21 de octubre de 2015 - 00:00

Evaluación: algo más que una cita electoral

En vísperas de las elecciones, los debates sobre la coyuntura se enriquecen, generan expectativa y despiertan el interés de una porción de la sociedad.

El sufragio adquiere entonces un valor estratégico fundamental ya que confiere al ciudadano un instrumento eficaz para legitimar los gobiernos, influir sobre el Estado y evaluar sus políticas consolidando, en última instancia, el sistema democrático. La evaluación se convierte así en una práctica compleja y permite emitir un juicio valorativo sobre una realidad con el propósito de tomar decisiones al respecto.

¿Qué cuestiones tiene en común esta práctica evaluativa en el campo educativo y en la gestión pública?

Las pruebas de aprendizaje enfrentan a los pedagogos en su ejercicio profesional, al paradigma de la equidad y justicia. “Dime cómo evalúas y te diré cómo enseñas, o dime cómo enseñas y te diré cómo evalúas”, sostenía un reconocido académico.

¿Estamos considerando todos los logros de los alumnos? ¿Sólo cuenta el momento del examen o valoramos también el desempeño de sus capacidades en el transcurso de todo el trayecto formativo?

En las nuevas teorías de la evaluación didáctica avaladas por ocho sistemas educativos nacionales, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) enfatiza en principio que la evaluación deber ser formativa.

Se refiere a ella como aquella que abarca todas las actividades llevadas a cabo por docentes y/o estudiantes, las cuales proveen información para ser usada como retroalimentación para modificar las actividades de la enseñanza y de aprendizaje.

El rasgo distintivo de esta definición es la retroalimentación ya que la información generada dentro del sistema debe tener algún efecto sobre éste. 
¿Quiénes evalúan? Más allá de sus principales actores -docente-alumno-, las evaluaciones también interpelan a las instituciones. No se trata simplemente de una práctica solitaria en las organizaciones.

Las prácticas pertenecen a un grupo, interpelan un clima de trabajo, un estilo de vida y sus relaciones con la comunidad. Ella debiera suministrarnos información valiosa para detectar aéreas de conflicto y poder producir cambios en última instancia, en pos de una mejora de la calidad educativa.

Desde la perspectiva de la evaluación existen modelos cuantitativos orientados a medir el alcance de los objetivos planteados y sus resultados, orientados fundamentalmente al cumplimiento del programa y otros modelos cualitativos que adoptan miradas más reflexivas, o interpretativas respecto a estos cambios.

Una propuesta singular es la producción de un "Portafolio", instrumento que permite registrar una colección ordenada de todas las producciones para los diferentes proyectos de la clase y de las actividades diarias.

Los estudiantes seleccionan sus mejores trabajos y sólo se registran aquellos que han sido elaborados, revisados y luego corregidos por los docentes. Dan cuenta así del progreso y la mejora que realizan los estudiantes en cuanto a su producción y sistematización de conocimientos. El contenido dependerá de la asignatura y de las características de los proyectos que se propongan.

La evaluación alcanza un horizonte temporal y este concepto toma importancia ya que determina una práctica que puede ser modificada con la intervención del docente y favorecer así los modos de la enseñanza. En este sentido se identifican tres momentos diferentes en la evaluación: la inicial, de seguimiento y la evaluación sumativa o de acreditación.

¿Estaremos también en presencia de un cambio de paradigma en las evaluaciones de las empresas?

Las evaluaciones de desempeño, cuyo fundamento está en la teoría del capital humano desarrollado en los años 50, están siendo también cuestionadas. Realizadas generalmente sólo una vez al año, los directores sostienen que estigmatizan al empleado en únicas capacidades y así, pierden fuerza frente a otras propuestas más ágiles y abarcativas.

En Accenturei, por ejemplo el nuevo modo de evaluación según su presidente Sergio Kaufmanii se asemeja a una retrospectiva periódica que se activa cada vez que sus empleados tienen interacción entre equipos, con clientes, o con proyectos.

Según él no se puede esperar un ciclo anual para hacer preguntas. Las nuevas generaciones son más autónomas, requieren respuestas inmediatas. Por eso vamos a una evaluación permanente orientada en la búsqueda de mejoras en los procesos y bienestar de las personas.

Si tuviéramos que establecer similitudes en el proceso de evaluación de los conocimientos y el de la gestión pública, podríamos sostener que en ambos casos se trata de un proceso sistemático de recopilación de información para la toma de decisiones; en el primero, para poder calificarlo;  en el segundo, para legitimarlo en el voto ciudadano.

Según un estudio realizado recientemente por la consultora Bendicen & Amandi sobre 4.000 casos en todo el país, los factores fundamentales para decidir el voto en el 39% de los encuestados son las propuestas y el plan de gobierno.

Otro tema de interés es la formación universitaria de nuestros líderes: ¿Qué cambios se están operando en la formación de los candidatos a presidente? Un reciente artículo publicado el 9 de agosto pasado en La Nación describe que los títulos de los que aspiran a conducir nuestro país provienen, además de la Universidad de Buenos Aires, de carreras e instituciones universitarias nuevas más pequeñas tanto del campo público como también del privado.

Sin embargo más allá del título universitario, una investigación realizada recientemente por el Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (Copub), concluye que los tres atributos que más valoran los argentinos para ser presidente, además de su capital intelectual, es " la honestidad, la capacidad y la cercanía con la gente".

Como parangón, frente al proceso electoral, ¿cuáles son los parámetros de evaluación tomados al decidir nuestro voto? ¿Consideramos toda la gestión pública realizada?

Habida cuenta que en general ninguno de los candidatos a cargos importantes es nuevo en la escena política nacional, será muy importante saber si en el ejercicio del poder tendrán también la voluntad y la convicción de realizar aquellas propuestas y transformaciones que ahora sostienen en la campaña y que el país requiere. Sin duda, en esta evaluación se juega algo más que una cita electoral.

Posgrado en Educación (Universidad Torcuato Di Tella)

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