martes 20 de abril de2021

El cantante falleció en medio de un gran éxito con su banda "Nirvana". Foto: Gentileza
Espectáculos

Se cumplen 27 años de la muerte de Kurt Cobain: qué decía la carta que dejó al quitarse la vida

El líder de Nirvana falleció en 1994 y en medio del éxito. Su mensaje póstumo fue para un amigo muy particular.

El cantante falleció en medio de un gran éxito con su banda "Nirvana". Foto: Gentileza

La muerte de Kurt Cobain conmovió al mundo de la música. El cuerpo del líder de Nirvana fue encontrado sin vida en el invernadero de su casa de Seattle, Estados Unidos, en la mañana del viernes 8 de abril de 1994, pero había fallecido tres días antes, el martes 5.

Según se informó, el cadaver fue descubierto por un electricista que había ido a instalar un sistema de seguridad y dio aviso a la policía. Sobre su pecho yacía una escopeta. Los forenses sólo pudieron reconocer su identidad por las huellas digitales. En su sangre se encontraron restos de heroína y Valium.

Cuando apretó el gatillo, el cantante estaba decidido a dejar de escaparse de los fantasmas que llevaban mucho tiempo persiguiéndolo. En los días previos había abandonado de manera furtiva un centro de rehabilitación de Los Ángeles. En la misma ciudad, y también bajo tratamiento por sus adicciones, estaba su esposa Courtney Love, con quien habló por última vez el 1º de abril, cuatro días antes de que se determinó su muerte.

La misma mujer contó tiempo después qué el tenor de esa charla. “Me dijo: ‘Courtney, pase lo que pase, quiero que sepas que hiciste un álbum muy bueno’. “Yo dije: ‘¿Qué querés decir?’. Y él me respondió: ‘Sólo recuerda que, pase lo que pase, te amo’”. Ya no volvieron a hablar.

Después de ello, Kurt Cobain voló de Los Ángeles a Seattle. Dicen que deambuló sin rumbo hasta que se recluyó en su casa. El lunes 4 de abril, su madre Wendy O’Connor denunció oficialmente la desaparición del músico.

En algún momento del martes 5 de abril se encerró en el invernadero. Trabó las puertas con un taburete. La investigación arroja evidencias de que se inclinó sobre una caja de cigarrillos que se cree contenía drogas. Dejó una carta de despedida con una lapicera roja. Era extensa. Entre otras cosas, decía “te quiero, te quiero”.

Las reflexiones que dejó Kurt Cobain en una carta

El origen de Nirvana se remonta a 1987. El trío formado por el guitarrista Kurt Cobain, el bajista Krist Novoselic (su amigo de la adolescencia y con quien cofundó la banda) y el baterista Dave Grohl tuvo siete años de una fuerte intensidad en términos de creatividad musical, de éxito y de excesos en la que se considera la piedra basal del grunge, la variante del rock que surgió en Seattle.

La historia de Cobain nunca fue sencilla, tanto que en los 27 años que vivió fue acumulando eventos traumáticos y situaciones de difícil interpretación para quienes no pudieran seguir los pasos de su mente. Una de ellas fue la relación con Boddah, su amigo imaginario.

Quienes conocieron al músico aseguran que este personaje nació como consecuencia de de su constante búsqueda de escapar de la realidad y para enfrentar la soledad de su niñez, Boddah ocupaba los silencios a los que Cobain tanto temía. Su tía Mari, quien lo vio crecer en la ciudad de Aberdeen (cerca de Seattle, en el estado de Washington), alguna vez aseguró que probablemente ese amigo imaginario le sirvió de inspiración para empezar a cantar.

Boddiah había sido, en embargo, un motivo de preocupación para Don y Wendy Cobain, los padres de Kurt, quienes llegaron a aprovechar la guerra de Vietnam para tratar de sacar al amigo invisible de la mente del niño: le dijeron que se había alistado en las Fuerzas Armadas para sumarse al frente de combate, pero Boddiah nunca dejó de estar en el entorno de Kurt.

Y aunque tenía esposa y una hija (Frances Bean), fue ese amigo el receptor de la carta que el músico dejó escrita antes de morir.

Para Boddah:

“Hablando como el estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería ser muy fácil de entender. Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk rock que he ido siguiendo a lo largo de los años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno ha resultado cierto. Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo rock’n’roll. Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mí no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. De hecho, no os puedo engañar, a ninguno de vosotros. Simplemente no sería justo ni para mí. Simular que me lo estoy pasando el 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar. A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario. Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créeme Señor, pero no es suficiente).

Soy consciente de que yo, nosotros, hemos influido y gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcisistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño. En nuestras tres últimas giras he apreciado mucho más a toda la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho como había sido yo.

Llena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general…Sólo porque parece que a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por sus cartas y su interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión, y recuerden que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión. Kurt Cobain.

Frances y Courtney, estaré en su altar.

Por favor, Courtney, sigue adelante por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí. Los quiero. ¡Los quiero!