo el sindicalismo, aunque planteando que ni Moyano ni Caló pueden ser candidatos.

En ese marco de situación, la intención del Gobierno es que en las paritarias se fije un "techo" de 20%, un porcentaje muy alejado del mínimo reclamado por las dos centrales obreras principales. Con un aspecto no menos importante, cómo es que no cuenta, ahora, con un gremio fuerte que "marque" el incremento, como en su momento sucedió, durante la gestión de Néstor Kirchner, con el aumento logrado por el gremio de los camioneros.

Estamos en los primeros escarceos, en los pedidos de parte del sindicalismo, la inquietud del Gobierno y en tercer lugar aparecen los empresarios, la tercera pata de la mesa y que, al parecer, es el sector con menores armas a su alcance para fijar posiciones.

El plano político

Si bien el plano estrictamente gremial resulta interesante, lo que pueda suceder en el político es apasionante. Nadie saca los pies del plato y nadie se quiere adelantar. Todos están a la espera de lo que suceda en Buenos Aires.

Para esclarecer la situación sólo habría que tomar las palabras de un encumbrado dirigente sindical local, encuadrado dentro de la CGT que conduce Rodolfo Calcagni quien, ante nuestra consulta aseguró que "estamos alerta y viendo qué va a pasar en la provincia de Buenos Aires. El 8 de marzo cierran las listas de la interna y el 31 de ese mes son las elecciones. Y en ese esquema, lo que haga Scioli tiene mucho que ver.

Si va a internas con el kirchnerismo, nosotros vamos a respetar a la Presidenta, pero políticamente vamos a jugar con Scioli", aseguró. Ante la consulta sobre si el gobernador de Buenos Aires terminará acordando con el kirchnerismo, el sindicalista se limitó a señalar que "por el momento y por los ataques que sufre (Scioli) en forma permanente, no creemos que ello ocurra".

El sector acompaña en la Provincia la gestión de Paco Pérez, aunque internamente se encuentra alineado con la Corriente, que lideran Carlos Ciurca, Alejandro Abraham y Rubén Miranda.
 
"Lo que sucede es que Paco está con todos por su condición de gobernador, pero nosotros ya hemos puesto las fichas en la interna", expresó la fuente consultada, quien calificó de "extremadamente difícil" que se alcancen acuerdos con el kircherismo representado por la Cámpora o la Kolina.

Otro sector sindical, el que lidera Jorge Córdova, también está a la expectativa.

Individualmente, Córdova asegura que sigue trabajando junto a Daniel Cassia, quien se encuentra dentro del Peronismo Federal y recientemente participó de una cena que se organizó por la presencia del hermano de Daniel Scioli en Mendoza.

"Nosotros somos una CGT disidente y criticamos al Gobierno provincial", dijo Córdova, quien admitió haber mantenido algunas conversaciones con el sector Azul "aunque son muy cerrados", dijo, para agregar que "si el Peronismo Federal no avanza o si llega a alcanzar un acuerdo con el Partido Demócrata, que no cuenten con nosotros".

Destacó finalmente que "si bien no conversamos con la Corriente, sí tenemos muy buena relación directa con Carlos Ciurca. Nos conocemos de hace años y los dos sabemos de nuestro peronismo", concluyó.

Un tercer grupo sindical también está dando sus pasos, pero dentro de otro sector interno del justicialismo. Se trata del liderado por el actual diputado nacional Dante González, quien se encuentra muy allegado a las actividades internas que está desarrollando el también diputado nacional Omar Félix, con peso importante en el Sur de la provincia.

Resta aún tiempo para que se llegue al momento de las definiciones. Pero ya están despuntando algunos posicionamientos que anticipan que la interna puede resultar más que interesante.

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