Rapear, surfear y estrenarse como padre a los 25 años se convierten en hazañas cuando, por un mal congénito, no se tiene la mitad del cuerpo.
Rapear, surfear y estrenarse como padre a los 25 años se convierten en hazañas cuando, por un mal congénito, no se tiene la mitad del cuerpo.
Alfonso Mendoza añadió otro capítulo a su conmovedora historia: el de migrante en Colombia tras huir de una Venezuela rota.
Un día, este joven de rulos y brazos fuertes y tatuados decidió llamarse "Alca", una contracción de las primeras letras de su nombre y las de "camino".
A él le entusiasma andar por la vida, ya sea en su patineta o de vez en cuando en hombros solidarios.











