El agro se digitaliza en busca de una mejor gestión

La Provincia apoya los proyectos con financiamiento del BID, entre otros.
La Provincia apoya los proyectos con financiamiento del BID, entre otros.

Iniciativas, emprendimientos y aplicaciones proponen que los pequeños productores puedan tener un mejor rendimiento de sus costos. La Provincia apoya los proyectos con financiamiento del BID, entre otros.

El sector agrícola local viene trabajando desde hace años en modernizar su producción y ahora también son parte de este fenómeno los productores chicos y medianos. Ya sea a través de aplicaciones o de sistemas informáticos, la idea en común es poder tener herramientas que ayuden a controlar mejor los costos y mejorar la gestión de sus producciones.

Un organismo involucrado en el tema es el Instituto de Desarrollo Rural (IDR). En los últimos cinco años, el programa IDR Incuba ha trabajado en la mentoría e incubación gratuita de 178 emprendimientos de innovación, con temas desde digitalización hasta nuevos procesos que agreguen valor a la producción primaria. Estos proyectos involucraron a 313 emprendedores y se ha conseguido financiamiento por alrededor de $ 20 millones.

Silvina Morales, responsable técnica de IDR Incuba, hace un balance desde la fundación del programa en 2016 y cree que “hay un cambio de mentalidad en el emprendedor”. En ese sentido, señala que hay propuestas que incluyen conceptos como robótica, mecatrónica, Big data, tecnología 4.0, biotecnología y aprovechamiento de residuos orgánicos para compostar y generar productos amigables con el medio ambiente.

“La actividad productiva de Mendoza no debe estar ajena a esas tecnologías que están en el mundo. Todo se está modificando y se trata de encontrar soluciones a algunos problemas que antes se resolvían de manera tradicional, como el manejo del agua”, apunta Morales. Actualmente, la convocatoria 2021 a nuevos proyectos está abierta hasta el 18 de abril en la web http://preincubacion.idr.org.ar/.

La Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) también impulsa la digitalización, como con las 13 oficinas virtuales que se abrieron durante 2020 en siete provincias vitivinícolas e incluyendo la digitalización como uno de los puntos a abordar del PEVI 2030. Otro ejemplo fue la CepApp, una aplicación del celular que es una herramienta de gestión y costos para productores.

Desde la Asociación ad Hoc de Pequeños Productores de la Coviar, el responsable técnico Javier Vila comenta que la aplicación surge en 2019 y se mejoró en 2020 porque, “para tomar una buena decisión, es importante tener buena información respaldada por datos”. Un punto importante es que la herramienta se puede usar sin internet y después se actualiza al tener señal.

En CepApp, el productor enumera cada día los trabajos, qué insumos aplicó y cuánta cantidad, como si fuera un cuaderno de campo. La cantidad del insumo se multiplica con un valor promedio de mercado y eso permite después analizar cuánto material se usó y con qué valor, de modo de llevar una contabilidad más ordenada y calcular a fin de año la relación costo beneficio.

Actualmente la aplicación tiene más de 500 descargas y Vila asegura que con la pandemia creció su uso. Para él, es un proyecto a largo plazo: “El proceso es lento; esto es un proceso educativo. El promedio de edad de los productores supera lo 60 años, por eso también apuntamos a sus hijos o a productores jóvenes. Hay que tener constancia y paciencia”.

Imágen satelital y controles

Juan Garro, coordinador de la unidad de desarrollo cooperativo de Fecovita, comenta que desde hace un año y medio tienen un proyecto donde prueban aplicaciones, con la idea de generar un sistema de gestión agrícola que les permita digitalizar en tiempo real todo lo que va sucediendo en un viñedo.

“Esto, además, facilitará la alineación del trabajo, articulando la relación entre el productor, el ingeniero agrónomo de la cooperativa y la federación, lo que permitirá mejorar la competitividad de toda la cadena”, agrega Garro.

Se busca que en la aplicación se pueda cargar la visita al viñedo, los tratamientos fitosanitarios, monitoreo de plagas y enfermedades, solicitar compra de insumos y designar tareas con períodos de tiempo específico. La herramienta también permitirá generar reportes de todo tipo para analizar la información disponible.

“Muchas veces el productor lleva un registro escrito o tiene en la mente el estado de la finca, pero con esto lo va a poder documentar. Cada vez más nos piden presentar documentos, como para certificar buenas prácticas agrícolas y es necesario usar formularios digitales. Con esto se beneficia el productor y podremos agilizar la producción del viñedo”, señala Garro.

Además, este tipo de aplicaciones están vinculadas con imágenes satelitales y pronóstico del tiempo. Esto permite monitorear variables como la amplitud térmica, temperaturas, humedad, precipitaciones, de manera de mejorar la productividad del viñedo y tener soluciones rápidas ante condiciones desfavorables.

Actualmente, 17 cooperativas asociadas a Fecovita prueban estas herramientas, ya sea de la marca española Smart Rural o de las argentinas SIMA, Metzoo y Nectras. Las entidades pertenecen a zonas distintas como el Este, Lavalle, Maipú, Valle de Uco y San Rafael.

Si bien algunos productores son reacios a estas tecnologías, Garro explica que se han planteado hacerlo de forma gradual a través de los ingenieros agrónomos de cada cooperativa: “El primer acercamiento es con el ingeniero agrónomo, es nuestro motor, por eso buscamos que la ocupe él y después transfiera la tecnología y sus ventajas a los productores”.

Vale mencionar que el proyecto de software de Fecovita fue declarado en febrero “de interés” por la Cámara de Diputados. José María Videla, diputado del Frente Renovador que lo presentó, comentó: “Si mejora el trabajo de los productores de Mendoza, mejora la economía provincial. Todas estas iniciativas en pos de la producción son sumamente importantes y de mucha ayuda para generar crecimiento en la matriz productiva”.

Sumar esfuerzos

El Mercado Cooperativo Colonia Bombal es una cooperativa de provisión, transformación y comercialización agrícola. Nació en 2002 por parte de un grupo de pequeños productores agrícolas del cordón productivo de Maipú-Rodeo del Medio, y este año están trabajando para digitalizarse.

Cristina Vega, presidenta de la cooperativa, comenta que actualmente participan más de 300 familias de productores y que la tecnología es un tema pendiente en la zona. Con el acompañamiento de Agrojusto, un emprendimiento de comercio agrícola electrónico, presentaron un plan de modernización al programa Mendoza TEC Asociativo (con el apoyo del BID) y fueron uno de los seleccionados.

Con la idea de mejorar la productividad de los agricultores, el proyecto tiene tres objetivos específicos: Digitalizar el proceso de comercialización para llegar a compradores directos (organismos y familias); tecnificar a la cooperativa permitiendo la incorporación de valor agregado a sus cultivos e incorporar habilidades digitales a los agricultores familiares.

“La idea es informatizar y unificar la cooperativa, porque no tenemos un registro de qué tiene cada productor ahora mismo. Con este proyecto, podremos comprar computadoras, software y utilizar una aplicación para que los productores podamos ofrecer directo a los consumidores la verdura que tenemos”, explica Vega.

El sistema informático permitirá que si, por ejemplo, aparece un cliente con un pedido grande de zapallos, entonces dos o tres familias puedan sumar su volumen y satisfacer el pedido. Vale aclarar que, además de Maipú, también participan productores de Valle de Uco, zona Este, Lavalle y Las Heras.

“El proyecto es muy lindo. No estamos muy familiarizados con la tecnología e imaginate que acá a veces no tenemos ni señal, pero sabemos que esto es lo que se viene. Yo tengo fe y creemos que va a funcionar”, comenta la dirigente de la cooperativa. Parecido a otras experiencias digitales, se apoyan en los hijos de productores para poder cargar la información.

Una red automatizada para el durazno

Una iniciativa tecnológica en la que trabaja el sector del durazno es una red automatizada de registros de información para implementar fruticultura de precisión. Presentado por la Federación Plan Estratégico de Durazno Industria (Fepedi), el proyecto se lanzó durante la semana pasada en el Valle de Uco y cuenta con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Arturo Giaquinta, presidente de Fepedi, comentó que “como productor, todo lo que nos ayude a nosotros respecto de tecnología siempre es bueno”. La fruticultura de precisión se relaciona con el conocimiento de condiciones climáticas, horas de riego y curaciones. “Personalmente, creo que todo lo que ayude al productor a progresar y aprender es muy bueno, porque todo cuesta mucho y repetir una curación es carísimo”, ejemplifica.

Se estima que el buen manejo de la información conlleve una disminución de costos, lo que puede traducirse en una mayor rentabilidad y mejores salarios en toda la cadena de valor, desde los productores a los industriales. El uso de mayor tecnología permitiría producir en mayor cantidad, mejor calidad e integrar las necesidades de la parte industrial y comercial frente a las capacidades de respuesta del sector primario.

En el lanzamiento en Valle de Uco estuvieron presentes el director de Innovación y Desarrollo Económico, Federico Morábito; el subsecretario de Industria y Comercio, Alejandro Zlotolow y Valentina Navarro Canafoglia, directora de Agricultura. Para Navarro Canafoglia, este tipo de herramientas permiten que el sector productivo pueda incrementar su capacidad.

“Mediante la implementación de tecnologías apuntamos, además, a que nuestros productores logren mejorar sus rentabilidades y calidad de productos. Estamos llevando a cabo acciones conjuntas para alcanzar los objetivos planteados por esta gestión siempre pensando en un abordaje integral de toda la cadena de valor”, comentó la directora de Agricultura.

El proyecto de Fepedi fue uno de los 11 proyectos seleccionados del programa Mendoza Tec Asociativo, organizado por el Ministerio de Economía y Energía y financiado por el BID con un total de u$s 870.000. El concurso financia hasta el 70% del valor total de los componentes del proyecto, con un máximo de hasta u$s 200.000. Las propuestas presentadas debieron acreditar un diagnóstico de la necesidad o demanda común que justificara su desarrollo.

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