Starlet: una amistad contra los prejuicios detrás del glamour de Los Ángeles

En otro retrato de los márgenes de Estados Unidos, Sean Baker indaga en esta película de 2012 en el inusitado vínculo entre una joven actriz porno y una anciana solitaria.

Starlet: una amistad contra los prejuicios detrás del glamour de Los Ángeles
Besedka Johnson y Dree Hemingway en "Starlet" (2012) de Sean Baker

Ya hemos remarcado varias veces la belleza de la obra de Sean Baker. Es hoy de los pocos autores estadounidenses que sabe combinar una narrativa audiovisual identificable y un compromiso político con sus historias y los seres imperfectos que las habitan. Defensor de un cine terrenal, absolutamente despojado de prejuicios, trazos gruesos y fetichismos, el director rompe con el imaginario del “sueño americano”, ese que todavía Estados Unidos puede idealizar en las audiencias de estas latitudes, pero que hace bastante rato abandonó.

Antes de sus dos trabajos más conocidos, “Tangerine” (2015) y “Proyecto Florida” (The Florida Project, 2017), Sean Baker abordó en un mismo filme dos problemáticas de inesperada conexión, con antecedentes superficiales en el cine: la gerontofobia y la industria de la pornografía. “Starlet” (2012) fue estrenada originalmente en Locarno y tuvo poca repercusión mediática. No sorprende: la castidad corporativa ante todo.

La protagonista de esta historia es Jane (la modelo Dree Hemingway, la hija de Mariel y bisnieta de Ernest), una joven de 20 años que tiene como compañero a un perrito bautizado Starlet -“pequeña estrella”- y se gana la vida en los suburbios de Los Ángeles como actriz de películas para adultos. En una venta de garaje, conoce a Sadie (Besedka Johnson), una vecina de 85 años solitaria y cascarrabias, y se termina quedando con sus ahorros. Con algo de culpa, ambas establecen un vínculo inusual y enfrentan una serie de acontecimientos que las hacen empatizar… y decepcionarse mutuamente.

Starlet (2012) de Sean Baker
Starlet (2012) de Sean Baker

Retratos de amistades con age gap vimos varias veces. Desde el teniente ciego Frank y el adolescente Charlie en “Perfume de mujer” (Scent of a Woman, 1992) hasta el viudo Carl y el aventurero Russell en “Up” (2009). Van de la incomodidad al entendimiento, del odio al amor, de la aversión al respeto. El camino de los personajes lo conocemos de memoria: si la distancia es más pronunciada en el dúo, pues más complicidad habrá con la audiencia. Sin embargo, el lazo que Baker propone con Jane y Sadie es la conexión a través de la soledad que transitan ambas partes y cómo accionan desde sus carencias, por más dispares que parezcan.

Amén de su actuación digna de aplausos, la amateur Besedka Johnson intentó de joven lanzarse al modelaje (curiosamente, a lo que hoy se dedica su compañera en la película), pero se conformó con su propia tienda de ropa en Los Ángeles. Pasada su octava década, un productor la descubrió mientras hacía ejercicio en una sede de la YMCA y la llamó para el casting en el que Baker, experto en poblar elencos con gente convencional, la persuadió de inmediato. La mujer falleció un año después del estreno de “Starlet”.

Starlet (2012) de Sean Baker
Starlet (2012) de Sean Baker

El personaje de Hemingway, por su lado, reúne los rasgos de una adolescente buscando su lugar en el mundo. En ese sentido, Baker -no se puede pasar por alto su triple rol de director, guionista y editor- impregna a su película una fotografía pálida, sin colores primarios, forzando la pureza perdida por ambas protagonistas. Incluso, para Jane (o Tess, su nombre artístico), con un peculiar ancla a la infancia perdida: habitaciones con decoración naif, peluches y rosas pasteles, una especie de refugio frente a la misoginia camuflada con las glamorosas mansiones. Deliberadamente hay una motivación psicológica para mantener a las jóvenes en un entorno eterno de inmadurez, limpio y prolijo.

El tratamiento de una marginalidad naturalizada y carente de toda fetichización -marca de Baker- se da en “Starlet” con el universo de la pornografía. Pese a ser la industria más consumida en el planeta (36.000 millones de visitas registró Pornhub el año pasado), pocas veces ha sido llevada a la primera plana del cine sin caer en la banalización. Y es este falso puritanismo el que decide desenmascarar el cineasta.

Jane reside en una casa modelo -para el rodaje se usó una real- que los productores de la industria porno suelen contratar para las jóvenes actrices. Se trata de una suerte de pensiones para chicas inexpertas o atravesadas por alguna problemática familiar que llegan a Los Ángeles en busca de las promesas de público conocimiento. Como carecen de crédito, sus nuevos jefes en la industria las ubican allí y les pagan el alquiler. Lo espeluznante es la fecha de vencimiento: las carreras en la industria XXX no duran más de cinco años, lo que despierta en la ficción ese encanto de Jane hacia la longeva Sadie.

Starlet (2012) de Sean Baker
Starlet (2012) de Sean Baker

“Red Rocket” (2021), la reciente dramedia de Sean Baker que se traslada a una zona abandonada en la sureña Texas City, indaga en la instancia previa de lo visto en “Starlet”, particularmente sobre el proceso de reclutamiento de jóvenes mujeres para la pornografía. Si bien el planteo central pasa por otro lado, es interesante la fidelidad del cineasta por exponer con crudeza los márgenes de la sociedad yanqui y los abusos del mundo del entretenimiento. A su favor, la esperanza siempre enarbolada.

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