Fugitivas de la literalidad

Rosa Hoffman y Eva Nowodworki son madre e hija. Y este rasgo de familia tiñe a sus producciones. Aquí, una charla en la que nos develan su universo creativo.

El universo de la moda y la tendencia tiene la riqueza inagotable de poder transmitir, como “herencia de sangre”, nada menos que el amor y dedicación incondicional hacia ese mundo único.

De allí muchas historias y anécdotas, enriquecidas desde el relato de cada familia, son descubiertas a través del trabajo de años y la referencia que se logra con sello propio.

Este es el caso de “Las Pepas”, capitaneada hábilmente por Rosa (Rosi) Hoffman y Eva Nowodworski (egresada de Indumentaria de la UBA). Madre e hija son ejes de esta marca que “Rosi”, desde los 18 años en el rubro, creó en 1996 tras otras experiencias (entre ellas, Bordó). Hoy, toda su familia está en “Las Pepas”.

Una entrevista especial con madre e hija, de una firma que aterrizó en “La Barraca Mall” en Guaymallén, para sorprender con su amplio abanico de alternativas para una mujer de esencia joven y ecléctica.

Un proyecto familiar

“Nuestra marca nació el ‘96, con un local en la Avenida Santa Fe; que hoy sigue siendo uno de los principales puntos de venta. Es una empresa de familia a la que amamos, con un equipo de diseño que dirigimos junto a Eva”, explica Rosi con entusiasmo.

-¿Por qué el nombre? ¿Qué caracteriza la esencia del diseño?

-Eva:

Rosi siempre se dedicó a la ropa, y en su proyecto anterior hacía vestidos de fiesta a medida. Tenía muchas clientas españolas, y cada una que iba era llamada por un sobrenombre común: “Pepa”. Cuando se dio de comenzar con este plan en el mundo de la moda, lo pensamos dos minutos y el nombre salió solo.

-¿Cuáles consideran que fueron los pro y contra que tuvieron que pasar como marca, a través del tiempo?

-Nuestra marca se hizo a fuerza de trabajo, generando una trayectoria importante. Sin embargo siempre estuvo, y está, el desafío de renovarnos y proponer un estilo vanguardista y diferente, temporada tras temporada.

-¿Cómo fue el paso de esa herencia de generación en generación?

-Nuestro público es muy amplio. Ofrecemos productos para varias edades. Además tenemos muchas clientas que comenzaron a vestirse en nuestra marca durante su adolescencia; y hoy en día vienen acompañadas con sus hijas. Realmente emociona. Comparten lugar y tendencia, y pueden salir ambas vestidas con un look completo.

-¿Fabrican todo lo que venden?

-Eva:

Sí, tenemos una fábrica propia donde hacemos todo, menos los zapatos y las carteras.

-¿Cómo se logra sobrevivir y permanecer en el tiempo a pesar de los embates económicos, y contextos socioculturales complejos? -Rosi:

Con buenos productos y ofertas que tengan muy buena relación precio-calidad. No hay grandes secretos, sino ser consecuentes con lo que uno plantea.

-¿Qué se mantuvo inalterable a través del tiempo? -Eva:

Nuestro sello siempre fueron las camperas de cuero. Ofrecemos una línea muy amplia de modelos y tonos. En las últimas cuatro temporadas también ampliamos la línea de jeans, que es un complemento ideal para acompañar las chaquetas de cuero.

-¿Tienen influencia internacional? -Eva:

Adaptamos las tendencias a lo que la Argentina puede adoptar, pero nunca hay literalidad.

-Rosi:

Y miramos mucho la calle. Cuando viajo, en vez de revolver percheros, salgo a caminar para ver cómo está vestida la gente.

-Si existe algo que destaca a la marca es la diversidad... -Rosi:

Sí, son locales para revolver, mirar, probarse, buscar, observar y tomarse el tiempo para ver todo. La marca nació como una boutique donde encontrar de todo: zapatos, carteras, muchos accesorios y ropa. Y obviamente: cuero, uno de nuestros íconos.

-¿Qué es lo que nunca puede faltar en el guardarropa femenino?

-Rosi:

Siempre hay que tener un traje y un vestido negro. Y para el invierno una buena camisa blanca, una linda cartera, un sobre de noche con brillo, un stiletto no muy alto, y mucha bijou.

-Eva:

Los collares tipo gargantilla, más pegados al cuello, con camisas cerradas, siguen siendo un must.

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