El nuevo presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró hoy que el mandato que inicia será para dar "continuidad a la Revolución cubana en un momento histórico y crucial".
El nuevo presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró hoy que el mandato que inicia será para dar "continuidad a la Revolución cubana en un momento histórico y crucial".
"La Revolución sigue y seguirá", señaló Díaz-Canel durante su primer discurso como nuevo presidente de Cuba ante el pleno de la Asamblea Nacional, donde afirmó que "la Revolución cubana sigue de verdeolivo dispuesta a todos los combates".
"Hoy iniciamos un mandato al servicio de una nación", fueron las primeras palabras como presidente de Cuba de Miguel Díaz-Canel, quien reconoció que "no estamos inaugurando una legislatura más".
Díaz-Canel dedicó "el primer pensamiento a la generación histórica que hizo la revolución" y señaló que "Cuba espera de nosotros que seamos como ellos", en una señal de continuismo a su futura gestión.
"Vengo a trabajar, no a prometer nada", dijo Díaz-Canel, quien manifestó su compromiso de trabajar por el cumplimiento del programa de los "lineamientos", que es como se conoce a la línea económica aprobada por el Partido Comunista de Cuba.
"Solo el trabajo intenso y abnegado dará nuevas victorias a la patria y el socialismo", dijo Díaz-Canel, consciente del delicado escenario económico al que se enfrenta.
Tras obtener el 99,83 por ciento de los votos de los diputados, la llegada de Díaz-Canel a la presidencia cubana es histórica porque por primera vez en décadas no habrá un Castro al frente del Gobierno cubano, pero tampoco está previsto que se inicien cambios políticos en la isla.
"Aquí no hay espacios para una transición que desconozca el legado de tantos años de lucha", dijo Díaz-Canel en un mensaje claro de que no se saldrá de la línea trazada en el sistema unipartidista cubano.
Díaz-Canel destacó los logros en el área internacional de la gestión presidencial de Raúl Castro que significó el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos después de décadas de enfrentamiento y la firma del acuerdo de paz en el conflicto colombiano.
El nuevo presidente cubano señaló que ante las "crecientes amenazas a la paz y la seguridad internacional", la política cubana se "mantendrá inalterable sin hacer concesiones a la soberanía nacional", por lo que el Gobierno cubano "no aceptará negociar sus principios, ni los condicionamientos".
El Parlamento cubano aprobó hoy que en la próxima reunión parlamentaria los diputados ratifiquen la conformación del nuevo Consejo de Ministros, que dirigirá Miguel Díaz-Canel.

En 2003, mientras servía en la provincia de Holguín (noreste), hizo su entrada entre los 15 miembros del selecto Buró Político, centro del poder en la isla.
En 2009, Raúl Castro, que había heredado hacía tres años el poder de su hermano enfermo Fidel, le confió el Ministerio de Educación Superior. En marzo de 2012 accedió a una de las ocho vicepresidencias del Consejo de Ministros.
Entró al Consejo de Estado en 2013, directamente al puesto de primer vicepresidente, supliendo al histórico José Ramón Machado Ventura. Proyectó una imagen moderna, abogando por una mayor apertura a internet y una prensa más crítica.
El nuevo presidente tendrá que consolidar las conquistas de la revolución y continuar la transición económica iniciada por Raúl, además de conducir la política de la isla frente a la agudización del bloqueo de Estados Unidos y el retorno de Washington a un lenguaje de confrontación.
"No es un advenedizo ni un improvisado", dijo Raúl, elogiando sus tres décadas de leal servicio y "sólida firmeza ideológica".
Se ha esmerado en evitar toda polémica, dar entrevistas y en hablar solo en actividades públicas. Padre de dos hijos de un primer matrimonio, Díaz-Canel se casó después con Liz Cuesta, una académica en cultura cubana.
La televisión lo mostró en un colegio de Santa Clara junto a su esposa haciendo fila para votar en la elección legislativa de marzo, una imagen conyugal poco frecuente en la dirigencia.
"El gobierno que estamos eligiendo hoy va a ser un gobierno que se va deber al pueblo, el pueblo va a participar en las decisiones", dijo en aquella ocasión.
Pero también sabe mostrarse inflexible. En un video filtrado en internet previene a los dirigentes del PCC que no debe darse espacios a los "contrarrevolucionarios".
Como presidente, será jefe de los institutos armados y tendrá que lidiar con la vieja guardia de los "históricos", muchos de los cuales también ocupan altos cargos partidarios y gubernamentales.
Una ardua tarea para un hombre cuya única experiencia militar se reduce a un servicio de tres años en una unidad de misiles antiaéreos entre 1982 y 1985.
"Existe en Cuba una tradición de hombres fuertes a la cabeza del Estado", destaca el experto cubano Arturo López-Levy, profesor de la Universidad de Texas Valle del Río Grande.
"Él no es ni Fidel ni Raúl, y las personas no van a tener con él la misma relación. Tiene que mostrarse más capaz de hacer cosas", agregó.
Para guiarlo, Raúl se encargó de diseñar una hoja de ruta a la que deberá ceñirse, aprobadas por el Partido y el Parlamento, que establecen metas políticas y económicas hasta el 2030, para consolidar el socialismo y actualizar el modelo económico.