13 de abril de 2026 - 13:59

Ni collares ni pañuelos ni gargantillas: este es el accesorio que será tendencia en el invierno 2026

Moda. El invierno 2026 no parece ir hacia más collares, más capas o más accesorios colgando al mismo tiempo. Va hacia un gesto más preciso.

Hay inviernos en los que la moda cambia por una prenda. Y hay otros en los que el giro aparece en algo más chico, pero igual de visible. El de 2026 va por ese lado: muchas mujeres van a seguir usando tapados, blazers y bufandas, pero el detalle que cambia el look no va a estar en una compra enorme.

De hecho, el movimiento más interesante de la temporada aparece justo donde casi nadie esperaba volver a mirar: en esos accesorios que durante años parecían antiguos, demasiado clásicos o directamente guardados en un cajón.

Esta vez, sin embargo, regresan con otra lógica. No para decorar porque sí, sino para transformar prendas básicas que, en invierno, tienden a repetirse demasiado.

Y ahí aparece el nombre que más se repite en las coberturas de moda 2026: el broche joya, también llamado prendedor o brooch.

El detalle mínimo que cambia un abrigo entero

Lo que vuelve no es el broche solemne de otra época ni el accesorio demasiado recargado que da miedo usar. El broche de 2026 aparece como una pieza con mucha más libertad: puede ir en la solapa de un tapado, en el cuello de un blazer, sobre una bufanda, en un tejido liso o incluso sujetando una prenda de manera más creativa.

No compite con collares o gargantillas desde el mismo lugar. Los reemplaza porque resuelve el outfit de otra manera.

En vez de llenar la zona del cuello con capas, cadenas o pañuelos, suma un solo punto de atención que ordena el conjunto y le da carácter. Y en invierno, cuando abundan los tonos oscuros, los tejidos gruesos y los abrigos lisos, ese pequeño foco visual se nota mucho más.

Por qué volvió justo ahora y no antes

El regreso del broche tiene bastante sentido si se mira el clima general de la moda. En 2026 se están viendo más prendas con aire heredado, detalles con personalidad y accesorios que parecen elegidos con intención, no solo acumulados.

Pero hay otra razón, más práctica, que también ayuda a entender el fenómeno: es una tendencia barata de copiar y fácil de aplicar. No hace falta cambiar todo el placard para verse actual.

Una mujer puede seguir usando el mismo tapado negro, el mismo blazer gris o el mismo sweater de lana, y lograr un look más 2026 solamente sumando un prendedor con buena presencia. En una temporada donde muchas tendencias fuertes exigen textura, volumen o colores nuevos, esta entra por un camino mucho más accesible.

Cómo podría bajar esta tendencia al invierno argentino

Acá es donde la moda se vuelve realmente útil. En Argentina, el invierno suele empujar a repetir fórmulas: abrigo neutro, jean oscuro, suéter liso, bota o mocasín. Justamente por eso el broche puede funcionar tan bien. No porque reemplace toda la ropa, sino porque rompe la monotonía de esos looks que ya existen.

Hay varias formas concretas de bajarlo a la calle:

  • En la solapa de un tapado de paño.

Es probablemente la opción más fácil. Un abrigo camel, negro, gris o marrón cambia enseguida con un broche metálico, floral o con piedras.

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  • Sobre una bufanda o una pashmina.

Acá no solo decora: también puede sujetar la tela y generar otra forma de llevarla.

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  • En un blazer o saco de lana.

Sirve mucho para outfits de trabajo o looks más sobrios, porque aporta detalle sin volverlos exagerados.

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  • En sweaters lisos o tejidos cerrados.

Sobre todo en prendas sin estampado ni textura fuerte, donde el accesorio sí tiene espacio para verse.

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  • Hasta en una gorra, boina o bolso.

Harper’s Bazaar mostró justamente que una de las gracias del broche actual es que no tiene una única ubicación correcta. Ese uso más libre es parte de lo que lo volvió interesante otra vez.

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El error más común al querer usarlo

El problema no suele ser el broche en sí, sino querer compensar demasiado. Si ya hay un pañuelo estampado, aros protagonistas, collar, cartera muy cargada y además un prendedor enorme, el look se puede pasar de rosca. Lo que mejor funciona en 2026 es otra cosa: dejar que el broche sea el detalle que corta la neutralidad.

Por eso, si la prenda ya tiene mucho volumen, mucho estampado o demasiados herrajes, conviene bajar un cambio. En cambio, sobre una base sobria, el efecto es inmediato. Y eso es probablemente lo más atractivo de la tendencia: da la sensación de look pensado sin obligar a exagerar.

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