Hollywood en Argentina: cinco películas con rodajes controversiales

Brad Pitt (“Siete años en el Tíbet”) o Leonardo DiCaprio (“El renacido”) guardarán felices anécdotas de su paso por el país, pero no todas las producciones cinematográficas resultaron con igual éxito.

Hollywood en Argentina: cinco películas con rodajes controversiales
En 1990, Sean Connery estuvo en Argentina durante algunas semanas para grabar la secuela de "Highlander" - Archivo

Parte de nuestra idiosincrasia consiste en resaltar cada vez que Argentina es nombrada, retratada o vista en alguna producción extranjera. En la mayoría de las veces, se agita a modo de orgullo, como cuando un artista nacional se lleva algún premio. Pero también hay infinidad de casos para reírse de la ignorancia de Hollywood, como la Villa Gesell montañosa de “X-Men: primera generación” (X-Men: First Class, 2011).

Si una estrella pisa suelo argentino, la pasión se acrecienta. Pasó con Brad Pitt en Mendoza para grabar “Siete años en el Tíbet” (Seven Years in Tibet, 1997), con Will Smith y Margot Robbie en San Telmo para “Focus” (2015) y con Leonardo DiCaprio en Tierra del Fuego para finalizar escenas de “El renacido” (The Revenant, 2015). Sin embargo, no todas son anécdotas felices.

En la siguiente lista, recordamos algunas películas foráneas filmadas en Argentina que enfrentaron percances en su rodaje, metieron “tijera” en sus presupuestos por las regulaciones económicas y generaron más controversia que espectadores.

1. “Highlander II: The Quickening” (1991)

Christopher Lambert y Sean Connery en "Highlander II" (1991)
Christopher Lambert y Sean Connery en "Highlander II" (1991)

En mayo de 1990, Sean Connery y Christopher Lambert arribaron a Buenos Aires para rodar la segunda parte de una de las películas que más apesta a videoclub barrial.

Para las mentes detrás de “Highlander II”, la capital era el escenario perfecto por la cercana ubicación del (abandonado) Puerto Madero y el look apocalíptico. “Este es el filme más grande que se haya filmado jamás en Latinoamérica”, había dicho el productor Bill Panzer sobre el fiasco en taquilla y crítica que terminó gestando.

Es que la producción de los inmortales llegó a costar 30 millones de dólares pero, con la hiperinflación de por medio, se debió hacer recortes y dejar que los inversores tomaran el poder creativo. Es decir, algo que nunca termina bien.

Con todas las objeciones, “Highlander II” se deja ver con la impunidad nostálgica. Hay una secuencia demencial con el malvado Katana (Michael Ironside) a bordo de un subte en la estación Medalla Milagrosa de la línea E, se puede detectar el mercado del Abasto antes de mutar a shopping, el Valle de la Luna de San Juan es el planeta Zeist (la trama había mutado a extraterrestres para justificar resurrecciones) y es posible reconocer a Michael Peyronel, el músico de Riff, en un bolo.

Para el recuerdo quedan las fotos de Sean Connery -custodiado por agentes de la SIDE- con el presidente Carlos Menem en otro de esos cruces insólitos de los años 90, su visita a Mar del Plata y las tardes de golf con Roberto De Vicenzo. También el técnico que murió en pleno rodaje y hasta el propio Lambert perdiendo el falange de uno de sus dedos.

La anécdota más criolla tuvo lugar en Puerto Madero: integrantes de la producción les habían dado 100 dólares a los dueños de cada auto para correrlos. Al otro día, la cuadra tenía autos en doble fila.

De ampliar más, un visionado recomendado sobre el rodaje es el documental “Highlander II: Seduced by Argentina” (2004).

2. “Extraña invasión” (Stay Tuned for Terror, 1965)

En línea con su filmografía estrambótica, el cineasta argentino Emilio Vieyra dirigió esta rareza de ciencia ficción que parece descartada de un capítulo de “La dimensión desconocida” (The Twilight Zone, 1959-1964). Se centra en los eventos ocurridos en Clearview, un pueblo estadounidense (o mejor dicho, El Palomar con carteles en inglés) en el que los habitantes son controlados por unas señales extrañas emitidas por los televisores.

Como investigador de lo paranormal está el actor Richard Conte, a quien muchos seguro recuerdan por su rol de Don Barzini en “El padrino” (The Godfather, 1972). De afinar la vista, hasta se lleven una sorpresa al descubrir a Mónica Cahen D’Anvers. O en los créditos a Adolfo Aristarain como ayudante de dirección.

“Extraña invasión” llegó a las salas locales diez años después. Ni el propio Vieyra le hizo alarde.

3. “Tetro” (2009)

Francis Ford Coppola filmó "Tetro" en distintas partes de Buenos Aires
Francis Ford Coppola filmó "Tetro" en distintas partes de Buenos Aires

Pocas películas reúnen tanto estereotipos rancios sobre Argentina como la dirigida, producida y escrita por Francis Ford Coppola. El director de la saga de “El padrino” (1972-1990), “La conversación” (1974) y “Apocalypse now” (1979), entre otras memorables, se puso al frente de esta coproducción entre EE.UU., España, Italia y Argentina para narrar el reencuentro de dos hermanos (Vincent Gallo y Alden Ehrenreich) en La Boca, valiéndose de una atmósfera melancólica por la herencia italiana y el under teatral de Buenos Aires.

En el elenco figuran las españolas Carmen Maura y Maribel Verdú, pero quienes se llevan la atención por sus incómodas apariciones son Rodrigo de la Serna, Mike Amigorena, Érica Rivas, Sofía Gala, Leticia Brédice y hasta Susana Giménez. Hubo destrato, discriminación, contratos flojos, huelga, falta de baños… Cada actor y actriz lo ha recordado mil y una veces en entrevistas televisivas.

Pese a la expectativa por el retorno de Coppola a Cannes, “Tetro” terminó en un fracaso. Si bien Coppola siempre ha hecho público su amor por Argentina -incluso tiene viñedos aquí-, debió darse cuenta desde el inicio que nada iba a salir bien. Al poco tiempo de su estadía, le robaron la computadora con el guion de “Tetro” y otros archivos de valor. Luego, el director los recuperó por un usuario que ofrecía lo sustraído en una subasta online.

4. “El camino del gaucho” (Way of a Gaucho, 1952)

Tras la Segunda Guerra Mundial, Argentina se ganó la fama de lugar próspero para ciertos negocios, en el sentido de que los estudios debían gastar el dinero recaudado que gobiernos como el de Juan Domingo Perón tenían bloqueados. Ese fue el caso de la película estadounidense dirigida por el francés Jacques Tourneur, famoso por algunas producciones para RKO Pictures en la edad dorada de Hollywood.

Básicamente, la propuesta es una relectura del “Martín Fierro”, de José Hernández, aunque forzando el western (los gauchos actúan como cowboys) y un romance para alargar minutos de metraje. Los escenarios son reconocibles a simple vista: Uspallata y Desaguadero (Mendoza), San Luis y Buenos Aires.

Si bien no le fue mal, el filme hizo más ruido por sus problemas económicos y políticos. En este último punto, el subsecretario de Informaciones y Prensa de la Presidencia, Raúl Alejandro Apold, ofició de filtro para que se respetara el espíritu sobre la argentinidad. A cambio de la aprobación, Fox le facilitó al funcionario grabar el funeral de Eva Duarte de Perón en Technicolor.

5. “Evita” (1996)

Cuando el peronismo se enteró que la protagonista del álbum “Sex” y del disco “Erotica” iba a encarnar a la esposa del ex presidente, la polémica explotó. El enojo devino en pintadas, manifestaciones frente al hotel y agravios contra la producción. Y para colmo de males, se decía que Carlos Menem había dado el aval para que el rodaje avanzara con libertad en la Rosada, pese al boicot de su propio partido y del vicepresidente Carlos Ruckauf.

Para confrontar la versión de Alan Parker, a quien acusaban de ser una “rata” al servicio de la Corona británica, se lanzó antes en los cines “Eva Perón: la verdadera historia” (1996), con dirección de Juan Carlos Desanzo y estelares de Esther Goris y Víctor Laplace.

Pese a todas las críticas, Madonna salió airosa. Hasta ganó el Globo de Oro a mejor actriz. Eso sí, después apenas volvió a asomar en la pantalla en un par de películas menores.

Después de los créditos

En el libro “Babilonia gaucha”, de Diego Curubeto, hay jugosos detalles sobre las experiencias de Hollywood en Argentina. El apartado dedicado a “Highlander II” es de lectura recomendada.

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