Exportadores de ajo aseguran haber cerrado un mal año

Se agravaron los problemas de competitividad cambiaria y prevén que la nueva campaña será peor. Aseguran que la superficie implantada es sensiblemente menor.

Luego de una campaña negativa, con costos aumentando a un ritmo mucho mayor que el del dólar, problemas para cobrar en Europa y Brasil y la omnipresente amenaza del fantasma del ajo chino a bajo precio, los exportadores mendocinos de ajo plantean un panorama que consideran poco alentador para la temporada que vine.

José Spitalieri, uno de los referentes del sector, reconoce que "el ajo tiene un precio muy bueno en el mercado internacional, pero todo sube mucho más de lo que sube el dólar. Por eso estamos exportando cada vez menos, de 10 millones de cajas que veníamos exportando no creo que vamos a llegar a 7 millones, a Europa habíamos vendido 1,9 millones y este año hemos cargado 1,2 millones de cajas".

El empresario advierte que "estamos perdiendo los mercados", y se lamenta porque "se hace un sacrificio durante 7 u 8 años buscando mercados, y después con esta política nos hacen perder todo. Es una pena".

Revela que, paralelamente, las cobranzas están muy complicadas en Europa y los clientes de Brasil están un poco atrasados y, además, se les viene el ajo de China, que va a llegar muy barato, y el producto nuestro les resulta un poco caro".

Al hacer foco en los problemas de competitividad, recuerda que "en noviembre decíamos que el dólar tenía que valer 6 pesos; pero hoy creo que ni con un dólar de 8 pesos cierran las cuentas. Los costos siguen subiendo, no es que esté todo parado".

Spitalieri subraya que "el gasoil sube dos veces por mes, suben los salarios, sube la luz, suben los impuestos, siguen subiendo los insumos, todo sube a otro ritmo del que lleva el dólar, vamos muy lejos y no lo vamos a alcanzar nunca; eso es lo que no entiende el Gobierno".

Muy mal año

Otro empresario del sector planteó un escenario en términos similares. Pero aceptó el diálogo con la expresa condición de no mencionar su nombre. Asegura que "el año terminó mal; pésimo". Contrariamente a lo que expone Spitalieri, asegura que el precio empezó a caer hace 45 días en el mercado brasileño. "Es el único mercado que tenemos -dice- porque a Europa se cargó poco, a México lo perdimos por los costos nuestros".

Afirma también que "la próxima temporada va a ser peor, porque China tiene una gran producción de ajos".

Además, revela que los importadores brasileños estarán presentando un pedido a su gobierno para que la normativa antidumping, que vence en noviembre de 2013, se aplique solamente durante la temporada del ajo de Brasil, que va de agosto a febrero.

Si esa presunta gestión eventualmente tuviera respuesta favorable del gobierno brasileño, los ajos argentinos que ingresarán a Brasil a partir de marzo deberían competir, y no podrían hacerlo, con el producto chino, que entraría en ese mercado sin ningún gravamen.

Menos superficie

En otro orden, el empresario señala que, frente a este panorama, la superficie cultivada este año, habría disminuido considerablemente, "probablemente en el orden del 20%" con lo que el área sembrada "quedaría en alrededor de 6.500 hectáreas".

Por supuesto, esto implicaría que el sector demandaría menos jornales, pero "hay que tener en cuenta que casi no se consigue mano de obra". Según él, esto pasó cuando fue el momento de plantar; "y tampoco la vamos a tener para la cosecha".

Por su parte, José Spitalieri está de acuerdo en que el área sembrada volverá a caer, y estima -en forma más o menos coincidente con los datos aportados por su colega- que "se podría llegar a entre 6.000 y 7.000 hectáreas", frente a las alrededor de 8.500 que se habían sembrado en la campaña 2012.

Spitalieri advierte que "los que más van a perder van a ser los obreros, porque si hay menos producción, se reduce todo".

Así, "la plantada, la arrancada, la cortada todo se va reducir en la misma proporción que se achique el cultivo; lo mismo va a pasar en los empaques".

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