El consumo de pollo casi iguala al de carne vacuna

La crisis económica pone en jaque a la actividad avícola, pero al mismo tiempo provocó un aumento en el consumo de pollo al ser una alternativa cárnica más económica que la vacuna. Como está la actividad en Mendoza.

El consumo de pollo casi iguala al de carne vacuna
Crece el consumo de pollo en Mendoza. Archivo.

La crisis de la macroeconomía argentina sigue haciendo mella en los sectores productivos sin embargo en lo que es la producción avícola impacta de dos formas diametralmente opuestas.

Por un lado, no escapa a las dificultades que enfrentan todas las actividades económicas como la inflación, que come diariamente la rentabilidad, los problemas para acceder a insumos de primera necesidad que son importados, con el consiguiente aumento en los costos, entre otras variables.

Sin embargo, en la vereda de enfrente, está el incremento sustancial en el consumo que está asociado directamente a la caída en el poder adquisitivo de la gente, que, al no poder acceder a carne vacuna, encontró en el pollo ese sustituto cárnico.

Mientras que 20 años atrás la relación entre el consumo por habitante por año de carne vacuna frente a la aviar y porcina era más que notoria, 59,8 kilos (bovinos), 18,4 kilos (aves) y 5,4kilos (cerdos), en la actualidad esa distancia se acortó casi por completo. En cambio, el 2022 finalizó con un consumo per cápita de 48,6 kilos de carne vacuna, 45,6 kilos de pollo y 16 kilos de cerdo.

Pero más cerca en el tiempo, según los datos de la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, el último mes medio es julio de 2023, el consumo de carnes vacuna por habitante en el país fue de 51,7 kilos, mientras que en el caso de la carne aviar se ubicó en 45,9 kilos por persona.

“El consumo de pollo ha crecido abismalmente y está casi igualando al consumo de carne vacuna. Por la crisis económica, la gente tiene menos poder adquisitivo lo que ha hecho que crezca cada vez más el consumo de pollo, y es simple, la diferencia en el precio de una y otra es muy grande”, comentó Damián Carbó, director provincial de Ganadería.

“Pese a la situación, el consumo no se cae porque hoy en día es lo más económico que hay. Hoy vos vas a una verdulería y con $5.000 traes una bolsita, en cambio comprar $5.000 en pollo es bastante. Hoy el pollo es la carne más económica que hay, no hay otra”, afirmó Antonio Olmo, titular de la Avícola Luján.

El consumo de pollo sigue creciendo y casi equipara al de carne vacuna.
El consumo de pollo sigue creciendo y casi equipara al de carne vacuna.

En la actualidad, el pollo (con aditivos) se vende a un promedio de $900 el kilo mientras que el pollo fresco “está entre $1.100 y $1.200 el kilo al público”, por lo que “es lo más económico que hay, si tenemos en cuenta que la carne (vacuna) está más o menos en los $3.000 pesos o más “, agregó Olmo, que está instalado en toda la cadena, desde la producción primaria hasta las bocas de venta al público.

La actividad avícola en Mendoza

Mendoza se encuentra entre las nueve provincias productoras de carne aviar del país.

La principal provincia productora es Entre Ríos, le sigue Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Río Negro, Salta, La Rioja, ahí aparece Mendoza y cierra el listado Jujuy.

De acuerdo a la información que se encuentra en la web oficial de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, de las 429.117.200 aves que se faenaron en el periodo comprendido entre enero y julio de 2023, Mendoza aportó 2.595.477 cabezas, lo que implicó una participación en el total del 0,6%.

Sin embargo, esa cantidad de aves faenadas en la provincia los primeros 7 meses del año, significó un aumento del 7,6% al compararlo con el mismo periodo del 2022.

De acuerdo al Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa) son 310 los establecimientos que se encuentran inscriptos, distribuidos en los 18 departamentos, y que cuentan con 70 o más aves. Por debajo de esa cantidad de aves no es considerado una actividad a escala comercial, sino más bien de subsistencia.

“Hay dos clases de avicultura en la provincia, por un lado hay mucho de minifundio o de economía de subsistencia, que le sirve a cualquier chacarero tener unas aves y venderlas en el mercado informal como una diversificación de su ingreso, pero hablando a niveles de escala comercial, en Mendoza hay muy buena producción tanto de pollo parrillero (para carne) como las avícolas para producir huevos”, afirmó Damián Carbó.

Según el director de Ganadería de Mendoza, los titulares de los establecimientos que trabajan a escala comercial “viven de eso, la tienen como única fuente de ingreso” con lo cual “la avicultura se ha desarrollo mucho en Mendoza y no sólo estamos produciendo para el consumo local sino que parte de esa producción está abasteciendo a otras provincias como San Juan, Neuquén y hasta San Luis”, agregó.

“La veo como una actividad próspera”, continuó el funcionario, pero luego realizó un llamado de atención ya que “el principal insumo que usa la avicultura que son los pollitos bebé y la producción de alimentos, vienen de otras provincias, entonces eso por ahí te hace vulnerable a los cambios de precios temporarios del insumo lo que hace que la actividad por ahí pase a no tener tanta rentabilidad”, remarcó.

Carbó recordó que entre 2022 y 2023 “se habían cerrado la exportación de huevo con lo cual todo se volcó al mercado interno y por ejemplo a Mendoza comenzó a llegar huevos de las principales zonas productora del país, Entre Ríos, Santa Fe, y ahí las granjas locales atravesaron un periodo muy crítico porque iban directamente a pérdida. Esa situación con las exportaciones está normalizada entonces desde la región centro oeste de la Argentina se abastece a otras partes del país. Volvió a ser una actividad rentable”, indicó.

Una actividad que no tiene techo

Reiteradamente se ha dicho que la ganadería en Mendoza no tiene techo, es más la producción propia de carne vacuna solo alcanza para abastecer el 11% del consumo dentro del territorio.

En el caso de la avicultura la situación es similar, de acuerdo a los datos de la Dirección Provincial de Ganadería, entre enero y lo que va de septiembre a la provincia ingresaron 25.295.743 kilos de pollos faenados para satisfacer la demanda.

Antonio Olmo, de la avícola Luján agregó que “en Mendoza se produce un 40%, aproximadamente, de lo que se consume, y todo el resto viene de afuera. Uno de los problemas es que en nuestra provincia no es una productora de cereal y en general la avicultura está más acentuada en las regiones donde están todos los cereales que se usan para la alimentación de las aves”.

“La avicultura tiene todo para seguir creciendo porque a diferencia de otras actividades como la agricultura o la horticultura tiene resuelta, por así decirlo, la comercialización”, afirmó Damián Carbó.

El director de Ganadería aseguró que, “mientras que productos como la uva, los frutales o las verduras, entre otros, hay que salir a venderlos a otras provincias o pensar en exportarlos, sino se complica mucho la comercialización, en el caso de la carne es todo lo contrario, el mercado está acá, adentro de Mendoza, por el simple hecho de que no nos autoabastecemos. Nosotros consumimos mucho más de lo que producimos”, insistió.

La gripe aviar no afectó a Mendoza

Desde que se detectaron casos de gripe aviar en el país el 15 de febrero pasado, hasta la actualidad, Mendoza estuvo casi ajena a esa problemática.

De acuerdo a la información del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) hubo 94 brotes cerrados sobre 101 detecciones de la enfermedad en total en toda la Argentina, de las 551 notificaciones analizadas y de los muestreos realizados en las Zonas de Control Sanitario, desde el inicio de la emergencia sanitaria.

Los casos por el Senasa confirmados fueron en aves de traspatio (76), sector comercial (18) y silvestres (7), distribuidos de la siguiente manera: 24 en Buenos Aires, 21 en Córdoba, 12 en Neuquén, 9 en Santa Fe, 7 en Río Negro, 7 en Chubut, 4 en Chaco, 3 en Formosa, 2 en Entre Ríos, 2 en San Luis, 2 en La Pampa, 2 en Corrientes, 2 en Santa Cruz, 1 en Jujuy, 1 en Santiago del Estero, 1 en Salta y 1 en Mendoza.

“No hubo ningún problema, anduvieron muy bien la los controles sanitarios en las granjas, por parte de los propietarios junto a los veterinarios y también con el Senasa, las charlas que se hicieron para el proceso de ingreso a las granjas y también se controló bastante las aves migratorias. Incluso se trató de que la gente que trabaja en una granja no fuera ni a las lagunas, porque de ahí podías traer el virus por las aves silvestres. Se tomaron todas esas medidas y no hubo problemas”, comentó Antonio Olmo.

Desde la Dirección de Ganadería aseguraron que el principal peligro “pasó por las aves migratorias, pero como se da más en la zona de la cordillera, no hay posibilidad que tome contacto con las granjas nuestras”, dijo Carbo.

El otro posible foco de contagio a tener en cuenta es el ingreso de aves, sin embargo “a Mendoza ingresan faenadas” mientras que “el pollito, viene de una avícola que está totalmente controlada y ahí tampoco tuvimos inconvenientes”

En lo que hubo que ajustar seriamente los controles para prevenir posibles contagios, fue en el ingreso de material orgánico para fertilización (guano de aves).

Desde Ganadería e Iscamen, detectaron adulteración de la documentación, un camión ingresaba más de una vez con la misma guía de traslado.

“El guano se utiliza para todo lo que el cinturón verde de la provincia y se trae de las grandes avícolas del país y ahí podía venir el virus. Cuando detectamos la documentación adulterada, un camión iba y venía y usaba la misma guía, inmediatamente hicimos un sistema para que una vez ingresara el transporte a la provincia (con esa guía que certificaba que el producto era de una avícola libre de influenza) se anulaba. Ahí cortamos de una con esa práctica”, comentó Carbó.

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