24 de enero de 2016 - 00:00

Gianni Venier: “Fueron ocho años de permisión que venía desde la cúpula”

Habla una y otra vez de la necesidad de hacer inteligencia para enfrentar el delito y asegura que la gestión anterior no lo tuvo en cuenta nunca. Afirma que volverán a difundir estadísticas y que hay más policías de los que se necesita.

El discurso del ministro de Seguridad coincide íntegramente con el del gobernador, Alfredo Cornejo. Habla principalmente de la inteligencia criminal que tanto pregonó el mandatario en campaña, se queja de la herencia recibida y promete mayor disciplina y sanciones, para diferenciarse de la gestión anterior. Aunque todo depende de cómo mejoren las finanzas de una cartera con más de $ 200 millones de deuda.

Gianni Venier es abogado, fue funcionario durante el gobierno de Celso Jaque, se define como “un técnico” y asegura que 2015 fue su mejor año: “Me casé, nació mi hijo y llegué al Gobierno”.

-¿Por qué aceptó ser ministro?

-Siempre me gustó lo público. Antes trabajé poco tiempo con Cornejo, cuando fue ministro. Él me daba y me sigue dando mucha esperanza en la política.

-Usted estuvo en otra gestión, con Aguinaga y Ciurca...

-Fui asesor de Aguinaga e integré la Inspección General de Seguridad. Después, con Ciurca fui director de Inteligencia. No tuve relación política con él y renuncié a los meses porque estaba descreído de cómo se hicieron las cosas.

-Una actitud política.

-No. A mí me llevaron técnicamente y como yo quería hacer inteligencia y no se hacía, me retiré. Ahora volví y descubrí que lo que empecé a ver en aquellos años, siguió. Nunca se hizo inteligencia.

-¿Qué cambió ahora con Ud.?

-Recibimos un ministerio devastado. No hay inteligencia ni bases de datos. Si bien hay cierta buena voluntad, hay una policía a la que en los últimos tiempos se le permitió de todo. En estos ocho años no se aplicó ni una sanción de 10 días. Se generaron formas para negociar a través del manejo de sanciones, pero no se sancionó a nadie. No se entiende en una fuerza vertical.

-La policía se aburguesó...

-Peor. Fueron ocho años de permisión que venía desde la cúpula. Por eso uno ve móviles con estéticas que la ciudadanía condena, como fumar en horas de trabajo o estar con el celular. Hemos encontrado cosas muy malas. Hay $ 200 millones en deudas a proveedores con contratos hechos al triple del valor de mercado, generados días antes de que asumiéramos. Se daba software a terceros sin dejar nada al Estado. Un software con temas del Tetra que inexplicablemente se perdió...

-Entonces, ¿qué cambió?

-Al no hacer inteligencia, la policía obraba con memoria inmediata del hecho consumado para intentar encontrar a los responsables y procesarlos. Se trabajaba sin relacionar, sin saber quiénes y cómo delinquen, con qué dinero, con qué capacidad de maniobra. Ahora, empezamos a aplicar tareas de inteligencia. Por ejemplo, en el crimen de Vistalba encontramos al autor y a los partícipes y empezamos a contrastar el hecho con otros. Pero se está haciendo a pulmón, con gente que busca expedientes, toma declaraciones para ver quién recuerda hechos. Así vamos hilando.

-¿Cómo harán para prevenir los delitos?

-Al armar bases de datos se toma conocimiento de quiénes son los delincuentes y qué pueden hacer. Si sabemos el antes y vemos el ahora, podemos saber qué vendrá y nos anticipamos. Eso estamos aplicando en la calle. Estamos atacando lo que es el 80% de los delitos, el que se hace en motos. Es la acción preventiva. Mientras, hacemos inteligencia para ir a la guarida de los ladrones.

-¿Están reconfeccionando bases de datos?

-Diría que creando. Porque las que había fueron robadas. Igualmente, eran tan malas que ni siquiera eran importantes.

-¿Publicarán estadísticas?

-Bases de datos no; datos estadísticos sí. En Londres, el mapa del delito -no nos gusta esa palabra- tiene datos que se publican de forma interactiva. Todos pueden saber lo que ocurre. El ciudadano sabe lo que pasa y puede entender perfectamente, si se le explica, que tenemos un tiempo de espera y uno de resultados. No venimos a tapar ni a justificar. Queremos vencer el delito y sabemos cuáles son las armas.

-El ciudadano se impacienta al ver cinco homicidios en cinco días.

-Es entendible. La inseguridad debería vencerse hoy mismo. Pero no se puede porque no tenemos los recursos con el Estado que encontramos. Lo digo sin miedos. No se hace inteligencia; falta software, que es caro y deberemos comprar. En unos meses empezará a funcionar el sistema de inteligencia.

-¿Qué hará para mejorar esta policía?

-Capacitación y cambio de funciones: que los que hacen tareas administrativas salgan a la calle.

-Eso ya se dijo alguna vez...

-No tenemos los papeles de las resoluciones de otras épocas. Es cierto que sacar a la calle a los policías es un tema complejo, porque existen turnos de 24 por 48 horas, tiempo que algunos destinan a tareas extraordinarias, pero también para volver adonde viven. Hay personas que viven en Tunuyán pero trabajan en Lavalle -algo que también debemos ordenar- y necesitan tiempo para ir a su casa y a trabajar. Si se cambian los horarios, hay que ver cómo se hace. Son 9.500 personas y nunca se han cambiado horarios. Lo estamos estudiando.

-¿Qué hará en capacitación?

-Estudiamos un sistema que sea a petición del ministerio, porque hoy no es así. El IUSP, con 60 u 80 empleados de planta y 300 profesores, no da resultados. Vamos a trabajar en el ingreso para que no entre cualquier persona, sino que sea más restringido, profesionalizado y especializado y según las necesidades del ministerio. Si necesitamos 80 personas para investigación, abrimos la capacitación específica. Si no, no se abre para eso. Si necesitamos Infantería, se abre para eso. Y si no necesitamos nada, no se abre.

-¿No es muy coyuntural?

-Es el futuro. El actual sistema no piensa en el futuro. La ONU dice que la tasa de policías es de 330 cada 100 mil habitantes y hoy estamos en 560. La consigna en estos años fue la de ingresar más policías. Eso es no pensar en el futuro. Hoy la gente no quiere que su hijo sea policía, porque el sistema actual contempla mínimos requisitos, como sólo leer y escribir. Queremos que a nuestros hijos podamos decirles que sean policías.

-La formación está lejos de la de un "universitario"…

-Con la reforma de 1999 se hizo hincapié en quitar a la policía de los resabios de los ‘70, pero hubo demasiadas presiones. Está bueno que sea universitario, pero no es necesario mientras tenga idoneidad para el puesto. En vez de dar capacitación universitaria completa, cuando tal vez el destino sea la criminalística, es preferible que se especialice en eso. Si se manda a alguien a hacer inteligencia y no se le enseña el ciclo, no sirve.

-¿También capacitarán a los que atienden el 911?

-La idea es que la gente que atiende el 911 no sea de la que usa armas. Los que manipulan armas deben ir a las comisarías.

-¿Y usar otros profesionales?

-No tenemos fondos. Faltan $ 350 millones por mes en la Provincia.

-Hablan del deber hacer, pero al tratar de hacer…

-Por eso desde el Gobierno se están reviendo adscripciones, moviendo gente, sacando mayores dedicaciones, para tener fondos.

-¿Cómo harán con los penitenciarios?

-Estamos haciendo un relevamiento. Hemos descubierto exceso de administrativos. Una particularidad es que el que ingresa a la Penitenciaría y obtiene un título, puede ejercer la carrera que estudió. Eso explica los 1.200 administrativos y el número menor para seguridad.

-¿La formación penitenciaria no debe ser igual a la policial?

-Se inscribe menos gente. El Infope es más técnico que el IUSP. El problema es la desviación interna. Fue el lugar adonde mucha gente del gobierno anterior llevó amigos.

-¿Alcanzarán cuatro años para lograr el cambio que anuncia?

-Es suficiente tiempo. Haciendo inteligencia cambia todo. Tenemos muchísima fe.

-Suena muy idealista...

-Me guío por ideales, pero estamos gestionando. Tenemos un cuerpo administrativo muy bueno para trabajar la logística para que al policía no le falte la nafta, ni uniforme, ni balas. Estamos aceitando el sistema de sanciones.

-¿Hay predisposición policial?

-La gente que está a cargo, con Munives a la cabeza, tiene una vara interna muy fuerte de disciplina y de ir por los buenos valores de la institución. Hay un llamamiento a la parte buena del policía, del que quiera construir. Aparte, en un sistema verticalista, hay que manejarse con disciplina.

-Entonces idealismo y profesionalismo

-Idealismo y realismo en la gestión.

Corta carrera de periodista

Hay hombres de prensa que recuerdan la incursión periodística de Venier, allá por los años 90, cuando le restaba poco para recibirse de abogado.

“Siempre me gustó el periodismo y cuando se estaba por crear el diario Uno, participé en un concurso para entrar a escribir y salí primero”, recuerda el actual ministro.

Tampoco olvida que siempre tuvo facilidad de palabra, ya que cuando tenía ocho años contó la historia de la muerte de un indigente “como si la hubiera escrito una persona mucho mayor”, algo que sorprendió a sus propios padres.

Pero la carrera de periodista terminó siendo corta para él. "Fue una época muy linda pero no pude seguir trabajando porque esa tarea me impedía estudiar y debía recibirme”, recordó.

Las cárceles hacinadas y los derechos humanos

Venier defiende en su ministerio la presencia de un hombre de la gestión de Francisco Pérez, el jefe del Servicio Penitenciario, Eduardo Orellana, de quien dice que “no pudo lograr lo que quería”, pensando sobre todo en la imposibilidad de incorporar más penitenciarios a las cárceles.

En cambio le achaca esa decisión y la gestión política a la anterior Subsecretaría de Justicia la que, a su entender, “estuvo invadida siempre por la ideología”.

Como ejemplo de ello habla de las cárceles. “Por su concepto ideológico, hubo ocho años sin que se construyera un metro cuadrado de nueva cárcel”, dijo, añadiendo que “mientras tanto, ellos mismos veían cómo crecía la población carcelaria hacia el hacinamiento”.

En ese sentido lanzó: “No construir cárceles fue una violación a los derechos humanos de esas personas”. En consecuencia anunció que “sí o sí se construirán nuevas cárceles” en Mendoza, por lo que ya han hablado con la Nación “para encontrar la forma de financiar” esas obras.

En una misma línea busca alternativas para descomprimir la situación actual de los presidios. Una salida sería la puesta en marcha de un plan de trabajo. “Estamos con un proyecto para que los privados de libertad pinten escuelas públicas o comisarías. La idea es descongestionar las cárceles”, concluyó.

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