La importación de alimentos toma forma y alerta al agro local

Desde fruta fresca hasta productos terminados, varios elaboradores de Mendoza tendrán una nueva competencia, pero sin igualdad de condiciones.

La importación de alimentos toma forma y alerta al agro local
Frutas y verduras se encuentran entre los productos de consumo más caros para la venta

Lo que en un principio sonaba como un planteo repetido o una presión del gobierno nacional, poco a poco fue tomando forma y, ya con normativa oficial, se encamina a ser una realidad: la importación de alimentos con el objetivo de bajar los precios. Productores e industriales mendocinos cuestionan la medida y piden que haya igualdad de condiciones al importar insumos, aunque la situación varía en cada sector.

La posibilidad de importar permite reducir los precios por única vez. En cambio, la inflación es un incremento permanente de los precios. Es decir, podrán estar algo más baratos esos alimentos, pero no detiene la inflación”, explicó Jorge Day, economista del Ieral Mendoza (Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana).

El economista afirmó que una medida de este tipo abarata los alimentos involucrados, algo que puede ser mejor para el consumidor, pero que complica a los productores. “Mendoza tiene producción agroindustrial, pero por varias razones (impuestos, inestabilidad económica, etcétera) le cuesta competir contra productos del exterior. Por eso, su preocupación ante las importaciones”, comentó.

Además, Day recordó que Argentina se caracteriza por alimentos baratos y esa es la razón por la que varias veces vienen a Mendoza numerosos turistas chilenos y brasileños, principalmente, a comer en buenos restaurantes.

“Por eso, la importación de alimentos perjudicará a algunas economías regionales, pero con bajo impacto para los consumidores. La apertura necesaria no es tanto en alimentos, sino en productos industriales, como la informática y equipamiento, que es útil para elevar la productividad de la economía”, afirmó el economista del Ieral Mendoza.

Importación de alimentos

Tal como comentó este medio, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) difundió, en la Comunicación “A” 7980, los productos que será más fácil importar y pagar en 30 días (antes se pagaban a cuatro meses). Varios se producen en Mendoza: aceite de oliva, aceitunas, ajo, ciruela fresca y seca, conservas, frutos secos, miel, pasas, papa, tomate procesado y uva, entre otros. No se incluye al vino, un alivio para productores vitivinícolas.

Para Omar Carrasco, presidente de la Unión Frutihortícola Argentina (UFHA) región Cuyo, entidad que involucra a productores y comercializadores, la importación en general ayuda a que mejore el sector local (porque debe competir con números de otro lado), pero “para hacer eso deberían sacarle impuestos a la producción local, para que pueda ser competitiva contra lo que viene de afuera”.

El tema va más allá del consumo de los propios mendocinos, ya que la provincia produce y vende alimentos también a todo el país. Hay productos que se hacen en Mendoza, como la papa, y otros que tradicionalmente se han importado, como la banana, el kiwi o la palta. La banana, por ejemplo, hace bastante tiempo que viene de otros países como Bolivia, Paraguay, Brasil y Ecuador (esta última es la que más se comercializa).

En el caso de la papa, no sé de dónde la van a traer a Mendoza cuando somos grandes productores y somos los que rellenamos gran parte del país con papa mendocina. Entonces es un tema bastante paradójico, digamos, porque los precios que tiene la papa acá no cubren casi los costos de producción”, apuntó el presidente de UFhA.

Carrasco agregó que desde los mercados de Mendoza se carga mucho para la Patagonia y el sur argentino y “sin duda que si hacen masivamente una importación de algún artículo, puede afectar a la producción local”. También dependerá mucho del tipo de producto y el costo de poder traerlo desde afuera.

En la provincia se producen papas que se comercializan en el resto del país. Foto: Walter Moreno / Los Andes.
En la provincia se producen papas que se comercializan en el resto del país. Foto: Walter Moreno / Los Andes.

Diversidad en los sectores

El impacto de la importación de alimentos y la preocupación es distinta según el sector del que se trate. Una de las primeras asociaciones en criticar la medida fue la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (Cafim), que incluye desde durazno y peras en lata hasta mermeladas y hortalizas en conserva.

Raúl Giordano, presidente de Cafim, aseguró que hubiera sido más fácil “eliminar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los productos de la canasta básica que implementar esta medida”. Además, duda del impacto real que pueda tener la importación en la reducción de precios o si es sólo una medida de “presión para que bajen los precios”.

Por su parte, Mario Bustos Carra, gerente de la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen), señaló como llamativo el hecho de que incluyeran al aceite de oliva cuando ese producto no está en la Canasta Básica de Alimentos. Además, cuestionó que se hable de libre competencia con la importación de alimentos, pero no hay igualdad de condiciones para la agroindustria local.

El planteo del gerente de Asolmen es que por un lado se facilita importar alimentos, pero no se facilita traer insumos para su producción: “A mí no me das armas competitivas, me dejas un dólar atrasado, impuestos altísimos y, si tengo que importar insumos, los tengo que pagar a un dólar mucho más caro que el que tendrá el importador. Y tengo que pagar a 30, 60, 90 y 120 días, no a 30 días como se le está dando a esta gente”.

Bustos Carra contó también que llevaron este planteo a Buenos Aires en una reunión con el subsecretario Comercio Exterior Esteban Marzorati y otros funcionarios. “Fue una reunión muy buena y tuvimos una recepción total. Hay algunas cosas en las que están trabajando para mejorar y son conocedores de algunas problemáticas que hay para evitar competencia desleal. Quedamos en una situación de reciproca ayuda”, sostuvo.

En el caso del tomate, se escucharon rumores de empresas chilenas ofreciendo el producto a bajo precio, pero desde la Asociación Tomate 2.000 le restaron importancia ya que el sector está ahora con la cosecha y hay mucha cantidad del producto a buen precio.

El ingeniero agrónomo Cosme Argerich, del INTA La Consulta y asesor de Tomate 2000 consideró que no es una preocupación: “Acá está todo el mundo en plena cosecha, hay mucha materia prima para cosechar. Así que nadie está pensando en importar productos terminados ni nada, porque los que hay acá son muy abundantes. La cosecha es buena”.

Si bien siempre existe la posibilidad de que algún supermercadista encuentre alguna oferta de tomate en otro país y traiga una partida, Argerich señaló que eso “no mueve la aguja” y la mayor parte de las industrias se abastecen de tomate argentino. “Acá lo que se está haciendo es cosechando la producción local y transformándola en producto terminado. Nadie tiene escasez de productos”, afirmó el asesor de Tomate 2000.

La importación de alimentos busca bajar el precio de ciertos productos.
Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
La importación de alimentos busca bajar el precio de ciertos productos. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Contra la inflación y con la producción

Ante la consulta al gobierno provincial, desde la dirección de Agricultura comentaron que en principio miran con atención todas las estrategias implementadas por el Poder Ejecutivo Nacional para combatir la inflación, “uno de los principales desafíos para la población”. Así mismo, celebran que en los últimos meses se viene dando una baja gradual en el aumento de los precios.

“No podemos dejar de mencionar que estamos frente a una caída de la actividad económica y el poder de compra de la gente. Apoyamos este camino necesario para normalizar la macroeconomía”, comentó Alfredo Draque, director provincial de Agricultura. De todos modos, el funcionario recordó que la medida de abrir importaciones para bajar precios en el mercado interno no es una medida que por sí misma genere resultados.

“Ya se intentó lo mismo en otros gobiernos. La apertura debe darse, pero también hay que permitir que todas las cadenas productivas de Argentina tengan una menor presión fiscal. Seguimos teniendo más de 160 impuestos y ese costo fiscal inevitablemente se traslada a precios y lo paga el consumidor”, afirmó el funcionario.

Una noticia con ecos fuera del país

El hecho de que “el granero del mundo” se abriera a las importaciones de alimentos llamó la atención de más de un medio fuera de Argentina. Así, el diario español El País (el más leído de habla hispana), a poco de conocerse la noticia, tituló en su web: “Milei abre la puerta a las importaciones para bajar una inflación del 276,2% interanual”.

Los alimentos aumentaron por debajo del promedio en febrero, un 11,9%, pero en el último año se han encarecido casi un 304% y han agravado la emergencia alimentaria en Argentina: al menos menos cinco millones de personas, en su mayoría niños, dependen de ayudas para no pasar hambre”, se lee en la nota de El País.

Otro periódico español, El Mundo, tituló: “Argentina se abre a la importación de alimentos y productos de primera necesidad ante una inflación disparada”. Explicaron que, a diferencia de lo que pasa en la Unión Europea, las importaciones en Argentina “están fuertemente restringidas” y que los comestibles del exterior se encuentran “en muy escasa medida y a precios casi siempre astronómicos”.

El artículo de El Mundo también comenta la “tradición” de aumentar los precios en época de elecciones, las protestas de empresarios e industriales locales por este impulso a la importación y la sospecha de “remarcaciones” de precios por parte de los supermercadistas.

Por último, Xinhua, la agencia de noticias china, también llevó en su web que el “Gobierno de Argentina anuncia apertura definitiva de importaciones de alimentos”. La agencia destacó el anuncio del ministro argentino de Economía, Luis Caputo, y describió que “la medida se complementa con un conjunto de decisiones” que abogan por normalizar el comercio y cumplir con las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

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