La historia real de dos parejas de gemelos idénticos colombianos intercambiados al nacer es la base del libro "Hermanos accidentales", que muestra cómo el entorno y la nutrición afectan al desarrollo de individuos genéticamente iguales.
La historia real de dos parejas de gemelos idénticos colombianos intercambiados al nacer es la base del libro "Hermanos accidentales", que muestra cómo el entorno y la nutrición afectan al desarrollo de individuos genéticamente iguales.
El caso de Jorge Enrique Bernal Castro, William Cañas Velasco, Carlos Alberto Bernal Castro y Wilber Cañas Velasco fue conocido en 2015 en Bogotá, pocos meses después de que los 4 jóvenes descubrieran, por una casualidad, que 2 de ellos habían sido intercambiados al nacer, por un error del hospital.
La psicóloga Yesika Montoya y la especialista en gemelos Nancy L. Segal han estudiado durante 3 años el caso y han visitado a los 4 protagonistas de la historia en 2 ocasiones.
El resultado es “Accidental Brothers: The Story of Twins Exchanged at Birth and the Power of Nature and Nurture” (Hermanos accidentales: la historia de gemelos intercambiados al nacer y el poder de la naturaleza y la nutrición).
Cada pareja vivió 25 años con el convencimiento de que eran mellizos y que las diferencias físicas entre ambos eran normales.
“Éste es el único caso conocido de gemelos adultos idénticos intercambiados doblemente”, dijo en una entrevista Segal, profesora de la Universidad de California y una de las investigadoras de gemelos más reconocidas.
Segal, que se enteró del caso por Montoya, quien es de origen colombiano pero vive en EEUU y trabaja en la Universidad de Columbia, señala que la investigación sirvió para comparar los resultados del historial de vida en individuos genéticamente idénticos criados en entornos extremadamente diferentes y ver cuán similares resultan ser los hermanos no emparentados.
Segal resalta que el caso es especialmente significativo porque una pareja, Jorge y Carlos, se crio en Bogotá, la capital de Colombia, mientras que la otra lo hizo en una zona agrícola aislada y remota del país. Los dos primeros lograron ir a la universidad y vivir en una ciudad animada y cultural, mientras William y Wilber apenas terminaron la primaria.
Cuando descubrieron el intercambio Jorge trabajaba como dibujante en una compañía y estudiaba ingeniería y su hermano Carlos se preparaba para ser contador.
Por su parte, William había emigrado a Bogotá en busca de oportunidades y trabajaba en una carnicería y su hermano Wilber le había seguido los pasos y era empleado de un supermercado.
Los cuatro jóvenes accedieron a compartir la experiencia y a pasar una serie de pruebas psicológicas con la única condición de que las investigadoras viajaran a Colombia y vieran de primera mano los entornos donde crecieron.
Segal y Montoya sometieron a los hermanos y a sus familias a una serie de pruebas que les permitieran explicar cómo el haber vivido en ambientes diferentes y tenido una nutrición distinta puede hacer la diferencia en las habilidades del gemelo, sus rasgos de personalidad y de salud, entre otros aspectos.
Por ejemplo, en el caso de los gemelos Carlos y Wilber ambos tenían impedimentos en el habla, pero Carlos, que vivió en Bogotá, recibió terapia y logró superar el problema. La otra pareja de gemelos Jorge y William también presenta diferencias especialmente en su personalidad.
Las investigaciones sobre gemelos han ayudado a los científicos a dilucidar el enigma de por qué el entorno influye en el desarrollo del ser humano.