2 de marzo de 2013 - 22:25

El Gobierno, como la vida, no deja de dar sorpresas

La creación del diputado por horas, un hallazgo de la ingeniería parainstitucional, no deberá pasar al olvido. Algo digno de ser incorporado, por qué no, a los planes de estudio, para que nuestros jóvenes aprendan que frente a cualquier desafío (aquí, el

El kirchnerismo, quizás un método antes que una ideología, es desconcertante, arrollador, confrontacionista, impredecible, jactancioso, autosuficiente y desinhibido. Pero no se le puede negar una extraordinaria creatividad.

Ningún gobierno ha sido capaz de sacudir al público con tantas sorpresas. Una tras otra, ad infinítum. Hechos, no meros enunciados o spots televisivos para triturar al rival (donde el kirchnerismo también descuella). Hechos consumados mediante decretos, leyes exprés o simple orden de arriba.

Desde estatizaciones, reestatizaciones y expropiaciones hasta planteos judiciales, desacatos, disposiciones cambiarias, reformas electorales, realineamientos internacionales, peleas con socios, peleas con países vecinos, reclutamiento de adversarios, pactos con enemigos…  Y más aún: igual que las matrioskas, para adaptar las reglas de juego a las necesidades del día algunas sorpresas vienen con otra adentro.

Es el caso del acuerdo con Irán y los ministros provinciales llamados a prestar quórum. La creación del diputado por horas, un hallazgo de la ingeniería parainstitucional, no deberá pasar al olvido cuando los iraníes nos destraben la causa de la AMIA, nos cuenten la verdad y nos ayuden, por fin, a hacer justicia.

Se trata sólo de un accesorio, de una sorpresa más pequeña que la del joint venture que hicimos con la teocracia persa (que probablemente nos reserve más sorpresas), pero igual constituye un modelo de ingenio. Algo digno de ser incorporado, por qué no, a los planes de estudio, para que nuestros jóvenes aprendan que frente a cualquier desafío (aquí, el riesgo de no llegar al quórum), cuando hay pensamiento lateral, siempre se encuentran soluciones: todo se puede.

¡Encima es legal! Bueno, por ahora sólo lo cree así el Gobierno. En concreto, el Gobierno sostiene que reponer en su banca a un diputado que la abandonó para asumir tareas ejecutivas es legal mientras la Cámara no hubiera completado el trámite del pedido de licencia o renuncia. Eso significaría que los dos diputados por horas que hubo el miércoles habían jurado como ministros siendo diputados en actividad, lo cual está prohibido, pero ahí entraríamos en detalles que pertenecen a las provincias.

Pues bien, para confirmar la legalidad del minué sólo falta ahora que un juez sentencie, “¿y yo qué tengo que ver con esto?”, tal como ocurrió en su momento, entre otros asuntos, con los diputados tránsfugas que traicionan el mandato popular y con las candidaturas testimoniales, permitidas, al cabo, por no estar expresamente prohibidas.

Ya sabemos cómo es el truco: bajo el principio rector de que el fin justifica los medios se desenfunda un atajo inesperado, en apariencia una maniobra, una trampa, una burla, algo contra natura. Se lo aplica de sopetón y más tarde se espera a que la Justicia venere la separación de poderes, argumente vacío legal o haga la verónica que fuere. El suceso queda bendecido. Es legal. Punto. Quisquillosos que hablan de ética, abstenerse.

La semana pasada Carlos Zannini, diseñador de gran parte de las movidas político-jurídicas de los Kirchner de los últimos 30 años, le dijo a un grupo de intendentes K, en alusión a Cristina Kirchner y 2015: “No se preocupen, esto sigue, esto no terminó acá”. Tened paciencia. La sorpresa mayor ya se está horneando.

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