¿A qué me refiero con la gran inflexión? Me refiero a algo muy grande ocurrido en la última década. El mundo pasó de conectado a híper conectado de una manera que está afectando a cada empleo, industria y escuela, pero eso quedó oculto en su mayoría por la época posterior al 11 de setiembre y la gran recesión.
En 2004, escribí un libro titulado “El mundo es plano”, sobre cómo el mundo se estaba conectando digitalmente de manera que más personas podrían competir, conectarse y colaborar desde cualquier parte. Cuando escribí ese libro, no existían Facebook, Twitter, computación en la nube, LinkedIn, 4G inalámbrica, banco de banda de velocidad ultra rápida, grandes datos, Skype, circuitos sistema en un chip (SOC), iPhones, iPods, iPads y aplicaciones para teléfonos celulares, o estaban en su infancia.
Hoy día, no solo existen todas estas cosas, sino que en combinación, nos han llevado de conectados a híper conectados. Ahora, nota Craig Mundie, uno de los principales tecnólogos de Microsoft, no solo las élites, sino prácticamente todos en todas partes tienen, o tendrán, acceso a una computadora de mano y/o celular, que puedan ser activados a través de la voz o un toque, conectados a través de la nube a infinitas aplicaciones y almacenamiento; para que así puedan trabajar, inventar, entretener, colaborar y aprender por menos dinero que nunca antes.
Pero cada jefe ahora tiene igualmente acceso más barato, fácil y rápido a más software por encima del promedio, así como automatización, robótica, mano de obra barata y genio barato que nunca antes. Eso significa que el viejo promedio ya terminó. Todo aquel que quiere un empleo ahora debe demostrar cómo puede sumar valor de mejor manera que las nuevas alternativas.
Cuando el mundo se híper conecta de esta manera, agrega Mundie, la velocidad a la que cada empleo e industria cambia también se vuelve híper. “En los viejos tiempos, se daba por hecho que tus bases educativas durarían para toda tu vida.
Eso ya no es cierto”. Debido a la manera en que cada industria -desde el cuidado de salud, pasando por la manufactura, hasta la educación- está siendo transformada ahora por energía informática barata, rápida y conectada, la habilidad requerida para cada empleo decente está subiendo al igual que la necesidad del aprendizaje a lo largo de toda la vida. Cada vez más cosas que usted conoce y herramientas que usa “se están volviendo obsoletas más rápidamente”, agregó Mundie. Es como si cada aspecto de nuestras vidas estuviera siendo impulsado ahora por la Ley de Moore. Esto está exacerbando nuestro problema de desempleo.
En su magnífico libro, “La raza en contra de la máquina: cómo la Revolución Digital está acelerando la innovación, impulsando la productividad y transformando irreversiblemente el empleo y la economía”, Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee del Instituto Tecnológico de Massachusetts notan que durante los últimos dos siglos ocurrió que la productividad, la media de ingresos y el empleo se reflejaron mutuamente y muy bien.
“Así que la mayoría de los economistas han tenido esta sensación de que si solo impulsas la productividad, el pastel crece y, a largo plazo, todo lo demás se arregla solo”, explicó Brynjolfsson en una entrevista. “Sin embargo, no existe una sola ley económica que diga que el progreso tecnológico tiene que beneficiar a todos. Es enteramente posible que el pastel se vuelva más grande y algunas personas reciban una rebanada más delgada”.
De hecho, cuando la revolución digital se vuelve tan barata, rápida, conectada y ubicua ves esto en tres formas, agregó Brynjolfsson: aquellos con más educación empiezan a ganar más que quienes no la tienen; los que tienen el capital para comprar y operar máquinas ganan mucho más que aquellos que solo pueden ofrecer su trabajo; y quienes tienen habilidades de superestrella, que pueden alcanzar mercados globales, ganan mucho más que aquellos con apenas ligeramente menos talento.
Si lo junta todo, agregó, podrá entender por qué la gran recesión dio el mayor mordisco al empleo pero no es el único factor que incide sobre la pérdida de empleos actualmente: porque tenemos productividad, riqueza e innovación históricos, pero los ingresos medios están cayendo, la desigualdad está subiendo y el alto índice de desempleo se mantiene con persistencia.
¿Cómo adaptarse? Requerirá de mayor iniciativa individual. Sabemos que será vital tener más de la educación “correcta” que menos, que usted necesitará desarrollar habilidades que son complementarias a la tecnología en lugar de las que pueden ser reemplazadas con facilidad por ella, amén que necesitamos que todos estén innovando en nuevos productos y servicios para darles empleos a la gente que está siendo liberada del trabajo rutinario por la automatización y el software.
Los ganadores no solo serán aquellos con mayor CI. Serán también quienes tengan un mayor CP (cociente de pasión) y CC (cociente de curiosidad) para apalancar todas las nuevas herramientas digitales no solo para encontrar un empleo, sino para inventarlo o reinventarlo, y no solo aprender sino aprender de nuevo durante toda una vida.