Federico Norton y Daniel Rodríguez: "Muchos productores venden la uva sin precio y sin plazos de pago”

Con una nueva comisión al frente de la entidad, los representantes gremiales aseguran que la situación para los pequeños finqueros es insostenible. Lobesia, el tema que más preocupa.

Regularizada la entidad desde fines de agosto pasado, la Asociación de Viñateros de Mendoza ya tiene nuevos integrantes en su comisión. Se trata de Federico Norton, presidente, y Daniel Rodríguez, vicepresidente.

Los productores aseguraron que la plaga de Lobesia botrana está descontrolada en la provincia, por falta de acciones integrales. Además indicaron que los viñateros hace tiempo que han perdido la rentabilidad y los campos se han abandonado.

-La Asociación estuvo intervenida durante un tiempo, ¿hoy la están relanzando?

-Federico Norton: La intención es volver a darle impulso. Esta ha sido una Asociación con muchísimo impacto político. Ahora nuestra responsabilidad es lograr que recupere su prestigio. Acá no es cuestión de hablar, sino de hacer.

-Daniel Rodríguez: En nuestra asociación se ha dado la famosa frase que dice: "Las personas pasan y las instituciones quedan". Nosotros contamos con 200 socios entre la zona Norte, Sur, Valle de Uco y Este. La intención es seguir haciendo socios, cumpliendo con los estatutos de la entidad, que tiene como objetivo último defender a los productores primarios, el eslabón más débil de la cadena.

-¿Qué desafíos han tenido que enfrentar?

FN: Cuando me hice cargo como interventor, descubrimos que habían hecho desaparecer todos los libros de la asociación. El problema más grande que tuvimos que enfrentar fue lograr que volvieran los socios a una institución que está minusválida. Por eso hoy, tenemos que arrancar con fuerza y le tenemos que dar al productor todo lo que ha perdido. Teníamos una masa crítica de socios muy importante pero tuvimos que golpear puerta por puerta, y eso llevó tiempo.

DR: Esta es una institución que ha tenido prestigio, pero como toda institución, si no tiene socios, si no funciona para el espíritu con el que fue creada, no tiene sentido. Creemos que con la chapa de esa institución antigua y que tiene prestigio tenemos que trabajar en defensa de los pequeños, medianos y grandes productores de uva que no son industriales.

-¿Cuál es la situación estructural del pequeño viñatero hoy?

-DR: En los pequeños hay urgencias que son graves. Pero en general en los viñateros el denominador común es la falta de rentabilidad. En este momento, se han actualizado los valores del combustible, de los agroquímicos, de los salarios, y como el viñatero no es formador de precios, tiene el mismo precio de la uva desde hace tres años. Tiene un desfasaje que atenta contra la economía del productor. Tenemos que sentarnos y hablar de cómo le aseguramos rentabilidad al viñatero.

-Hace un tiempo que se asegura que la unidad productiva rentable para un viñatero son 20 hectáreas, ¿ese número sigue vigente?

-DR:Yo creo que en este momento una unidad productiva se tiene que ubicar entre las 20 y las 25 hectáreas. Lo que tenemos que analizar es qué nos está pasando, porque si no, cada vez hay que aumentar más la superficie en hectáreas para ser rentables haciendo desaparecer a los más chicos. Hay que sentarse y hablar sobre cómo generar rentabilidad para el pequeño y el mediano productor. En este momento, nos encontramos con que la industria tiene problemas por falta de competitividad, el alto costo de los fletes y demás. Pero a su vez, tiene alguna forma de actualizar sus precios; por lo tanto, si bien la rentabilidad es menor, los precios se actualizan, si no se fundirían todos. En cambio el viñatero, al no formar precios, no puede ajustar los costos que tiene.

-Hay rumores de que los precios para la cosecha que viene no se podrían sostener, ¿ustedes han percibido esta situación?

FN: Este año se ha pagado un 10% menos que el año anterior la uva, ya vemos un retroceso.
DR: Creo que hay que esperar a que pase el tiempo crítico de las heladas para analizar qué es lo que pasará con el precio del vino. Ahora los stocks no son muy grandes.

 -¿Qué problemas tienen que enfrentar de cara a la próxima temporada?

-Hay muchos productores que venden la uva sin precio y sin plazos de pago. Nuestra vitivinicultura tiene un plan estratégico al 2020 y tenemos cuestiones como éstas que parecen de la Edad Media.

El productor tiene que pagar sus insumos y estos tienen un precio contado o financiado cierto; entonces, por qué su moneda de cambio o producción no puede ser tratada de la misma manera.

-¿Esta problemática tiene algún componente cultural?

-DR: Creo que hay un componente cultural, que ayuda a que siga sucediendo esto en Mendoza. Pero los tiempos han cambiado. Quizás en una época esto funcionaba porque no habían vaivenes en la producción o en los precios, pero ahora hay que adaptarlo a la nueva realidad. Por ejemplo, en el Sur de la provincia la edad promedio del productor es de 65 años hacia arriba. Los hijos, por una cuestión de necesidad, se han ido a trabajar a otro lado y hay fincas que se han abandonado.

-¿Cómo está afectando la Lobesia a los pequeños productores?

DR: Hoy uno de los problemas más importantes y urgentes que tenemos es el de la Lobesia botrana. El Senasa aparece como el primer responsable de que esa mariposa haya cruzado la cordillera. La teoría es que ha entrado en máquinas cosechadoras que estaban sucias y tenían restos de uva en donde se aloja la polilla. Acá no se está controlando; es más, me animaría a decir que está totalmente descontrolada. Hay muchos focos en el Este y en el Norte que están aumentado. Creo que esto es una cuestión de Estado.

FN: Hace 3 años había 10 mil hectáreas con problemas y hoy hay 70 mil hectáreas. Si sigue con este ritmo y hacemos una proyección de aquí a 10 años, la plaga se volverá incontrolable.
 
-¿Que propuestas tienen para solucionarlo?

DR: Esto hay que abordarlo integralmente, porque hay productores que quieren curar, hay otros productores que no pueden curar, entonces, si tu vecino no cura estamos en el mismo problema. Además hay otros que lo pueden hacer pero las bodegas se lo impiden aludiendo que pueden dejar residuos en el vino. Acá hace falta encarar esto con los profesionales que correspondan, pero en primer lugar lo que se necesita es que (el problema lo asuman) el gobierno provincial, la industria y el productor, cada uno haciendo su tarea.

Pero da la sensación de que el Senasa está resignado a circunscribirlo a la provincia de Mendoza y que no salga hacia otras provincias, algo que sin un estudio técnico, me parece que en cualquier momento va a explotar.

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