El invierno cambia la estética y las uñas también acompañan esa transformación. Los tonos vibrantes que dominaron el otoño le ceden el paso a una paleta más oscura, más sofisticada, pensada para combinar con abrigos que trae la temporada fría. No es casualidad ni capricho: la manicura se volvió parte integral de cómo se construye la imagen personal.
El color vino, en todas sus variantes, es la tonalidad protagonista del invierno. Y a su alrededor se arma un abanico de opciones que va desde los marrones intensos hasta los grises sofisticados, pasando por nudes con matices más fríos que los del verano.
El color debe respetar el estilo y la identidad de cada persona, no simplemente seguir lo que está de moda.
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El vino, protagonista indiscutido de la temporada
Si hay un color que define el invierno en materia de esmaltes, es el vino. Burgundy sigue siendo un básico invernal, y esta temporada se ramifica hacia tonos ciruela, violeta y variantes inspiradas en el vino tinto.
- Dentro de esa familia aparecen variantes con nombres evocadores: un vino profundo con matices de ciruela, dramático y romántico, hasta un tono más cercano al granate con destellos de uva madura, descrito como deseable, cálido y misterioso. El consejo práctico es combinar los tonos vino con joyería dorada, o usarlos con una base nude para lograr un efecto de manicura francesa invertida.
- También ganan terreno los llamados "colores comestibles": espresso, chocolate y berries oscuros que se están convirtiendo en los nuevos neutros del invierno, porque favorecen a todos los tonos de piel y suman profundidad de manera instantánea.
Marrones, capuchino y nude frío: la sofisticación discreta
El segundo gran bloque de tendencias para este invierno gira en torno a los marrones y los nudes con matiz frío, una diferencia importante respecto a los nude cálidos que predominan en verano.
- El mejor neutro para el invierno típicamente tiene un matiz frío para combinar con la estación, en lugar del cálido y durazno que domina el verano. Dentro de esas variaciones aparecen los beige de tono frío, como el taupe o el greige, y los nudes rosados en versión sheer, que dan un look prolijo y combinan con todo.
- Un tono que se repite en varias fuentes de tendencias internacionales es el mocha: un esmalte marrón profundo con subtono frío, ubicado entre el chocolate oscuro y el marrón congelado. Es una de las apuestas favoritas para quienes prefieren un color neutro pero con más carácter que un nude tradicional.
- Y para quienes buscan algo aún más sereno, la opción del blanco lechoso o "milky white" sigue vigente, un blanco translúcido que aporta suavidad y luminosidad sin caer en lo extremo.
El panorama de esta temporada busca elegancia atemporal más que color por color.
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Grises y neutros con actitud
Los grises, tal como se anticipaba, tienen su espacio propio dentro de la paleta invernal, aunque con variantes que van de lo sutil a lo dramático.
- Los neutros con carácter, como el esmalte negro mate o un gris carbón profundo, ofrecen un look elegante y moderno para quienes buscan algo más audaz que el clásico nude. En el otro extremo, el gris azulado o "foggy blue" es una de las tendencias a seguir, descripto como un color casi meditativo, asociado a paisajes fríos y nublados.
También se observa una fuerte demanda de manicuras minimalistas, francesas renovadas y diseños discretos con detalles delicados que no restan elegancia. Esta preferencia acompaña otra tendencia notable de la temporada: las uñas cortas o de largo medio, con formas redondeadas y almendradas, que combinan sofisticación con practicidad para el uso cotidiano.
El invierno trae una paleta que privilegia la profundidad y la sofisticación en las uñas por encima de lo vibrante: vino en todas sus variantes, marrones tipo mocha, nudes de matiz frío y grises con distintos niveles de intensidad.