Federico Núñez: el hombre que hará cimbrar el tablao

El artista oriundo de Godoy Cruz y radicado en Sevilla volvió a su tierra para ofrecer un show flamenco, acompañado por artistas locales.

El destacado bailaor mendocino radicado en Sevilla Federico Núñez (28) presentará hoy a las 21.30 su espectáculo "La leyenda del sueño flamenco", en el teatro Plaza de Godoy Cruz. Este es el dato frío. Pero mucho más que contar sobre él y lo que trae consigo. Porque Federico, en el reino del flamenco, hoy es una estrella.

"Quiero traer el espíritu real del arte flamenco y por un buen rato, transformar a ese imponente teatro Plaza en un tablao andaluz", nos comentó con entusiasmo, y muy consciente de lo que significa volver a presentarse en su tierra, a ocho años de su partida.

En esta oportunidad estará acompañado por destacados bailaores y músicos locales que darán un genuino marco a un show que ronda la hora y media de duración.

 

"Si bien no tenemos un guión rígido, la estructura de este sueño flamenco tendrá todos los condimentos genuinos necesarios para que la pasemos muy bien. Habrá coreografías colectivas y a su vez cada uno de los participantes tendrá su momento en el que podrá improvisar y manifestar libremente su mensaje artístico", aseguró Núñez. 

Las particular voz de Carina Beysa; las guitarras brillantes a cargo de Diego Lorenzo y Diego Romero, apoyadas por la precisión de la percusión de Leo Landa, ofrecerán el ritmo necesario para que Núñez -junto a seis bailaores- puedan ofrecer una noche bien española.

"La leyenda del sueño flamenco" tiene una generosa particularidad de apertura, destinada a la inclusión de nuevos valores. "Para no hacer tantos shows en lugares pequeños, preferimos el desafío de hacer un gran teatro. Pero al estar solo, opté por seleccionar a un grupo de artistas locales, y posibilitar también su presencia. De esta manera durante la semana pasada hicimos un curso de capacitación para bailarines avanzados que a su vez sirvió de audición entre los días 13 y 17 pasados. Trabajamos y ensayamos para elegir a los compañeros que se presentarán conmigo en el Plaza" concluyó Federico.

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Pasaron ocho años desde su partida, y en todos estos años por compromisos laborales no pudo regresar a su tierra natal, lo que garantiza una velada cargada de emociones.

El costo de las localidades es de $350 y se pueden adquirir en boletería del Teatro Plaza. 

“Es hermoso partir sin decir adiós”

Convencido de la veracidad pregonada por esa hermosa canción, interpretada por Joan Manuel Serrat, Federico con solo 20 años un día decidió animarse a concretar sus sueños en la península ibérica.

A fines de 2010 tomó el necesario coraje y partió en silencio, solamente acompañado por su convicción: la de transformarse en un bailaor profesional para ganarse la vida.

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Pero para que llegara ese momento pasaron muchas cosas. Primero debió abandonar su barrio natal en Godoy Cruz, mudarse a Dorrego y posteriormente a Carrodilla.  

Además de estudiar y terminar el secundario, alternaba con el paso del tiempo clases de baile, con todo tipo de trabajos que le permitiesen ahorrar dinero y adquirir de una vez el boleto a España.   

A los cuatro años, el inquieto niño nacido en el barrio Batalla del Pilar, acompañaba a su hermana mayor a las clases del Centro Andaluz de Danzas, que comandaba la profesora Ana María Aguado de Redman. 

A esa corta edad y al poco tiempo, ante la sorpresa de todos, un día comenzó a repetir todas las coreografías con una admirada precisión e innato talento, lo que transformó su presencia pasiva del principio en un destacado estudiante de manera casi inmediata.

Durante los años de inicio tomó clases junto a Ana María y su hijo Maximiliano Redman en danza española, en varias de sus especialidades. No conforme con eso, se sumó a las clases de tango y lírica en jazz, danzas clásicas, contemporáneas y otras especialidades, con destacados maestros de nuestro medio como Grease y Jorge Soria, entre otros.

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Al cumplir los 16, mientras cursaba el cuarto año en la escuela María Elena Champeau del barrio Trapiche, llegaba el momento de mezclarse con sus pares en las tablas de las vendimias.

Rápidamente los escenarios de Godoy Cruz, Luján, Maipú y el mismísimo Frank Romero Day durante 2009 y 2010 fueron testigos de su evolución. Demás está decir que lo ganado se ahorraba para asegurar el camino a su ilusión.

Hasta que llegó el día ansiado. Mamá Patricia y su hermana Paola lo acompañaron al aeropuerto para ver cómo Federico, con paso firme y sin dudar, subía a un avión acompañado por su tío Marcelo, radicado en Málaga. Sin dar lugar a la incertidumbre, el chico mendocino se dirigía al viejo mundo con el firme propósito de cumplir su objetivo.

Del crucero Costa Concordia a los tablaos de Sevilla y toda Europa

Su primer domicilio fue Málaga, pero al poco tiempo se radicó en Fuengirola ya que rápidamente y luego de algunos procesos de selección de bailarines consiguió trabajo en un ballet que desarrollaba su faena en una compañía de cruceros que raudamente surcaban las aguas del Mediterráneo entre la Costa del Sol española y el Sur de Italia.

Durante más de seis meses formó parte del elenco estable que deleitaba a los turistas en el conocido barco Costa Concordia, famoso por su posterior hundimiento en medio del escandaloso comportamiento de su capitán. Afortunadamente nuestro entrevistado se bajó de esa embarcación ocho meses antes del accidente.

Al poco tiempo y ya con algunos ahorros, pasó a formar parte del ballet de Juan Antonio Pérez en el que decidió resignar dinero para ganar tiempo y poder continuar con las clases de perfeccionamiento. 

Posteriormente se mudó a las Islas Canarias y en 2014 logró ser residente legal de España, lo que entre otras cosas le posibilitó ingresar en la escuela del Centro Andaluz de Danza para cursar una especialización durante dos años, lo que se considera como un valorado Master en la especialidad del flamenco.

Una vez graduado, ya definitivamente arraigado y sólido en su carrera, Federico Núñez comenzó a desplegar su arte por toda España y Europa.
Tablaos célebres como el Palacio Andaluz, día a día, son testigos de las emociones que provocan sus performances.

Su tonada ya es sevillana y se resiste a abandonarla pese a que ya lleva dos meses entre nosotros. Su decir concuerda perfectamente con el de los gitanos nativos y habitantes del cálido Sur de la península, plagado de influencias moras. Su aspecto físico transmite perceptibles similitudes con los cantares de Camarón y la furia rebelde de las guitarras de Paco de Lucía o Tomatito. 

Su estampa elegante y liviana, seguirá con paso seguro y vistoso cada uno de sus agraciados desplazamientos por los escenarios del mundo. 
Federico Núñez confirmará por el resto de sus días que tiene mucho sentido la popular frase que asegura: "El que no lo logró, es porque no lo deseó demasiado".

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