Guillermo San Martín: “La adopción de prácticas agrícolas sustentables es fundamental”

El gerente de la Asociación Tomate 2000 asegura que es necesario trabajar en paquetes de agricultura de precisión que estén al alcance de todos los productores. Buenas perspectivas para 2024.

Guillermo San Martín: “La adopción de prácticas agrícolas sustentables es fundamental”
"Se necesitan líneas de financiamiento para Energías renovables, riego presurizado, maquinaria agrícola y dispositivos de agricultura de precisión", sostiene San Martín. / Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

La Asociación Tomate 2000, desde hace 27 años, juega un papel principal en el desarrollo del sector agrícola argentino. Con la colaboración de productores, industriales, el INTA y de los gobiernos de Mendoza y San Juan, así como también de los principales actores del clúster nacional de tomate; esta entidad ofrece un amplia gama de servicios que van desde la extensión agrícola e investigación a campo hasta la capacitación y el control de la calidad del producto.

Desde 1997, Tomate 2000 ha experimentado un crecimiento notable, ya que, entre otros aspectos, pasó de contar con dos extensionistas en sus comienzos a quince en la actualidad. Su influencia hoy se extiende a 190 productores en la región, alcanzando hasta los ubicados en Chilecito, La Rioja. Su enfoque se centra en la adopción de tecnología, la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas y la promoción de la agricultura regenerativa, como pilares para lograr la competitividad en los mercados desarrollados.

Nuestra estrategia en los próximos años es aumentar la productividad, mejorar la eficiencia y, a la par, tratar de bajar los costos de producción”, sostiene Guillermo San Martín, Gerente General de Tomates 2000. Si bien, en la presente campaña 2023-2024, la producción de tomate en Mendoza resultó ser satisfactoria en cuanto a la cantidad (el 80% del volumen tendrá destino en la industria), también presenta desafíos a corto y largo plazo.

Es por eso que Fincas dialogó con San Martín sobre la campaña que se despide, los desafíos para mantener la competitividad, la necesidad de consolidar un camino hacia la exportación de productos con un mayor valor agregado y también la reducción de la carga impositiva. Aunque la superficie cultivada en Mendoza se ha mantenido, sostienen el Gerente General de Tomate 2000 sostiene que “la adopción de prácticas agrícolas sustentables es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria”.

-Pensando en el corto plazo, ¿cuál es el principal desafío de la industria del tomate en términos de competitividad económica?

-En primer término, afianzarse en la ganancia de competitividad a nivel primario e industrial. Luego poder consolidar un camino de exportación de productos de mayor valor agregado. El Estado debe generar las condiciones necesarias para que haya financiamiento accesible y debe bajar el costo impositivo en todas las variables productivas. Un estado con déficit “cero” es indiscutible para que no haya más inflación, pero los impuestos siguen siendo muy caros y en ese tema, el de la baja de impuestos, el estado tiene materias pendientes con la sociedad.

Se necesitan líneas de financiamiento para Energías renovables (energía solar), riego presurizado (goteo), maquinaria agrícola (transplantadoras, formadoras de cama, cosechadoras, tractores, etc.), dispositivos de agricultura de precisión (drones, estaciones meteorológicas, pilotos automáticos, etc.), para lograr mejores rendimientos en el campo.

-¿Ha aumentado la superficie cultivada con tomates en Mendoza?

-La superficie cultivada de tomates en Mendoza se ha mantenido. Dentro del programa Tomate 2000, ha bajado unas 200 Ha por la salida de un socio industrial del programa. Esta temporada tenemos 1.700 Ha en el programa. En Mendoza tenemos unas 3.300 Ha en total de tomate industria.

-En ese proceso de expansión de la producción, ¿qué importancia tienen las buenas prácticas agrícolas en términos de seguridad alimentaria y sustentabilidad?

-Fundamental. La planificación que hacen las industrias les asegura un abastecimiento en calidad y cantidad y momento adecuado. La AT2000 es el único clúster del país que tiene una trazabilidad única de sus lotes de producción, es un gran banco de tomate, y la entidad invierte mucho en asegurar la inocuidad de los productos previo ingreso a las fábricas. En Argentina por nuestra situación económica, quizás el consumidor todavía no valore estos atributos, pero más tarde o más temprano es algo que se valorará a la hora de elegir un producto. Todos los que sabemos de la producción sabemos qué y qué no comprar en las góndolas.

-¿Cuál es el impacto de la agricultura de precisión en la producción de tomate?

-Lo primero que hay que hacer para ganar competitividad en el campo y ser más sustentable, es ser más eficiente en materia de producción, y la agricultura de precisión es el primer paso para esto. En Cuyo desde hace tiempo se comenzó a transitar por este sendero, pero todavía a nivel sector hay mucho por hacer. La tecnología para mejorar la producción está, pero no está al alcance de todos los productores. Se necesita de financiamiento para poder masificarla.

-¿Qué medidas consideras necesarias para asegurar que la producción nacional siga siendo relevante frente a la posibilidad de importaciones?

-Nuestros referentes tanto productores como industriales, hablan de la ganancia de competitividad, del aumento de la productividad y de la eficiencia. Hay un camino de exportación de productos de mayor valor agregado, que el estado debe incentivarlo y dar las herramientas para que se consolide. El tipo de cambio debe ser uno solo, es ridículo que siga siendo más bajo el tipo de cambio para la exportación. Un estado ordenado es fundamental, pero la carga impositiva nadie habla, pero es terrible en el país, con esta carga impositiva el país es inviable para competir con nuestros vecinos.

Financiamiento competitivo y razonable para nuestros productores e industrias, esa debería ser una receta de éxito. ¿Por qué no soñar con nuestros industriales aumentando su capacidad instalada?

-Teniendo en cuenta el escenario económico actual, ¿qué estrategias debería asumir las fábricas para comenzar a exportar?

-El camino ya lo han iniciado en varios casos. Aunque en general se prioriza el mercado interno porque Argentina es un gran mercado para los productos tomatados. Se necesitan reglas claras y estables, con un plan de compromiso del gobierno de mantenerlas por lo menos los próximos 10 años para que nuestros actores se puedan embarcar en estas empresas.

-Desde Tomates 2000 se intenta avanzar sobre la asociación de la productividad y tecnología. ¿Cuánto es lo que se ha avanzado en ese sentido?

-En ese sentido se ha ganado mucho terreno en los últimos años y la sensibilidad asociativa, en nuestra entidad, es una realidad constante. Nuestra estrategia por los próximos años a nivel primario es aumentar la productividad, mejorar la eficiencia y, a la par, tratar de bajar costos de producción. Es algo que lograremos continuando con el I+D y con la innovación. De todas formas el gobierno nacional todavía no habla como va a generar las condiciones de financiamiento competitivo para inversiones o cómo va bajar los impuestos. En el mientras tanto, nosotros seguiremos trabajando.

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