Como tantos otros cineastas, Steven Spielberg podría haber envejecido haciendo caricaturas de su propio estilo. Pero, a punto de cumplir 80 años, comprobamos que conserva una filmografía dignísima, donde cada película defiende su identidad y su buena factura. Algunas ya son parte de las mejores páginas de la historia del séptimo arte, y otras, como "El día de la revelación", se quedarán con la etiqueta de ser simplemente buenas películas. Que, por supuesto, ya es un montón.
"El día de la revelación" ("Disclosure Day") llegó a los cines de argentina el pasado jueves 11 de junio, tras muchísima expectativa en medios y redes sociales. Una de las razones fue el perfecto timing del propio estreno: la fecha coincide (semanas más, semanas menos) con la masiva desclasificación en tandas de miles de archivos secretos del Pentágono. Muchos de ellos tratan sobre el fenómeno ovni.
A "El día de la revelación" se la ha vendido como una película sobre extraterrestres. Una definición tan insuficiente como decir que "Jurassic Park" es una película sobre dinosaurios. Una vez más, los extraterrestres son apenas el medio favorito de Spielberg para hablar de nosotros mismos.
Embed - EL DÍA DE LA REVELACIÓN Trailer 2026 SUBTITULADO / Disclosure Day [HD] Emily Blunt Steven Spielberg
No es casualidad que en esta historia la "revelación" se produzca justo en la crisis desatada por una ficticia Tercera Guerra Mundial. Enfrentarnos al hecho de saber que no estamos solos es el catalizador de Spielberg para tratar sus temas favoritos: la empatía, el miedo, la fe, la infancia y esa extraña necesidad humana de mirar al cielo cuando la Tierra deja de ofrecer respuestas.
Hacia ese cielo misterioso miró una vez el pequeño Spielberg, cuando su padre lo llevó en auto a un parque en Nueva Jersey y presenciaron juntos una lluvia de meteoros. Ahí está el germen que luego el director expandió en filmes como "Encuentros cercanos del tercer tipo".
Steven Spielberg se despide de los extraterrestre con emoción y espectáculo
Según el propio Spielberg, "El día de la revelación" funciona como el cierre de la historia que abrió allá por 1977. Aquí la historia sigue a Daniel Kellner (Josh O'Connor), un informático que se escapa de la misteriosa empresa donde trabaja con un puñado de pendrives con información secreta. En otro punto del mapa y en simultáneo, la presentadora de tevé Margaret Fairchild (Emily Blunt) empieza a experimentar trances inexplicables, incluso frente a cámara.
Aunque estemos al filo del spoiler, solo diremos que en algún punto de la película ambos personajes se cruzan. No solo escapan del mismo adversario, interpretado por Colin Firth, sino que parece haber algo extraño que los une.
La película arranca como un thriller paranoico: un hombre escapa, otro persigue, hay un objeto cuyo valor desconocemos y una conspiración demasiado grande para caber en una pantalla de celular. Lo importante no es qué ocurre, sino la sensación de que alguien siempre sabe más que nosotros. Buena estrategia por parte de Spielberg, si no fuera porque los espectadores acuden a la sala ya sabiendo que en esos archivos robados está la prueba de que existe vida extraterrestre.
De hecho, aunque la historia tiene elementos de la ciencia ficción que resultan sorprendentes y muy disfrutables en pantalla grande, la estructura que predomina es la de un thriller repleto de escenas de acción: autos que persiguen, muchos que chocan, y hasta una infaltable escena con un tren que pasa justo en el momento indicado para retenernos sin aliento en la butaca. Si hay cliché lo perdonamos.
Josh O'Connor construye un protagonista inhabitual en esta clase de películas. Aunque es un hombre confundido y por momentos inseguro, está convencido de que su misión es revelar los secretos que el Gobierno de Estados Unidos le esconde a la humanidad desde hace 70 años.
Emily Blunt, por su parte, es el centro de la película, logrando aportar vulnerabilidad sin sentimentalismo. Su papel de meteoróloga que comienza a hablar en un idioma imposible podría haber sido un personaje ridículo en manos de otro director. Aquí se convierte en una figura inquietante y casi mística, con más de un arrebato que le permite llevar su personaje al límite y así coquetear con una posible candidatura a los próximos Oscar.
Pero sería ingenuo fingir que "El día de la revelación" está exenta de problemas. Spielberg sigue filmando escenas de persecución con una corrección formal que hoy, tras golpes de originalidad como el de Paul Thomas Anderson en "Una batalla tras otra", parecen simple trámite. Aún así, una secuencia de autos y trenes basta para recordar por qué durante décadas fue el gran arquitecto del blockbuster moderno.
El guion de David Koepp es lo más flojo de "El día de la revelación". Una vez vista la película se entiende por qué, en sucesivas entrevistas, habían alertado que el guion había sido reescrito unas ¡40 veces! La ambición narrativa muchas veces choca con la coherencia, el desarrollo por momentos se estira demasiado y hay varios personajes, y temas que se abren, que quedan apenas esbozados, atrapados en una maquinaria gigantesca.
En esa maquinaria, Spielberg aporta la experiencia y el efectismo. No hace caricaturas, dijimos, pero sí se repite: vuelve a los niños heroicos, a los adultos que dudan, a las luces en el cielo, a las rutas interminables, a las familias heridas... Incluso vuelve a deleitarse en la épica de los periodistas y la televisión. La maravillosa música de John Williams, que siempre marca el ritmo perfecto y la emoción justa, impone el tono hollywoodense que muchos esperan oír en la sala de cine. Una experiencia que hay que permitirse tener una vez más.
Reacciones a favor y en contra
Aunque el consenso general, y especialmente del público, ha sido ampliamente favorable, "El día de la revelación" no logró una unanimidad absoluta y también despertó reparos. Incluso entre las reseñas positivas aparecen matices. Algunos críticos celebran el regreso de Spielberg a los grandes temas que marcaron su filmografía, pero señalan que la acumulación de ideas, referencias y giros conspirativos puede resultar despareja y que el filme, por momentos, privilegia la emoción sobre la coherencia de su argumento.
Pero las sorpresas llegaron con las críticas negativas. Una apreciación severa llegó de Carlos Boyero, el famoso crítico de El País de España, quien tituló su reseña con una pregunta cargada de desconcierto: "Pero ¿esto qué es, admirable Spielberg?".
Pero Nicholas Barber, de la BBC News, fue mucho más contundente: "No es la peor película del año, pero sí quizás la más decepcionante", tituló. "Muchos esperábamos que el cineasta, a sus 79 años, nos ofreciera una obra maestra que culminara su carrera: su última y profunda reflexión sobre una cuestión que ha ocupado sus pensamientos e investigaciones durante la mayor parte de su vida. ¿Y qué nos ofreció en su lugar? Un thriller endeble y anticuado, lleno de persecuciones automovilísticas y sin ninguna idea nueva sobre los extraterrestres que no hayamos escuchado ya", sostuvo.