Hortalizas: la papa crece y se convierte en la segunda más cultivada

Proyectos industriales e inversiones locales le dan aire a varios productores en problemas.
Proyectos industriales e inversiones locales le dan aire a varios productores en problemas.

El cultivo suma hectáreas de la mano de precios estables y mecanización de riego, siembra y cosecha. Proyectos industriales e inversiones locales le dan aire a varios productores en problemas.

Con la adopción de mejores tecnologías y con más opciones de industrializar, la producción de papa avanza a paso firme en la provincia. La inauguración, hace 2 años, de la fábrica de Simplot y el surgimiento de otros nuevos proyectos, apuntan a que el crecimiento siga para adelante, con el apoyo de organismos como el INTA y el Instituto de Desarrollo Rural (IDR).

La papa es la segunda hortaliza más desarrollada en Mendoza, por detrás del ajo. En 2019, sus más de 5.000 hectáreas (3.500 de ellas en el Valle de Uco) convertían a la provincia en la cuarta productora nacional, con una producción destinada centralmente al mercado interno y con un creciente interés por las exportaciones.

Cecilia Picca, directora del INTA Rama Caída y especialista en el estudio de papa, comenta que hay mucho interés por el cultivo y que “día a día va creciendo la superficie cultivada”. En el INTA trabajan visitando y asesorando a productores, así como capacitando de manera general al sector. Si bien la mayor parte de los productores se concentra en el Valle de Uco, también comenta que hay varias experiencias en San Rafael en papas para consumo en fresco.

“Los pequeños productores, vinculados a la agricultura de mercados de cercanía, están incorporando papas diferentes; diversos varietales, para tener una diversidad que atraiga”, explica Picca. Además, se trabaja en el sistema de riego y tecnología de precisión para aplicar la fertilización necesaria. “Hay una movida importante y tiene sentido. Pensemos en que la papa es el tercer cultivo en importancia a nivel mundial”, comenta la directora del INTA Rama Caída.

Desde el IDR, su coordinador técnico, Alfredo Baroni, explica que la papa siempre se ha desarrollado bien en la provincia, y además hay una serie de industrias de productos deshidratados (como caldos de verduras) que acompaña esa producción. Si bien aclara que es difícil poner un número, Baroni afirma: “Hay un crecimiento en la superficie de papa, sobre todo de la mano de productores medianos y grandes”.

Baroni cree que, además de por la llegada de marcas grandes, el crecimiento se debe a la incorporación de tecnología que permite mecanizar la cosecha, la siembra y el riego. “La instalación de pivotes centrales para el riego ha hecho que se extienda mucho el cultivo, de la mano de grandes productores. Para poder mecanizar y hacer un cultivo con pivote central que sea rentable, necesitás una finca grande de entre 30 y 70 hectáreas”, explica.

En ese sentido, desde el IDR han acompañado y asesorado a proyectos para postular a financiación en programas como Mendoza Activa y otras herramientas de financiamiento. También, han tenido consultas de productores para poder adaptarse y vender sus producciones a otras empresas industriales con mejores contratos, programando siembras e incluyendo precios preestablecidos.

Un crecimiento con matices

La instalación de Simplot, con unas 1.500 hectáreas para cultivo de papa industria, presenta opiniones divididas. Si bien la mayoría coincide en que dio un nuevo impulso a la producción local de papa, algunos dudan de qué tanto beneficio generó a los productores de la zona.

Juan Martínez, gran productor de papa en la provincia y tesorero de la Unión Frutihortícola Mendoza, ve favorable la instalación de la fábrica de papas fritas precongeladas.

“Está haciendo un buen papel para los productores; industrializa mercadería y sale afuera. Está bien porque se distribuye más la zona de producción y no se recarga sobre el mercado”, sostiene.

En cuanto a la superficie general de la papa, Martínez cree que efectivamente hay un crecimiento gradual. “Los productores encuentran una boca más de salida distinta a los mercados concentradores. El pago es normal y eso anima a cultivar con más esperanza”, apunta el tesorero de la Unión Frutihortícola.

Mario Leiva, presidente de la Sociedad Rural Valle de Uco, cree que lo ideal hubiera sido instalar la fábrica de Simplot en San Carlos, pero no se pudo por falta de energía eléctrica. En ese sentido, Leiva afirma que da empleo sólo a 16 familias y trabajo para unas pocas empresas de servicio. Si bien afirma que con esa empresa hay un mayor volumen de papa, apunta que “no hubo integración con los productores locales” porque pedían una escala muy grande.

“No da la medida de las propiedades nuestras y no hubo forma de adaptarse. Es una papa con un seguimiento y un protocolo de calidad muy exigente. Necesitarías un pivot central y para eso hacen falta fincas grandes de alrededor de 50 hectáreas para que sea rentable”, explica Leiva.

El presidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco cree que se ha reducido el área de los productores independientes, “por todas las situaciones actuales” de la agricultura local. “Todo lo que es frutihortícola este año sufrió una merma importante. La horticultura se va defendiendo como puede, pero en general ha bajado”, comenta Leiva.

Papas andinas

Otro proyecto novedoso en la zona de Uspallata es Quipu Cultivos Andinos. Uno de sus fundadores, Eduardo Barraud, comenta que se trata de elaborar papines de colores con variedades distintas a las habituales, un producto gourmet más cremoso y con mayor sabor. El rendimiento es menor por hectárea (rinde un 15% de una papa habitual), pero lo compensan con un mayor precio.

El proyecto comenzó hace seis años y actualmente venden en el mercado local, Buenos Aires, Rosario, Bahía Blanca y Córdoba. En cuanto al crecimiento general del sector, el socio fundador de Quipu analiza que la papa todavía tiene margen de crecimiento: “Hay algunos proyectos agrícolas y cultivos que vienen en baja, pero creemos que la papa va en sentido contrario. La idea es seguir. Este año, a nivel de ventas, nos hemos expandido”.

En este caso, el producto se cosecha en Uspallata pero se procesa en San Carlos. Heber Gabrielli, empaquetador, cuenta que trabajan entre 26 mil y 28 mil kilos y se hacen cargo del cepillado, lavado, encerado y envasado en bolsas de rejilla o bandejas de madera. Si bien se encargan también de otras hortalizas, desde este año la papa ocupa un lugar importante en su labor.

En todo caso hay en Mendoza un espacio para ampliar el desarrollo.

Radiografía de la papa en Mendoza

En 2020, el IDR publicó un informe sobre el cultivo de papa en el país y la provincia. Así, por ejemplo, Argentina se destaca en América Latina por sus altos rendimientos (35 t/ha en promedio), la calidad de la “semilla” y el porcentaje de la producción destinada al procesamiento industrial (alrededor de un 25%). Para 2018, Argentina ocupó la posición 29 en el ranking de producción mundial, con 2.340.103 toneladas, según la FAO.

Las principales provincias productoras son Córdoba, Buenos Aires, Tucumán y Mendoza. A nivel local, con 5.144 hectáreas (temporada 2018/2019) es la segunda especie más cultivada después del ajo, representa el 30 % de la superficie de hortalizas de verano y el 18 % de la superficie hortícola anual (estival e invernal). La zona productiva más importante es el Valle de Uco, con más del 65 % de la superficie cultivada de la provincia, específicamente en Tupungato y San Carlos, con papa consumo y papa industria. Le sigue la zona Sur con el 21% de la superficie, concretamente en Malargüe por su aptitud para la producción de semillas. En la temporada 2018/2019, el Valle de Uco tenía 3.540 ha, el Sur 1.013,5 ha, el Cinturón Verde 294,5 ha, el Norte 244 y el Este unas 51,5 ha.

En cuanto a los destinos. el principal es para consumo en fresco.

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