6 de diciembre de 2012 - 22:09

Se extiende en Cuyo el área cultivada con tomate para industria

El mercado interno sigue firme y no está abastecido en su totalidad por la producción nacional. El sector aspira poder exportar, para darle escala y sustentabilidad al negocio.

Con el inicio de la maduración de frutos en San Juan; comienzo de floración en el norte de Mendoza y a pocos días de terminar la plantación en el Valle de Uco, avanza la temporada de tomate para industria, en la región, con perspectivas -en principio- prometedoras.

Según coinciden referentes de la actividad, Mendoza aportará este año poco más de 3.200 hectáreas y San Juan tiene alrededor de 1.250 hectáreas.  Éstas representan en conjunto, unas 400 hectáreas más (8%) que la temporada anterior; de las cuales alrededor de 300 corresponden a Mendoza y las otras 100 adicionales las han sumado las chacras sanjuaninas.

El resto de  las regiones productoras no registraría variaciones interanuales. Se estima que el NOA (Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja) podría aportar este año unas 1.400 hectáreas; y Río Negro otras 1.300 hectáreas.

El aumento del área de cultivo y el permanente incremento de los rendimientos por hectárea en una parte importante de las plantaciones de Mendoza y San Juan, hacen prever un volumen mayor de producción.

En ámbitos de la producción y de la industria se calcula que, de no mediar accidentes climáticos, la cosecha nacional 2013 podría rondar las 430.000 toneladas, unas 70.000 más que la temporada anterior.

De todos modos, habrá que esperar que termine la recolección para tener datos ciertos. En San Juan, la zafra va a empezar el 2 de enero; y en Mendoza, hasta fines de ese mes no comienza la cosecha.

Perspectivas comerciales

Pero lo cierto es que Argentina sigue produciendo por debajo de las aproximadamente 530.000 toneladas (equivalentes de producto fresco) que consume. Si a ello se le suma que no ha sido fácil importar (pasta, para la elaboración de puré) por las restricciones, se coincide en que las perspectivas comerciales siguen siendo aceptables.

Por otra parte, la demanda interna ha venido creciendo en los últimos años, al ritmo del crecimiento demográfico. Son de 5.000 a 6.000 toneladas que anualmente se suman al volumen de demanda. “Equivaldría a incorporar a la oferta una pequeña fábrica todos los años”, comentan desde el sector.

Desde la Asociación Tomate 2000, que promueve la generación y transferencia de tecnología para el sector, su presidente, Omar Donis, estima que hoy, “Argentina tiene un déficit anual de 25.000 toneladas de pasta (que equivalen a unos 150 millones de kilos de tomate fresco)”, que debe ser cubierto con importaciones.

El dirigente, con actividad en el sector industrial, apunta que “esto ha motivado a los productores a ampliar la superficie cultivada este año”. Por otro lado, “hay un incremento notable de la productividad a nivel primario, que es el objetivo de la Asociación”.

Recuerda que hace 15 años, cuando se conformó la institución, “estábamos en un tercio de los rendimientos que tenían los más importantes países productores, mientras que hoy, algunas zonas como San Juan, no tienen nada que envidiarles”

Despegue productivo

Buena parte de los cultivos de las provincias cuyanas forman parte del esquema de integración que lleva adelante la Asociación Tomate 2000. Este año van a ser 960 hectáreas en San Juan y 1.148 en Mendoza, según precisa el Ing. Agr. Cosme Argerich, técnico del INTA La Consulta y supervisor del Programa técnico de la Asociación.

Esto representa, en el primer caso, casi el 77% de la superficie total destinada a tomate de industria; mientras que en el caso de Mendoza equivale a poco menos del 36% del total cultivado en la provincia.

Argerich, revela que la media del conjunto fue de 72.000 kilos por hectárea en la campaña 2011/2012, contra los 53.000 que promediaron el resto de las plantaciones. Los cultivos desarrollados en Mendoza, bajo este esquema, dejaron rendimientos promedio de 65.000 kg/ha, en un año -como el pasado- con fuerte incidencia del granizo.

En San Juan, en tanto, los rindes alcanzan niveles muy superiores. Se habían situado, en el pasado ciclo, entre 80 y 82 toneladas por hectárea. Argerich estima que si el clima sigue bien, y considerando el estado de los cultivos y el impacto del riego por goteo en la vecina provincia que ya alcanza el 50% del total, esta temporada el promedio “podría subir hasta los 90.000 kilos por hectárea o quizás más”.

Negocio sustentable

Omar Donis remarca que “el aumento de la productividad es muy importante, porque el productor  empieza a tener una actividad rentable, y sus hijos empiezan a ver que esa empresa familiar es sustentable, y pueden seguir en el negocio aunque estudien y lleguen a ser profesionales en otras áreas”.

Aclara, no obstante, que “hay que tener economía de escala; no podemos trabajar 2 o 3 hectáreas, tenemos que hablar de 15 por lo menos”. De hecho, los productores integrados en la Asociación destinan, en promedio, aproximadamente 15 has al cultivo de tomate.

Por otra parte, juzga necesario incorporar tecnología, fundamentalmente para riego y cosecha. “No podemos levantar a mano 100.000 ó 120.000 kilos por hectárea y tenemos que lograr muy buenos rendimientos, porque el negocio cierra con altos niveles de productividad”.

En cuanto al riego por goteo, asegura que "ha producido una verdadera revolución en el campo, no solamente por el uso eficiente del agua, sino porque requiere inversiones importantes, que obligan al productor a formularse una serie de preguntas: cómo y cuándo tengo que plantar; cuánto tengo que regar; cada cuánto tiempo tengo que hacerlo; cómo hay que fertilizar”. Hoy, el 30% de toda la superficie que cultiva Tomate 2000 tiene riego por goteo. En San Juan esa proporción llega al 50%.

LAS MAS LEIDAS