Desde la industria, advierten que Argentina, hoy, no es competitiva en el exterior, porque tiene costos internos muy altos y los precios internacionales están estables o con tendencia a la baja.
Desde la industria, advierten que Argentina, hoy, no es competitiva en el exterior, porque tiene costos internos muy altos y los precios internacionales están estables o con tendencia a la baja.
En realidad, las colocaciones argentinas de tomate envasado en el extranjero siempre representaron una parte mínima del negocio, que estuvo sostenido siempre por un firme y no suficientemente abastecido mercado interno. De todos modos, la apertura de mercados muy exigentes en términos de calidad e inocuidad de los productos fue todo un logro, que deja abierta la posibilidad de potenciar esas transacciones, alentando consecuentemente un aumento de la producción.
El presidente de la Asociación Tomate 2000, Omar Donis, indica, en ese sentido, que si bien el mercado interno todavía no está abastecido, “con nuestra producción en contraestación con el hemisferio Norte, tenemos oportunidades de exportación de salsas y de tomate pelado, entero y cubeteado”.
De hecho, “estamos exportando a distintos países pero nos encontramos en un momento difícil, por dos razones: un aumento muy importante de los costos internos y una caída de los precios externos debido a la crisis de los países que son productores de tomate (fundamentalmente Italia)”, lo que determina que haya “ofertas a valores que no son siquiera nuestros costos”.
Señala asimismo que “uno de los desafíos importantes es llegar a Brasil, que ha empezado a consumir tomate pelado y no lo fabrica”. Pero “hay que resolver problemas estructurales, como el costo de flete”. Detalla, sobre este punto, que “un flete desde Mendoza a Goiania, por ejemplo (un camión con una carga de 25 tn) cuesta U$D 6.100 y transporta U$D 19.000. Igualmente, "poner un contenedor en el puerto de Buenos Aires cuesta alrededor U$D 2.700 (lo cual es mucho, para lo que estamos facturando), mientras que llevarlo a Inglaterra, sale U$D 700”.
Admite que esto no es fácil de resolver, “pero debemos trabajar para que se resuelva"; y se ilusiona con que "algún día deberemos tener un tren que salga de Mendoza y llegue a Brasil, y uno que salga de Mendoza y de San Juan, y llegue a Buenos Airesun puerto eficiente, que nos permita ser competitivos”. Enfatiza que “tenemos que exportar, porque eso nos da economía de escala”.