Pasó un año de aquel 54 por ciento de Cristina Kirchner que llevó a Francisco Pérez a la gobernación y la rueda de la política vuelve ponernos en zona preelectoral y, al mismo tiempo, nos aleja de las soluciones estructurales para Mendoza. El borroso horizonte de octubre de 2013 se adelantó al menos tres meses desde el momento en que el PJ decidió desdoblar sí o sí, aunque no se apruebe la reforma electoral y deba hacerse por decreto. Una estrategia que parecía imposible de aplicar por un gobierno que se benefició precisamente del arrastre nacional.
Pero el escenario cambió mucho y la reacción peronista, mientras se empecina con dar vida a una nueva Constitución (ver página 2), no es más que un mero instinto de supervivencia ante una suma de factores que, ellos mismos creen, los pueden llevar a una derrota segura.
El ánimo social adverso al Gobierno nacional parece ir creciendo y de aquella Cristina invencible de 2011 se pasó a una versión que se asemeja mucho a la de 2009, pos conflicto con el campo, y que ha desencantado a buena parte de los que la votaron. Mientras esto pasa, la gestión provincial no termina de hacer pie (más del 60% de los mendocinos la desaprueba, según algunas encuestas) y no sirve como contrapeso. Sólo los intendentes parecen salvarse (algunos más que otros) del descontento mayoritario. Pero en una elección nacionalizada, su peso se diluye.
El panorama complejo para el oficialismo se agrava cuando se mira la vereda de enfrente. En Mendoza, a diferencia de lo que ocurre en el país, la oposición sí se presenta como alternativa. Encima, tiene el "macho de espadas", como define en términos truqueros un funcionario provincial a Julio Cobos, que cuenta con el respaldo de buena parte del radicalismo para ser candidato a diputado nacional; aunque en las últimas semanas ha sumado al habitual y previsible encono de Víctor Fayad la resistencia de Roberto Iglesias.
La postulación de Cobos, que deberá pasar por el filtro de las primarias para ser confirmado, es el detonante de la idea peronista de anticipar la elección que definirá la futura composición de la Legislatura y los concejos deliberantes. El radical es la figura política local con mayor respaldo en las encuestas y, como admiten propios y extraños, el que mejor puede canalizar el descontento social con el kirchnerismo. Por eso, a medida que el desgaste de la Presidenta se acentúa, crece el respaldo a su ex vice.
El pasado que vuelve
Tal como está planteado el escenario, el peronismo teme una derrota similar a aquella de 2009, que arrasó hasta con sus fortalezas inexpugnables: Maipú y Las Heras. Esa vez, el Frente Cívico Federal, una alianza encabezada por la UCR con peronistas y aristas, le sacó 20 puntos. Muchos recuerdan aún la imagen de Adolfo Bermejo, entonces candidato a senador nacional, dando la cara solo en el búnker peronista, mientras Celso Jaque en la Casa de Gobierno intentaba deslindar responsabilidades y el candidato a diputado nacional Omar Félix festejaba en San Rafael que había ganado su lista de concejales.
Son precisamente los intendentes del peronismo los que no quieren ver nuevamente los concejos de sus departamentos invadidos por opositores que les amarguen la cómoda hegemonía de la que disfrutan. Pero también el Gobernador y su vice, Carlos Ciurca, apoyan con énfasis la idea porque creen que el desdoblamiento es la única opción para no tener una Legislatura aun más adversa.
En el oficialismo sacan cuentas y especulan. Si la elección provincial se hace en junio o julio, sin la figura de Cobos que arrastre toda la lista radical, pueden empatarle y quizá hasta ganarle a la UCR y el PD. El cálculo oficialista contempla que hace tres años hicieron su peor elección y entonces ponen en juego menos legisladores que el radicalismo. Pero también es cierto, y esto no lo dicen, que muchos de los que aquella vez ingresaron por las listas del Frente Cívico, luego se pasaron al PJ (como los ex ARI Naman y Piedrafita) o están muy cerca (como el peronista ¿disidente? Amstutz), por lo que ellos también arriesgan mucho.
"Si ganamos la provincial nos vamos a posicionar mejor para la nacional", vaticina un peronista que apuesta al desdoblamiento con tanto fervor como hace unos meses lo rechazaba. Un radical de lengua filosa que se ríe de ese análisis: "No sabía que Pérez ha hecho tan buena gestión como para que se ilusionen". Y retruca: "Nunca Pérez se va a animar a decirle a Cristina que va a desdoblar".
Detrás de la decisión se esconden otros intereses también. Cerca de Pérez evalúan que si el PJ ganara, el mandatario saldría fortalecido como "el padre de la victoria" de cara a la sociedad y también ante las pujas internas. Mientras que a algunos que ven en Daniel Scioli al próximo líder del peronismo no les dolería una derrota K en la legislativa nacional, porque eso contribuiría a apurar los tiempos del recambio.
Antes de apelar al adelantamiento como opción, en los principales despachos oficiales se rompían la cabeza pensando en posibles candidatos para enfrentar a Cobos: empresarios, deportistas, hombres comunes que equilibraran la imagen "apolítica" que aún tiene la gente del ex gobernador, pese a que ya lleva casi una década en la línea de fuego. Todas alternativas a los nombres que circulan hace tiempo y no convencen, como el del intendente de Guaymallén Alejandro Abraham, el sanrafaelino Omar Félix y algún que otro azul que dice que le gustaría sin mucho énfasis.
De tanto pensar, en Casa de Gobierno se les ocurrió que fuera el Vicegobernador. "El mejor posicionado tiene que ser el candidato", lanza con picardía un escudero de Pérez. El radicalismo denunció hace unos días que sería un candidato testimonial. Pero la verdad es que se lo pensó como un postulante real, de esos que cuando son elegidos asumen el cargo, se van a Buenos Aires y dejan de disputarle el protagonismo al Gobernador... Ciurca leyó la jugada y la desechó.
"No sé para qué debaten tanto si después los nombres de los diputados los ponen en Buenos Aires", razona un dirigente que conoce el paño. Y ése es otro de los miedos que impulsan el desdoblamiento: "La Presidenta va a imponer a uno de La Cámpora para que vaya contra Cobos, y ahí sí que estamos en el horno", se preocupan en el Ejecutivo.
Unidos pero...
Cobos ya está en campaña, aunque no oficialmente. Recorre la provincia presentando su segundo libro y participa de cuanto acto lo invitan, mientras se esperanza en que los mendocinos guarden un buen recuerdo de su gestión. Su postulación cuenta con el respaldo de la mayor parte del radicalismo. Alfredo Cornejo, presidente partidario, pasó de la desconfianza al apoyo cuando confirmó que su ex jefe no le peleará la candidatura a la gobernación en 2015. Igual, algunos aún le pasan factura por su excesivo personalismo y le achacan que en 2011 desistió de ser candidato a diputado cuando el partido lo necesitaba para darle más fuerza a la lista ante el huracán Cristina. Él responde que no era el momento.
La piedra en el zapato es Fayad, de quien esperan declaraciones como aquella de "Cobos es el padre Grassi de la política" y hasta alguna trapisonda en las primarias para "hacerle el juego al Gobierno". Pero lo consideran fuera de la UCR y por eso tal vez el mayor problema lo presente Iglesias, quien hasta hace no mucho estaba integrado y desde que el partido rechazó la reforma constitucional que propone Pérez se alejó y no duda en criticar la postura partidaria.
El último candidato a gobernador radical, en privado, acusa a Cobos de ser el impulsor de ese "no" rotundo a la reforma y dice a los suyos que no descarta darle pelea en las primarias si no se cambian algunas decisiones. Tanta oposición le ha valido la desconfianza de los sectores partidarios que hoy se muestran unidos y le reprochan su cercanía al Gobierno, su interés por poner gente suya en algunas áreas específicas y que perdió dos elecciones consecutivas.
Un aliado de la UCR puede ser el PD. Algunos radicales, incluido Cobos, dialogan a menudo con referentes demócratas sobre el futuro. Esas charlas puede que no deriven en una lista común, imposible de tragar para muchos de un lado y otro, pero sí en una alianza estratégica que les permita dominar la Legislatura después de 2013 y "ganar cuatro de los cinco diputados nacionales" que se renuevan el año próximo. Los demócratas están lejos de definir un candidato pero el que ya decidió lanzarse es el senador provincial Carlos Aguinaga.
Falta mucho para la próxima votación y son demasiados los problemas sin resolver. Pero la rueda de la política gira y hasta entonces estamos condenados a vivir en un clima electoral con nubarrones permanentes y amenazas de tormentas que nunca se van a dar.