17 de diciembre de 2018 - 00:00

Faro de San Martín: a 70 años de una ley de Perón que nunca se cumplió - Por J. Oviedo

En 1883, Bartolomé Mitre y Vedia llega a Mendoza acompañando a su padre, que está reuniendo material para su biografía de San Martín.

Bartolito, como se lo conoce, permanece aquí dos meses, y una de sus impresiones las vuelca en el diario "La Nación", en un artículo en que expresa su dolorido asombro:
"San Martín, que había levantado a Mendoza en su corazón, no tiene en Mendoza piedra dedicada a su gloria, ni un departamento de campaña que lleve su nombre, y, lo que es más grave aún, la plaza en que se hizo flamear por primera vez la bandera del Ejército de los Andes es matadero público; el campo de instrucción en que se organizó el ejército libertador de tres repúblicas, y del cual partió a su gran cruzada, agreste pampa sin una huella de su pasado glorioso. Por ello, Mendoza está en el deber de reparar estas faltas".

Ante esto, expresa "mi bello y grande ideal del monumento a San Martín, que algunos han juzgado quimérico sueño de exagerada fantasía: un faro colosal encendido sobre la cúspide de los Andes, iluminando no al mundo-humano, como la Libertad en la entrada de la Ciudad Imperial, sino al mundo-teatro de la hazaña del héroe, desde las inmensas alturas que salvara con sus invencibles huestes para llevar a Chile y al Perú la libertad argentina"

Con los años, las faltas que señalaba se fueron enmendando: San Nicolás, la principal calle de la ciudad, pasó a llamarse San Martín, como así un departamento; la plaza Cobos que cambia de nombre por el del Libertador y tiene su estatua, se erige el monumento al Ejército de los Andes.

Se retoma la idea: El proyecto de Mitre (h) es retomado en 1938 por el periodista e historiador mendocino Antonio Ordóñez Riera, quien escribe varios artículos -entre ellos uno en "La Nación"- para reflotar la idea e inclusive dos libros sobre el tema: "El Faro de San Martín" y "Una idea en marcha". Como en la cordillera ya se ha levantado el Cristo Redentor, propone que el faro se erija en El Plumerillo.

La idea comienza a cobrar fuerza, y tiene la adhesión de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, que patrocina el proyecto por medio de su presidente, Ricardo Levene.

Ricardo Rojas expresa así su adhesión: "Lo imagino muy alto, para que el tiempo cimero brille a lo lejos como una estrella en la noche. Desde remotos caseríos y caminos podrán verlo, y todos llegarán a saber que es la 'estrella' de San Martín, el Santo de la Espada"
Con estos aportes, la iniciativa comienza a tener muchos adherentes en Mendoza, hasta que en 1943 se constituye la Comisión Pro-Faro de San Martín, que encabeza el entonces coronel José Humberto Sosa Molina, comandante de la Agrupación de Montaña Cuyo. La integran 16 personas, entre quienes figuran el obispo de Mendoza y Neuquén, monseñor Buteler; el interventor en la UNC, doctor Carlos Pithod, Ordóñez Riera, Rafael Cubillos y fray Pablo Barranza.

El segundo presidente de la comisión, general Aristóbulo Vargas Belmonte, interventor federal en Mendoza, realiza gestiones ante el presidente, general Edelmiro J. Farrell, y acompaña su gestión con  el proyecto del Faro que ha realizado el artista mendocino Rafael Cubillos.

Este siempre ha tenido una gran devoción por San Martín, reflejada en varias obras, y en particular por su cuadro "San Martín, gobernador intendente de Mendoza", que es cotizado en la iconografía sanmartiniana no sólo por sus valores pictóricos sino por el acierto en la caracterización del prócer.

Proyecto del Faro: El proyecto de Cubillos indica que el faro tiene una torre de hierro con una altura de 300 metros, con una ancha base circular, que se angosta al cabo de dos pisos, para culminar en el fanal de singular potencia de luz. La contextura de vigas permite que se eleven formando un haz asimétrico con amplios trasluces intermedios que dan aligerada apariencia al enorme volumen. Rompen la rigidez y continuidad de las vigas, sucesivo balcones circulares que forman ribetes a cada piso.

En la base, estatuas de las figuras de la epopeya sanmartiniana. En los distintos pisos, galería sanmartiniana, recinto para la bandera del Ejército de los Andes, museo, sala de conferencias, muestra de productos regionales, salón comedor para visitantes, etc. 
El proyecto es acogido favorablemente por el Ministerio de Guerra y por el Instituto Sanmartiniano de la Nación.

Proyecto de ley: Con todos esos antecedentes, y teniendo en cuenta la proximidad, en 1950, del centenario de la muerte del Libertador, el Poder Ejecutivo encabezado por el presidente de la Nación Juan Domingo Perón, envía al Congreso un proyecto de ley que propicia la construcción del Faro. En sus considerandos se expresa que "es un anhelo nacional que se concrete el sueño de Bartolomé Mire y Vedia".

La iniciativa tiene entrada en Diputados, y pasa a la comisión de Legislación General y de Presupuesto de Hacienda, cuyo presidente interino es un mendocino, el doctor Humberto Butterfield,, que realiza una activa gestión para lograr su aprobación.

Esta se concreta en diciembre de 1948 y se convierte en la ley nacional 13491, -de lo que da cuenta Los Andes el día 6- cuya parte dispositiva indica: "Instituto Nacional Sanmartiniano. Monumento Faro del Libertador, en el sitio que fuera Campo del Plumerillo, en la provincia de Mendoza, a inaugurarse el 17 de agosto de 1950. Estudios, concurso, obras e instalaciones, $2.000.000".

En la misma ley, con vistas al año del Centenario, se dispone la erección de un monumento que recuerde el encuentro del Libertador con el coronel Olazábal, en las proximidades del Manzano Histórico de Tunuyán y asigna fondos por la suma de $800.000.

Rafael Cubillos muere a los pocos días de sancionada la ley, el 19 de diciembre de 1948, y su proyecto de luz sanmartiniana se va diluyendo en el tiempo hasta perderse en las sombras del olvido.

LAS MAS LEIDAS