El príncipe Enrique y la estadounidense Meghan Markle hechizaron hoy las calles de la localidad inglesa de Windsor, que lució una multitud de banderas británicas para celebrar una de las bodas más importantes del año.
El príncipe Enrique y la estadounidense Meghan Markle hechizaron hoy las calles de la localidad inglesa de Windsor, que lució una multitud de banderas británicas para celebrar una de las bodas más importantes del año.
Para tal ocasión, el pueblo, de 30.000 habitantes, no perdió la oportunidad de exhibir sus mejores galas y coloreó sus paisajes con miles de personas que siguieron de primera mano todo el espectáculo que rodeó a la ceremonia.
En los alrededores del castillo, el lugar de descanso favorito de la reina Isabel II de Inglaterra, abuela del novio, cerca de 120.000 personas se dieron cita desde antes incluso de que saliera el sol, con la intención de no perderse ni un solo detalle y poder grabar en sus memorias la señalada fecha del calendario real británico.
Los curiosos, agolpados en las inmediaciones del castillo, no dudaron en exponer sus banderas del Reino Unido, así como objetos de todo tipo, desde coronas, bufandas, caretas, gafas de sol, todos ellos decorados con los colores nacionales.









