Todos tenemos la capacidad de cambiar nuestra forma de pensar. Cambiando nuestras creencias internas fundamentales, sobre las que basamos nuestra visión de nosotros mismos y del mundo. Esas creencias son supuestos sobre la vida, las relaciones humanas y la propia persona.
Cambiar nuestras creencias no es una cosa fácil de hacer. La mayoría de la gente encuentra el cambio de una pequeña creencia extremadamente difícil. Por no hablar de toda una serie de creencias complejas sustentadas en aprendizajes previos. Lo que se necesita es flexibilidad -herramienta básica para el cambio- que nos permite instalar rápidamente nuevos patrones de pensamiento y modos de pensar distintos.
También, incluso se puede aprender de personas que actúan eficientemente, que se dan cuenta de la realidad; renuevan sus recursos y habilidades, motorizados por un fuerte sentido del propósito.
Su mentalidad se puede cambiar
Afortunadamente nuestros modos de pensar con respecto a ciertos aspectos de nuestras vidas son maleables. Están basados en una elección del sentido y modo que le damos a la relación con el mundo exterior. Si conscientemente decidimos desarrollar una mentalidad positiva, con el poder del pensamiento proactivo, junto con una actitud de expectativa paciente de lo mejor, nos ponemos en el marco mental correcto.
Para así generar la acción adecuada. Dado que frecuentemente, la anticipación y nuestras expectativas esperan resultados exitosos, los eventos y las circunstancias externas pueden ayudar con su buen resultado. Aprendemos este ciclo y su conocimiento no tiene precio. El conocimiento que suma nuestra mente positiva nos conduce a un mundo de diferencias y matices, independientemente de la meta que buscamos.
Desarrollamos la capacidad discriminativa de nuestra mente, sabemos distinguir, comparar y separar los eventos. Sus características y cómo los hemos enfrentado. Podemos agrupar dos eventos semejantes y su diferencia con otro de contrastantes características.
Tres sets mentales básicos
Por set mental se entiende un conjunto de creencias que determina el comportamiento, las actitudes y la imagen del mundo. Un set mental fijo es una disposición que predeterminará la interpretación de las situaciones y el posterior comportamiento. Por ejemplo si una persona tiene la creencia "las personas son básicamente de malas intenciones y están prestas a hacernos daño", su actitud será de desconfianza, entonces pequeños gestos ajenos de los demás los interpretará como amenazantes.
Quizá se comporte hostilmente y cuando se le devuelva una mínima agresión, "confirmará" su creencia. La cual no la verá como hipótesis o un supuesto erróneo, sino como una certidumbre. Las ideas y la representación de la realidad pueden ser objeto de correcciones para un vivir más acorde con las situaciones que nos toca vivir, particularmente las complejas.
1. El set mental de la confianza en uno mismo.
Si nos falta la fe en nosotros mismos y nuestras capacidades, la autoestima se resiente. Esto se traduce no sólo en un sentido de inutilidad, o de futilidad, sino también en impotencia e incluso desesperanza. Esto a su vez nos hace sentir inadecuados y sentimos todo esfuerzo inútil. Es fácil dejar de tratar de lograr porque simplemente no hay fe en las propias capacidades. Estamos derrotados incluso antes de empezar. Es por eso que la confianza en sí mismo es crucial para que todos los demás sistemas mentales puedan tener un funcionamiento armónico e integrado. Primero tenemos que fortalecer la raíz.
Cuando hemos aumentado nuestro poderío personal con la confianza y la fe en nosotros mismos, vamos a estar en mejores condiciones para llevar a cabo las cosas que ya hemos aprendido. También para aprender a hacer las cosas que en la actualidad no podemos manejar. Así, el logro de nuestras metas y objetivos se vuelve mucho más fácil. Estamos capacitándonos desde adentro hacia afuera. Y los resultados que podemos lograr fortalecen nuestras creencias sanas y aumentan nuestra autoestima y confianza aún más. Puede ser un globo ascendente en espiral hacia arriba o hacia un círculo vicioso en espiral hacia abajo. Dependerá de nuestra elección.
2. El set mental de la Determinación y Perseverancia.
Parte de una mente positiva incluye la determinación y la perseverancia para superar las fallas cuando se producen o nos hallamos frente a un real obstáculo. Nadie puede ir por la vida sin fallos. La diferencia está en las reacciones, inferencias y significados que damos a esos fallos. Si la perspectiva es en el sentido de que estamos perdiendo el tiempo y reaccionamos renunciando a medirnos con el obstáculo, entonces no descubrimos nuestro verdadero potencial.
Por supuesto, algunos fallos se dan para hacernos comprender que este es un objetivo que se puede alcanzar, con persistencia. Saber la diferencia es muy importante. Parte de la mente positiva es comprender que vamos a experimentar fracasos en el camino y que esto es normal en la vida. Y que no debemos brindar demasiada importancia (indebida) a algunos de estos inconvenientes. Ser capaz de evaluar correctamente lo que salió mal y por qué. Viendo el fracaso a la luz del pensamiento amplio y racional, con la habilitación para tal vez probar más fuerte o por abordar el problema de una manera diferente. Una mente positiva es consciente del hecho de que un fracaso no es el final de la historia. Es sólo una forma en que nosotros -como totalidad organizada- no funcionó. El fracaso sólo llega cuando dejamos de intentar nuestro progreso personal.
3. El set mental de la acción.
La mente positiva correcta conduce a la acción proactiva, no pasiva. Incluso cuando no estamos seguros o no puede continuar debido a la falta de conocimiento o habilidad, una mente proactiva nos permite la investigación. Para así adquirir esas habilidades hasta que se internalicen y actuemos casi automáticamente. Podemos, entonces, discriminar las acciones que ya sabemos que son necesarias e importantes para tener éxito.
Las creencias de una persona y los patrones de pensamiento son los que conducen a sus sentimientos del poderío personal (empoderamiento). También la potencialidad, la acción y los resultados. Simplemente cambiando la mentalidad de que es posible modificar nuestro punto de vista en la vida, logrando las metas deseadas y flexibilizando nuestro psiquismo. Nos dirigimos hacia lo que nos gusta, que es un grado del afecto. Desear es un grado más fuerte de atracción hacia algo que nos moviliza, y puede ser un valor. Otra categoría que dirige la conducta es la necesidad, que implica atención, involucramiento y vinculación con algo o alguien.
Hay que identificar sets mentales disfuncionales, para proceder a modificarlos. Obteniendo así una mejor aprehensión de la realidad y-también- relaciones interpersonales armónicas. Es recomendable el mejor desarrollo de los tres positivos mencionados en la presente nota. Los sets mentales son lentes que nos dan una perspectiva de nuestro mundo circundante, modelando nuestras actitudes y comportamientos.
Las opiniones vertidas en este espacio, no necesariamente coinciden con la línea editorial de Los Andes.