18 de octubre de 2012 - 01:41

Evaluaron el efecto del estrés hídrico y salino en olivos

El estudio realizado en el INTA San Juan se centró en plantas jóvenes de olivo de las variedades Arbequina y Barnea.

Sometidos a un estrés hídrico moderado, los olivos sufren menor nivel de daño en hojas por efecto de las heladas, que constituyen una de las principales limitantes para el cultivo del olivo en la mayoría de las regiones olivícolas argentinas.

Así se desprende de un trabajo realizado por los investigadores de la Estación Experimental Agropecuaria INTA San Juan, Ing. Agr. Facundo Vita Serman y Mg. Lic. Mónica Ruiz, y el Ing. Agr. Juan Pablo Turchetti, de la Unidad Integrada INTA-Universidad Nacional de San Juan (Carrera de Ingeniería Agronómica).

Los profesionales explican que "las heladas de estación reducen el crecimiento, la productividad y afectan aún la supervivencia de los árboles" y advierten que "las plantas jóvenes son las más sensibles a las bajas temperaturas".

Si bien el olivo es moderadamente resistente al frío, con temperaturas inferiores a -7 °C se observan daños que afectan la productividad. A temperaturas por debajo de -12 °C los daños pueden ser lo suficientemente severos como para comprometer la supervivencia de la planta.

Los investigadores explican que "en otoño, a medida que las temperaturas comienzan a descender y los días se acortan, en el olivo comienza un proceso de aclimatación, también llamado endurecimiento, que lo hace resistente a temperaturas inferiores a 0 °C durante el período invernal". En Mendoza y en San Juan es común que, las altas dosis de riego, fertilizantes nitrogenados y el régimen de temperaturas, ocasionen un crecimiento vegetativo ininterrumpido desde el inicio de primavera hasta finales de otoño, y aún en los meses de invierno, lo que dificulta la entrada en reposo de las plantas y las las hace más vulnerables a daños por frío.

Durante el proceso de aclimatación se produce una disminución del contenido de agua de los tejidos de brotes y hojas y un incremento de solutos totales. La mayoría de estos cambios también pueden ser inducidos por un estrés hídrico (disminución de la disponibilidad de agua). Ese estrés también puede generarse cuando las plantas son sometidas a altos niveles de salinidad, aunque la salinidad disminuye la tolerancia de las plantas al frío debido al efecto negativo de los iones Cl- y Na+ sobre las membranas celulares.

Por todo lo expuesto, en la Estación Experimental Agropecuaria INTA San Juanse realizó un estudio para determinar la influencia del estrés hídrico y el estrés salino sobre la tolerancia a bajas temperaturas en plantas de Olivo en dos variedades con diferente aptitud ante al frío extremo como Arbequina (tolerante) y Barnea (sensible).

Algunos resultados

El menor nivel de daño en hojas se observó en las plantas sometidas a un estrés hídrico moderado en ambas cultivares. En plantas sometidas al resto de los tratamientos no se observaron diferencias respecto al control.

Para entender dicho resultado los investigadores de la EEA INTA San Juan buscaron la relación entre el estado hídrico interno de la planta y el nivel de tolerancia al frío, encontrándose una alta correlación entre dichas variables, lo que indica que la tolerancia al frío aumenta a menor hidratación de los tejidos.

Asimismo, no se observaron cambios en la tolerancia al frío en plantas sometidas a distintos niveles de estrés salino, y si bien el aumento de la salinidad en el agua de riego induce a un estrés hídrico en la planta, esto no se manifiesta en un menor daño celular.

Con lo resultados observados se puede concluir que existe una clara relación entre el estado hídrico de las plantas sometidas a estrés hídrico y la tolerancia a las bajas temperaturas, lo que indica que inducir una menor hidratación de los tejidos produce mayor tolerancia al frío.

En Barnea, se produjo un 50% de daño en hojas de plantas control a -7,52 ºC, mientras que en plantas sometidas a estrés hídrico moderado, dicho nivel de daño se observó a -9,43 ºC, lo que significa un aumento de la tolerancia al frío de 1,91 ºC.

Asimismo, en Arbequina, el nivel de daño crítico se produjo a -8,99 ºC en plantas control y a -10,17 ºC en plantas sometidas a estrés hídrico moderado. Esto implica un aumento de la tolerancia de 1,18 ºC. Analizando dichos resultados, se observa también, que las plantas de Barnea, cuando fueron sometidas a un nivel de estrés moderado, soportaron temperaturas bajo cero 0,5 °C más baja que las plantas de Arbequina bien regadas. Esto indica que, sometiendo plantas jóvenes de una cultivar sensible al frío como Barnea a un déficit de agua, se podría aumentar la tolerancia a bajas temperaturas; pudiendo alcanzar, o incluso superar, la tolerancia que presentan cultivares más resistentes como Arbequina.

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