Saber poner límites es la clave para vivir más tranquilos y sin pesos en la mochila. Ayuda a mantener nuestra salud mental y a crear vínculos más sanos con los demás. Por eso, en esta nota, te cuento la importancia de poner un freno a aquellas cosas que no te hacen bien.
La palabra “basta” es una de las más importantes en la vida de cualquier persona. Y esto es porque está conectada con una de las declaraciones fundamentales de la vida que es la palabra “no”. El basta es un límite; es un “hasta acá”; es una frontera entre algo que estaba viviendo en mi vida y elijo no vivirlo más.
La palabra “basta” es una de las más importantes en la vida de cualquier persona. Y esto es porque está conectada con una de las declaraciones fundamentales de la vida que es la palabra “no”.
Por eso es tan importante. Porque marca un antes y un después. Te pongo algunos ejemplos que observo en mis clientes para que entiendas de qué estoy hablando:
Basta a no aprender
Basta a quedarte callado
Basta a una relación tóxica
Basta a decir a todo que sí
Basta a no cuidar mi salud
Basta a quedarme paralizado
Basta a sentirme una víctima
Basta a soportar malos tratos
Basta a dejar que te discriminen
Basta al encierro mental y físico
Basta a repetir patrones familiares
Basta al maltrato verbal y psicológico
Basta a un trabajo que ya no te gusta
Basta a hacer lo que los demás quieren
Basta a no ser yo y mostrar un personaje.
Basta a ir a ver siempre la película que el otro elije
Basta a rechazar proyectos interesantes por miedo
Y todos los “bastas” que se te ocurran. Cada cual vive su propio infierno.
Por qué es importante aprender a decir basta
Qué pasa cuando no marcamos nuestros límites
Ser capaz de decir basta es darse dignidad, es respetarse, es ser coherente con lo que pensás, decís, sentís y haces. Justamente la incoherencia es lo que nos hace sufrir. Pensamos y sentimos algo y decimos y hacemos otra cosa que se contrapone a nosotros mismos.
Ser capaz de decir basta es darse dignidad, es respetarse, es ser coherente con lo que pensás, decís, sentís y haces.
¿Cuál es el efecto emocional? De vez en cuando vamos perdiendo nuestro poder personal y poco a poco nos vamos convirtiendo en víctimas de todas las circunstancias que nos rodean. Y lo más probable es que aparezca el fenómeno de proyección en el cual empezamos a culpar a todo el mundo de lo que nos ocurre.
De vez en cuando vamos perdiendo nuestro poder personal y poco a poco nos vamos convirtiendo en víctimas de todas las circunstancias que nos rodean.
Llega un punto en la vida en que ya no lo podemos soportar, al que yo llamo madurez emocional. Y con toda tranquilidad, un día nos levantamos y nos damos cuenta de que hay algo que emerge de nuestro interior que nos lleva a poner ese límite que tanto nos había hecho sufrir hasta ese momento.
Con toda tranquilidad, un día nos levantamos y nos damos cuenta de que hay algo que emerge de nuestro interior que nos lleva a poner ese límite que tanto nos había hecho sufrir hasta ese momento.
A veces tiene que ver con una relación, otras con adicciones a hábitos dañinos o sustancias, otras a la procrastinación. Cada cual sabe cuál es el límite que debe poner, cuál es su ¡Basta!
Lo que te aseguro, es que una vez que te llegue ese momento, tu vida cambiará para siempre. Mi nombre es Julieta Casnati, Master Coach Internacional, y si querés saber más sobre coaching, ingresá a nuestra cuenta de Instagram @coachingpsicologicointegral para enterarte de todo lo que tenés que saber sobre nuestra academia ¡Nos vemos en la próxima!