Agroquímicos y fertilizantes: la especulación e incertidumbre complican al agro de Mendoza

Entre las restricciones a las importaciones y la falta de referencia de precios, productores enfrentan un escenario complicado de cara a la campaña 2022/2023. Aseguran que los cambios son prácticamente de un día para otro.

Agroquímicos y fertilizantes: la especulación e incertidumbre complican al agro de Mendoza
La falta de fertilizantes pone en jaque el desarrollo de algunas plantas que terminarán por producir con menores rindes o calibres

La incertidumbre y la especulación son hoy las dueñas del agro mendocino en lo que a agroquímicos y fertilizantes respecta. Con las labores culturales para la campaña 2022/2023 ya iniciadas para varios cultivos de la provincia, los productores enfrentan serias complicaciones para conseguir los productos que necesitan y, sobre todo, tienen que lidiar día a día con los constantes cambios de precios, lo que vuelve impredecible la actividad.

En los últimos meses, los agroquímicos y fertilizantes tuvieron una fuerte suba de los precios por la guerra entre Rusia y Ucrania, a lo que se sumaron las restricciones a las importaciones que dispuso el gobierno nacional y las constantes fluctuaciones de la cotización del dólar, agravadas por la salida de Martín Guzmán y el ingreso de Silvina Batakis en el Ministerio de Economía.

La traba de las importaciones

A comienzos de este mes de este mes de julio, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispuso reducir de 90 días a 60 días el plazo para el acceso al mercado de cambios para la importación de fertilizantes y productos fitosanitarios. Aunque la situación ha mejorado, la realidad de las empresas proveedoras de estos insumos refleja que aún se conservan algunas complicaciones.

Mauricio Bay, representante de Nutrien Ag Solutions, una empresa multinacional con sede en Argentina, comentó que en su caso no hay grandes problemas de abastecimiento, en general, sin embargo, las compañías que importan, como es su caso, tienen problemas para pagar los fletes internacionales por las trabas a la salida de dólares que todavía rigen. Más allá de eso, cuando está la autorización del Banco Central, a la larga se completan las operaciones.

Por su parte, Nicolás Santoni, de Agro Santoni, tienda que concentra sus ventas principalmente en los cultivos de la vid y frutales del Este provincial, contó que ellos están experimentando demoras en las entregas y faltas de productos, más que nada en los químicos por la importación de algunos compuestos.

“Con los fertilizantes va por semana o por día. Hay veces que hay entregas, otras que no. O no están todos los productos disponibles. Yo trabajo con cuatro empresas y todas tienen una realidad distinta algunos sin inconvenientes y otros que no te venden, lo que nos hace entrar en la disyuntiva de no saber qué es lo que pasa realmente, hay cierta especulación”, expresó Santoni.

En lo que respecta a algunos químicos para frutales sostuvo que están en falta. “También me pasó con el azufre que es importado de Chile, que no me pueden entregar porque los proveedores no saben si van a poder comprarlo nuevamente para reponer el stock. Estamos todos en una incertidumbre en la reposición”, dijo.

“Hay faltante de algunas herramientas también, o me pasa que algunos proveedores me piden agrandar el pedido para poder entregarme todo completo. Se complica porque tenés que sí o sí stockearte de productos que no sabes si vas a poder vender después”, relató el comerciante sobre la experiencia en su negocio.

Enzo Pecchioni, jefe de ventas de Agroverde, insumos para el campo, una empresa que tiene presencia en todo el país y en Mendoza en todos los oasis productivos, planteó: “Si bien es verdad que los importadores, generalmente las grandes empresas de Buenos Aires que distribuyen a todo el país, están teniendo problemas, nosotros contamos con un stock bastante importante y no estamos limitando la entrega. Además, somos fabricantes de fertilizantes líquidos y foliares, donde tenemos entrega normal”.

La incertidumbre de los precios

“No es que hay escasez de fertilizantes, hoy te venden en cualquier lado. El problema es el precio”, manifestó Guido Ramos, productor de ajo y tomate de la zona de San Carlos, en diálogo con Los Andes.

Y añadió: “Si sacas a cuenta corriente te lo cobran a lo que los negocios quieren, yo lo dejé de hacer porque es algo que te mata. Si compras una bolsa de cualquier fertilizante, como la urea, te la venden con factura a la cotización oficial, a lo que hay que sumarle los impuestos, pero si la llevas sin factura te la cobran al blue”.

Sobre la incertidumbre en los precios coincidió Mauricio Bay. “En más de 12 años de experiencia en el rubro, nunca habíamos tenido tanta incertidumbre y variaciones en los costos de una semana a otra, tanto para las subas como para las bajas”, recordó.

El representante de Nutrien Ag Solutions aseveró que los plazos de pago se han acortado mucho: “Antes trabajábamos con plazos de hasta 120 días, pero ahora solo lo hacemos a 30 como máximo. Lo que nos mata es no saber si el contexto internacional, como la guerra de Rusia y Ucrania, o lo que pasa en el país, como las restricciones a las importaciones, nos van a afectar o no”.

“Algo que me pasó este año, que antes no había pasado, es que me han pedido no vender un producto o frenar por 10 diez días las entregas de ese artículo. A la larga se consigue todo lo importado, pero en el medio reina la incertidumbre”, destacó.

Nicolás Santoni, en tanto, expuso que los productos que comercializan se ven afectados de manera directa por las fluctuaciones del dólar oficial. “Nos pasa que los clientes están queriendo asegurarse de la mercadería y apenas reciben un pago salen a comprar, por lo que de alguna manera ahorran. Si el productor espera la acreditación de un cheque a 30 días pasa que pierde cantidad de productos que nos pueden llegar a comprar, entonces prefieren pagar con esos cheques y congelar el precio de la mercadería. Eso es algo que venimos haciendo hace un par de años y sucede que no retiran el producto de manera inmediata, si no cuando lo necesitan para los cultivos”, afirmó.

Cuánto cuesta fertilizar el cultivo

Para Daniel Espósito, presidente de la Asociación de Ajos, Cebollas y Afines de Mendoza (Asocamen), los problemas que tienen hoy son dos: la falta de productos y la falta de financiación. “Todos los insumos importados que se usan en el campo, no solo los agroquímicos, están bastante complicados. Hay productos, pero hay algunas empresas que no quieren vender. Lo más agudo del problema es que no hay financiación”, consideró el productor, empacador y exportador de ajo.

De igual manera en este aspecto opinó Guido Ramos. “Tenemos que ir a ojos cerrados a los lugares donde compramos y pagar lo que nos dicen por los productos que necesitamos aplicar a los cultivos. Si yo trato de aguantar el precio o sacar el más barato, el ajo que saco a fin de año no vale lo que invertí para producirlo”, reflejó el productor.

En su caso, este año decidió bajar su producción a solo 19 hectáreas. “El año pasado había hecho más, pero la realidad es que no se puede y cada vez hay que ir ajustando más porque no se puede sostener el proyecto si no hacemos así”, lamentó.

Para poder fertilizar esa extensión, con la aplicación que tiene que realizar en el mes de agosto en el ajo, Ramos necesita cómo mínimo $ 929.100, a lo que se le suma el gasto de gasoil, tractorista y otros. Este cálculo se desprende de que cada bolsa de abono granulado tiene un valor de $ 9.780, conforme al presupuesto que le pasaron hace solo unos días. Por cada hectárea necesita cinco bolsas, por lo que por una hectárea el gasto es de $ 48.900, solo en este fertilizante.

Las consecuencias de los faltantes en la provincia

El panorama para la próxima cosecha no es para nada alentador. En lo que al ajo respecta, Daniel Espósito advirtió: “Seguramente van a faltar productos, lo que personalmente me genera mucho miedo respecto a la calidad de lo que vamos a cosechar, lo que podría tener una importante repercusión en el mercado”.

Es que, en la competencia internacional, los compradores tienen sus exigencias respecto a peso, calidad y tamaño. Y Mendoza destina más del 70% de su producción al mercado externo. “Por la experiencia que tenemos, lo que puede pasar es que después empiecen a sobrar ajos chicos que no se pudieron fertilizar en tiempo y forma”, sumó Espósito.

“El grave problema es que no hay mucha salida. No todos los productores tienen acceso a crédito bancario para afrontar los costos y las tasas son altísimas. Prefieren no meterse porque no saben lo que va a pasar. Hoy se le da a la planta lo mínimo e indispensable que se puede a la planta, lo que se puede conseguir con el dinero disponible”, puntualizó el presidente de Asocamen.

Desde Agroverde, Enzo Pecchioni anticipó: “La proyección para los próximos meses es de incertidumbre, viendo lo que pasa día a día. No hay certezas, aunque tenemos productos para poder cumplir con la demanda. Algo que se hizo fue comprar sobrestock para prevenir cualquier tipo de problema que puede haber”.

En tanto, Mauricio Bay adelantó que en Nutrien Ag Solutions esperan una caída segura en las ventas. “No va a ser un año normal y creemos que los productores no van a fertilizar como todos los años, pero principalmente por un problema de costos, no de abastecimiento”.

Y agregó: “los fertilizantes están caros, hoy valen dos veces más que lo que valían hace un año. Ese va a ser el cuello de botella, por lo menos hasta que se acomoden los precios. En logística y abastecimiento no se prevén problemas”. declaró.

Cómo suplir el uso de agroquímicos y fertilizantes

Ante los inconvenientes que pueden tener los productores para conseguir fertilizantes y agroquímicos o poder acceder a un precio razonable por los productos, surgen algunas técnicas que pueden llegar a suplir su uso. Martín Uliarte, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria de INTA Mendoza, habló con Los Andes y compartió algunos manejos que pueden convertirse en una solución al problema.

“Esta situación nos sirve para plantearnos si no deberíamos pensar en producción local de fertilizantes o insumos en general. Esa dependencia que se creó en los últimos años a los fertilizantes y agroquímicos se ve manifestada en este contexto, sobre todo en los productos importados. Sería hasta más económico para el productor usar otro tipo de enmiendas orgánicas, incluso para los pequeños productores”, ponderó el ingeniero agrónomo.

Obteniendo un doble beneficio a nivel económico y productivo, el investigador explicó que en los distintos cultivos del agro mendocino se podrían aplicar los bioinsumos, el manejo sostenible del suelo, la incorporación de nutrientes a través de cultivos de cobertura, enmiendas orgánicas y los biofertilizantes.

Para entender cómo funcionaría el reemplazo de agroquímicos y fertilizantes, el experto en manejo sostenible de los cultivos tomó de ejemplo el cultivo de la vid, el más extendido en la provincia de Mendoza.

“Por estos meses no hay que hacer ninguna aplicación en las plantas, ya que estamos en la época de poda pensando en la próxima temporada, en una etapa de receso vegetativo”, enunció. Aun así, detalló que en esta etapa hay tareas que se pueden hacer para “ganar tiempo” al momento de las fertilizaciones: “Si pensamos en la nutrición de las plantas, ahora podríamos ir buscando semillas de cultivos de cobertura o abonos verdes que podamos sembrar temprano en la primavera, que se podría incorporar antes de que brote la vid”.

Sobre esta técnica, aclaró que se trata de generación de biomasa. Para eso se pueden utilizar leguminosas o mezclas de especies que las contengan, ya que estas fijan un nitrógeno atmosférico, por lo que de manera natural la planta puede incorporar un nutriente esencial para su desarrollo, uno de los que más necesitan.

Otra de las acciones que podría realizarse en este periodo es la preparación de las propias enmiendas a partir del compostaje de residuos de agroindustrias. “En muchas bodegas se está dando que compostan sus residuos orgánicos del proceso de la vinificación, como los orujos o las borras, y lo mezclan con estiércoles de otras producciones como la ganadera de la zona Este o de la bovina y caprina de la zona Norte, por ejemplo. Con eso elaboran el compost que es muy útil porque, además de aportar nutrientes, aportan vida con actividad microbiana al suelo. Lo importante es que hay nutrientes en la superficie que no están disponibles para la planta, pero mediante la actividad biológica se pueden poner en disponibilidad”, graficó el investigador.

Lo ideal es iniciar la preparación del compost en esta época, ya que es un procedimiento que lleva, si se hace en las condiciones adecuadas, un tiempo de tres meses a cuatro meses para poder tenerlo listo para aplicarlo. “Es una forma complementaria para la fertilización de los suelos, que se suma al uso de abonos verdes y cultivos de cobertura”, agregó Martín Uliarte.

¿Qué cambiaría en los frutos y en la producción si se utiliza este tipo de nutrición? Para el especialista esto aportaría muchos cambios, ya que se trata de fertilizaciones mucho más integrales que las que puede aportar un producto de síntesis. “Normalmente, los fertilizantes de síntesis vienen con distintas composiciones. La más común es la urea, que aporta nitrógeno rápidamente disponible y en alta concentración. Eso hace que la planta crezca y responda rápido, pero quizás eso se traduce a que la vid se vuelva más susceptible al ataque de plagas”, se explayó el experto.

“Después hay otros que tienen otros elementos, como nitrógeno, fósforo y potasio, el más usado. Sin embargo, este manejo aporta solo los macronutrientes, mientras que con el otro puede activar la incorporación de micronutrientes que la planta necesita en pequeñas cantidades, pero son importantes para procesos fisiológicos. A su vez, la entrega de los nutrientes se da a lo largo del tiempo, logrando que la planta crezca de manera equilibrada entre la parte vegetativa y productiva”, argumentó.

En lo que respecta a la productividad, de acuerdo al manejo de los procesos utilizados, se puede mantener los niveles obtenidos con los productos de síntesis, pero con una mejora de la calidad de la uva en el caso de la vid.

Suele existir la idea de que este tipo de procedimientos son más caros que los utilizados habitualmente. Al respecto, Uliarte aclaró que puede llegar a ser más económico, aunque sí más demandante. “Si uno se va a elaborar su propio compost, sus propios biofertilizantes o hace un cultivo de cobertura, en muchos casos, es más económico que comprar un fertilizante a una empresa. Lo que sí requieren es una planificación de los procesos. Por ejemplo, uno empieza a hacer el compost ahora para usarlo en la primavera, mientras que el fertilizante se compra y se aplica directamente cuando se requiere. Puede decirse que son más prácticos, pero no siempre es lo más económico para el productor”, diferenció.

“Otra de las desventajas de los fertilizantes que se comercializan de manera masiva es que, en muchos, gran parte de lo que se aplica se pierde en las napas. En cambio, otros esquemas son nutrientes en menores concentraciones, más balanceados y estabilizados”, completó el ingeniero agrónomo.

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