Sergio Lapegüe: “Te das cuenta que la vida es efímera cuando tocás fondo”

El periodista de TN pasó por una internación por Covid que lo hizo replantearse todos los aspectos de su vida, tras lo cual terminó un libro llamado “Parar”, contando la experiencia de su agitada vida laboral, con la intención de ayudar a otros a vivir más tranquilos

Sergio Lapegüe: “Te das cuenta que la vida es efímera cuando tocás fondo”
Periodista, músico, escritor y actor. Todas las facetas del conductor de Tempraneros Sergio Lapegüe.

Sergio Lapegüe es uno de esos personajes televisivos inevitables, es decir, cuando por algún motivo no está en la pantalla, se siente su ausencia. Un periodista que empezó de abajo, caminando la calle -como todo movilero-, trabajando en producción, aprendiendo la profesión como lo que es: un oficio, resignando vida personal y horas de sueño por la “pasión del laburo”. Así, llegó a ser “famoso” en la madurez, lo cual le ayudó también a cimentar una trayectoria firme y el reconocimiento de un público fiel que lo sigue y apoya hasta en sus difíciles momentos.

Hace poco vivió el Covid de la peor forma, internado en terapia intensiva y con un pronóstico muy complicado. Salió, volvió y lo contó, como aquella alocución latina atribuida a Julio César “Vini, vidi, vinci”, se recuperó y agregó ese capítulo de su vida a un libro que ya había iniciado el año anterior y habla, básicamente, de parar la pelota y disfrutar un poco más de lo cotidiano.

Justamente “Parar” es el título del libro de Editorial Planeta que agrega en la tapa: “Tocar fondo, resetear y volver a empezar”. En una entrevista con Los Andes, mantuvimos una extensa charla en la que cuenta los pormenores de su estadía en el hospital, habla de su banda, de la motivación para escribir el libro y de su vida hoy, intentando un nuevo inicio.

Un libro para inspirar a vivir
Un libro para inspirar a vivir

La entrevista por Zoom comienza con el mate en primer plano.

Me da la sensación de que tenés un minuto de relax. ¿Es así o venís sin parar?

Es buena la pregunta porqué está relacionada con lo que es mi vida y la de mucha gente. Estoy tratando de bajar un cambio en el camino, mientras sigo caminando. Por eso lo del mate. El libro “Parar” un poco lo escribí como si fuera un grito desesperado de ayuda.

Lo empecé el año pasado, ya venía con este pensamiento de parar la máquina, a lo mejor mandarla a boxes un rato, después sacarla, a lo mejor ir avanzando despacito. Y no podía parar, mientras lo escribía estaba a mil. Yo tengo el programa “Tempraneros” que son 4 horas de aire, de 6 a 10 de la mañana, que es afortunadamente el noticiero más visto del país. Después el noticiero al mediodía “Noti 13” a la 1 de la tarde y a las 5 de la tarde de la radio. O sea que salía a las 4:00 de la mañana de mi casa y volvía a las 21. Llego (se corrige) porque todavía sigo haciendo lo mismo. Entonces en los lapsos, o en las tandas, o en el auto iba agravando o iba escribiendo.

Empecé a contar mis padecimientos que son los de mucha gente, porque te digo que estoy recibiendo muchos comentarios en mis redes sociales y en mi página sergiolapegue.com, de gente que me dice “estoy leyendo el libro y me veo reflejado ahí y no puedo parar”. Bueno, cuando empecé a escribir el libro no podía parar, y estaba decidido hacerlo pero no tenía la fortaleza física y mental. En las vacaciones pensaba y charlaba con mis amigos -nos habíamos ido juntos- “es el momento, voy a parar, ya tengo 56 años, adónde más quiero llegar, ya logré lo máximo, cumplí mis propios sueños siendo un comunicador muy conocido”.

Llego de vacaciones, hago la cuarentena, estoy trabajando en mi radio que la instalaron en mi casa, de Las 100; y vino un amigo mío (Hernán Palazzo) de mi banda, que se llama Lapeband, a traerme una guitarra y el virus, sin saberlo. Yo estaba sin barbijo haciendo el programa, el vino con su barbijo lo dejó al lado. Estuvimos charlando y tocando la guitarra, con la ventana abierta sin saber que tenía el virus. A los dos días me llama y me dice “una persona que estuvo conmigo está contagiada me voy a hacer el hisopado”. Sabía que al (yo) ser asmático podía ser muy complicado para mi salud: no salía a un restaurante, a ningún lado.

Bueno, resulta que le dio positivo a él y yo no tenía síntomas. El sábado me empecé a sentir como abombado, empecé a tener una tosecita muy leve, estaba haciendo gimnasia con mis hijos y paré porque no me sentía bien. Empecé a tener dudas. A la noche me agarró fiebre, por la mañana llamo a mi neumonólogo y me dijo que fuera a la clínica. Ni me hisoparon, me hicieron una tomografía computada, me sacaron sangre y me encerraron aislado (...) Me encontraron filamentos del Covid en un pulmón derecho, pero por control me dejaron internado. No podía creer, estaba en ojotas con la malla puesta y una musculosa. Llamé a mi mujer y le dije que me iban a dejar internado por control y que eran pocos días. Bueno, estuve 21 días internado.

De esos, ¿Cuántos estuviste en terapia?

Estuve 15 días porque el sexto o séptimo día, no tengo muy claro, me pasaron a terapia. El primer día yo estaba bien, con fiebre. El segundo día seguía igual y me ponen plasma, me recompongo y fiebre de nuevo. La fiebre te baja el nivel de saturación de oxígeno y empezas a respirar mal. Me daban corticoides todos los días, al principio antibióticos y a la mañana anticoagulantes inyectables. Al tercer día ya me habían puesto la bigotera porque empecé a saturar mal, y a partir del quinto día me deterioro físicamente con una brutalidad alarmante, pero es lo que le está pasando a todos. Me afectó rápidamente los dos pulmones. Ahí me llevan a hacer una tomografía para ver si tenía trombosis, porque tenían miedo de que me agarrara un paro cardíaco. Me pegó una ducha y con el agua me caigo y me desmayo. Me ahogué, empecé a toser y justo había una enfermera en la habitación que me agarró me llevó a la cama. Y ahí me dijeron los médicos “te vamos a llevar a terapia intensiva”. Estuve 14 días en terapia intensiva 7 días en una sala común y la verdad es que fue un momento muy difícil. Lo que había escrito en el libro que no podía parar, de pronto me paró: el virus. No me importaba nada, no quería pensar en la tele, en mi trabajo, si tenía plata si no tenía plata, no me interesó la fama, empecé a valorar un montón de otras cosas, ahí decís “me importa respirar”.

Te importa el aire

Sí, pero no el aire de la tele, sino el oxígeno.

¿En estos momentos pensaste que podía pasar lo peor?

Empecé a pensar y a preguntarme qué estoy haciendo acá, porque estoy acá, y eso sí lo escribo en el libro, que ya lo tenía terminado pero lo alargo contando esta experiencia del covid. No sabía si me iba a morir, pero si me muero ¿por qué me tengo que morir con el último recuerdo del sufrimiento, por qué la gente mayor muere sufriendo? Y pensé mucho en mi papá, en mis abuelos, en la abuela de mi mujer, en toda la gente que conoces y que se mueren sufriendo.Yo no sabía si iba a morir, pero mi familia sí pensó en la muerte porque el médico le dijo “vamos a intubar, está desahuciado y recemos”.

Para los que seguíamos tu estado, se te veía muy complicado

Es que estaba complicado de verdad, hasta el punto que le agarré la mano a un médico y le dije “dormime”. No podía más. Lo bueno es que hemos seguido en contacto con los médicos, el doctor Guillermo Casas, Pablo que era el kinesiólogo, Delia (la enfermera) me llama todos los días.

Después armamos un docuweb que está en TN.com.ar, con imágenes que yo no podía mostrar pero sí me grababa y no sé por qué. No sé si era un mensaje póstumo pero siempre pensé que si me llegaba a tocar una enfermedad grave, (quería) dejar algo que sirva para ayudar a esas personas que puedan tener lo mismo. Pensé en el cáncer y siempre pensé en escribir o grabar y dejar un mensaje, y que mi dolor sirva para que otras personas puedan sanar, y eso fue lo que hice con esto: me empecé a grabar a mí mismo. Yo me veía bien, pero cuando veo esas imágenes ahora me di cuenta que estaba destrozado mal, porque al no poder respirar no podes hablar, estas todo enchufado. Pero si tenés actitud positiva como los mensajes que recibía de mi mujer y mis hijos que eran “vas a salir, pensá en buenas energías, vos podés, sos un león, te queremos acá” y la única luz en el fondo del camino era el abrazo con ellos. Eso fue lo que me salvó al margen de todo el trabajo que han hecho los médicos. Delia, está enfermera, fue la que me retó y me dijo “prendamos la luz, abramos la ventana, esto tiene que tener energía, vos vas a salir”. Yo estaba desahuciado mal.

Los peores momentos del conductor
Los peores momentos del conductor

El trabajo que hace todo el personal de salud es increíble porque realmente se conectan con cada uno de los pacientes desde lo afectivo, emotivo, energético. No es solamente suministrar remedios o controlar la fiebre, es muchísimo más profundo el trabajo.

Están superados, el médico vino todos los días sábados y domingos, la enfermera también, yo mismo le decía al médico “doctor hoy es domingo váyase” y el tipo estaba ahí, me quería ver.

¿Largaste el celular finalmente? porque todo el primer capítulo de tu libro habla de la odisea de ir a comprar el celular,pero también habla de su fanatismo por el trabajo

Iba a decir “ansioso, ambicioso” pero no. Soy fanático del trabajo, lo viví siempre de chiquito. Cuando empecé a escribir comencé con esa historia del teléfono, porque empecé a escribir en vacaciones. No tenía tiempo y mi mujer me retaba porque estaban todos en la playa y yo estaba solo escribiendo. Ahí me di cuenta del vínculo que tenía con el teléfono y lo cuento en el libro, siempre fue algo muy importante para mí. Quiero empezar a dejarlo y estoy ante un proceso de cambio y he decidido parar, no es fácil porque si vas a 180 kilómetros por hora, intentas frenar el auto de golpe y te explota el airbag. Así que lo estoy haciendo muy tranquilo y muy despacio. Antes comía y estaba con el celular, ahora estoy tratando de comer con el celular afuera. Estoy haciendo reflexología, aprendiendo a meditar -que en el libro dije que jamás lo iba a hacer- y fíjate lo que tengo acá (muestra un libro) “Cuerpo, mente, espíritu”, estoy tomando kéfir. Soy un tipo saludable porque hago mucho deporte, es lo que me ha salvado, eso me decían los médicos.

¿Tenés alguna creencia religiosa, trascendente, metafísica, o alguna concepción de ese tipo?

Creo en las señales que me da mi papá desde arriba, creo en eso porque lo veo. Se lo conté a Novaresio la otra vez. Yo dije en aquel momento que nunca me había dicho “te quiero” pero yo sabía que me quería. Sempre tuvimos una relación muy apegada pero no el abrazo, el toqueteo. Él siempre me daba un número y yo ese número lo veo en cada lugar donde tengo que hacer algo importante. Yo creo en esas señales y ahora más con el tema del reiki que estoy haciendo con una persona que me hacía reiki mientras lo estaba en la clínica. Cuando estaba entrando en terapia me manda un mensaje a través de mi mujer, una frase que dice “no duele para que sufras duele para que cambies” y esos mensajes fueron tremendos. Ahí dije “acá estoy por algo, estoy para cambiar, me toca a mí vivir el covid-19 al pero voy a ayudar a la gente que está transitando esta enfermedad” a tal punto de que no paro de mandar audios y videos a personas que están internadas o a familiares que me llegan por Instagram, o a través de mi familia. Y ellos le dicen a sus familiares “si Lapegüe en la salió vos vas a poder salir”.

Esto ha sido explosivo en mi casa, en mi barrio, la gente me deja estampitas, regalos, voy caminando y la gente me dice “vamos Lapegüe, podés, vamos yo rezo por vos” Entonces yo estoy creyendo mucho en esas cosas, en las fuerzas de afuera y estoy aprendiendo a meditar. Todos los días a las 5 de la mañana cuando estoy yendo al canal, medito y llego con una paz. No sé qué noticiero voy a dejar, porque la vida no me da, y estoy pensando en vivir un poco más tranquilo.

En el libro hablaste y concepto de Karoshi. Me gustaría que me lo expliques

En zen, y es la locura por el trabajo dominado por las presiones de la sociedad, por tu propia presión y tal vez por la familia. Es lo que pasa en Japón y en otros países del mundo. Y en el Argentina en algún momento va a pasar si seguimos locos como estamos ahora. Es el excesivo dominio de las presiones sobre tu propio cuerpo, es decir, vos no podés poner límites y tu límite es la muerte. Es una cosa tremenda pero es lo que estamos viviendo ahora. Hay gente joven que no consigue los objetivos y se suicida, hay gente joven o mayores que por exceso de trabajo terminan sufriendo infarto por el tremendo estrés. Eso es el Karoshi, que nació en Japón y que se está extendiendo a otros países del mundo. Lamentablemente puede llegar a extenderse a la Argentina porque acá tenemos el agravante de que tenemos que trabajar para poder comer, de que salimos a la calle y ves pobreza por todos lados, que tenés una pelea y una grieta que hace que todos seamos cada vez más mediocres y en algún momento va a llegar. Si llega el Karoshi a la Argentina va a ser mucho más dramático que el que estamos viendo en otros países del mundo.

Sergio Lapegüe dio positivo de Covid-19. (Instagram)
Sergio Lapegüe dio positivo de Covid-19. (Instagram)

En un momento del libro decís que tu hijo se te parece y se me plantearon dos dudas, ¿Cómo hacer para que nuestros hijos no sigan nuestros pasos? y la otra, si los nativos digitales son más desapegados de la tecnología, ¿cómo hacemos nosotros para aprender de ellos?

Sí, yo estoy aprendiendo mucho de mis hijos, por ellos empecé todo este cambio con psicólogo, reflexología, vida sana, masajes, reiki, meditación. Pero es cierto que ellos están muy vinculados al celular, especialmente mi hija Micaela porque el celular es su trabajo. Ella es actriz y no tiene oportunidades en este país, es muy difícil conseguir un papel porque siempre se los dan a los famosos de siempre. Ella sueña con trabajar en la tele y yo le dije “vos tenés tu propia tele que es tu celular” Por un lado se lo dije para que lo aproveche y a partir de ahí empezó a hacer esos personajes que nos divierte en casa y que explotaron. Ahora debuta con su propio streaming que ella misma produce, y vos fijate como el celular se convirtió en su trabajo, y yo lo admito. Pero no usa el celular para leer noticias ni para estar informada, sino que ella está metida en su mundo. En cambio mi hijo, que es licenciado en administración de empresas y está trabajando en la parte de finanza de Mercado Libre, utiliza el celular para el tema de finanzas y lo que a él le interesa. Mis hijos trabajan acá (en su casa) y no creo que ellos estén tan desapegados al celular, pero sí creo que están desapegados de los trabajos, porque ellos pueden cambiar como nada. Yo no puedo. Hace 30 años que trabajo en Canal 13 (Artear), todavía no existía TN cuando yo ya estaba ahí y yo tuve ofertas afortunadamente de muchos canales, de muchos programas que eran valiosos, noticieros y demás y nunca me animé porque siempre pensás en tus hijos, si te va mal y después no les podés dar de comer. Ese pensamiento de nuestros padres: el techo propio, el auto. Ahora los chicos van de un lado para otro y es otra cosa.

Con respecto a mi hijo no es como yo, es un cuento que dije una vez en la radio y lo comparo con las dificultades que tuve yo para tener relación con mis hijos, pero no porque no quiera sino porque no tenía tiempo, entonces cuento la relación que tenía con Elvis, mi hijo, que apenas lo veía 15 minutos por día, porque él se iba al colegio y yo a trabajar. Este periodismos, vos sabés como es, trabajás a las 4 de la mañana o a las 12 de la noche, tenés horarios ridículos, a tal punto que en los últimos 12 años yo no cené con ellos. La última vez que cené con él tenía 5 años, cuando volví tenía 16 y estaba en la punta de la mesa. Me habían cambiado el horario en el canal de TN Central a la mañana. Entonces llego a mi casa y no tenía ni mi lugar para sentarme. Es tremendo eso. Un día cuando era movilero mi hijo que tendría 6 años se largó a llorar porque había llegado a casa, me sonó el teléfono y me dijeron que me tenía que volver a ir a otro lado, y me él dijo me dijo “no, no” y se largó a llorar y ahí tomé la determinación de decir yo no trabajo más de movilero. Eso me generó complicaciones de crecimiento en el canal a tal punto que yo debuté como conductor en el canal a los 42 años cuando muchos ahora los 25 o 30 años están conduciendo. Pero preferí esperar mi turno y disfrutar un poco más con los pibes.

¿Qué hubieras elegido si no fueras periodista?

Uy qué difícil porque yo siempre quise ser periodista o conductor, o entretenedor. La música me gusta mucho. Yo empecé haciendo música con mi propia banda, pero éramos muy chicos y sabía que no podíamos vivir de eso, teníamos unos pesitos para tirar un fin de semana. Mientras, hacía la producción del programa de Bernardo Neustadt, donde obviamente, yo sabía que cobraba todos los meses un sueldo y tenía la certeza. Entonces, siendo virginiano, que somos estructurados y queremos tener siempre nuestro seguro, la verdad no sé qué hubiera sido si no fuera periodista, porque si te digo músico está un poco relacionado, o escritor está relacionado, actor está relacionado porque he actuado en varias películas de cine

¿También sos actor? Ese dato no lo tenía

Trabajé con Enrique Pinti en “Arregui, la noticia del día” y siempre hice de periodista. Después estuve a punto de trabajar en una película que hace mi hija también, muy divertida, con Pauls, Malena Guinsburg, Pachu Peña. Es una película vinculada a John Lennon y un manager. Yo iba a hacer de Elvis Presley trucho porque tengo trajes y siempre me disfrazo. El día que iba a grabar me internaron, y nunca más me llamaron. Iba a ser mi quinta película porque trabaje en “El niño pez” que dirigió Lucía puenzo, después hice otra en el que trabajaron Susana Gimenez, Ricardo Darín, fuimos muchos famosos ad-honorem y que se llamó “Delirium Argentina” y esta última con un actor que se llama Dany Trejo, yanki, y en todas hago de periodista. No es que soy actor.

Pero tampoco es tan fácil hacer de uno mismo en otro ámbito, hacés de periodista, que no es lo mismo

Es cierto, hago de periodista, y es un esfuerzo. En el cine tienes que estar muchas horas y llega un momento en que te tiene que gustar mucho. A mí me gusta más el vivo, estar ahí y zapatear cuando está la luz roja, eso me encanta, eso de no tener red.

Contame de tu banda, ¿Hacen presentaciones?

Vas poder entrar a Youtube y vas a poder ver algunas cosas, Somos amantes de la música somos amigos de toda la vida y cuando cumplí 50 años estaba con Palito Ortega con quién me hice amigo después del “Prende y apaga”. Me regaló la canción y me dijo “vas a cumplir 50 años”, yo no entendía, estábamos medio tomados, y me dice “no están más los 50 años, ¿hiciste todo lo que querías hacer?” y me mato con eso. Entonces pensé “yo amo a mis amigos”. Volvimos a juntarnos y nos encanta, hacemos presentaciones, no tuve la suerte de ir a Mendoza todavía. La anteúltima fue en Mar del Plata ante 35 mil personas, tocamos en Capital Federal y ahora vamos a tocar en el teatro Broadway, en la calle Corrientes, el 25 de septiembre. Ya están las entradas a la venta, en principio el aforo para 800 personas pero yo le tengo fe a la vacunación. Nosotros somos puro show, nos conocemos tanto porque cuando lo veas no me vas a ver a mí al periodista vas a ver un músico ahí y con mis amigos tenemos todo el show preparados, tenemos canciones de otros fundamentalmente de la época del 50 al 60 y también temas nuestras. En el escenario vuelo yo me olvidó de quién soy es una terapia que dura dos horas porque el show dura dos horas.

Después nos bajamos y nos sacamos fotos con toda la gente, no vas a encontrar un grupo que haga eso porque porque soy un agradecido de la gente, de la vida que nos permitió hacer estas cosas. Me hubiera gustado ser músico, la contra que tengo es que que soy muy rutinario y me gusta saber lo que tengo que hacer dentro de 10 minutos y el músico vive otra vida. Yo prefiero vivir esa vida pero con la seguridad de saber que tengo con qué comer a fin de mes. Estamos grabando nuestras canciones y tenemos un público que es muy fiel, no tenemos disco, no tenemos nada, recién vamos a sacar un disco ahora que es todo digital, no tenemos videoclip, pero cuando terminemos el disco vamos a elegir dos o tres temas y grabar un videoclip y subirlo a las redes porque ahora es así.

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