sábado 23 de enero de 2021

El líder de Karamelo Santo habla del nuevo disco de la banda y como se adaptaron en esta nueva era de la música.
Espectáculos

Goy Ogalde de Karamelo Santo: el regreso, los nuevos desafíos y un ascenso imparable en Spotify

El grupo lanzó el segundo volumen de “El gran poder”, que reúne clásicos que grabaron en pandemia. Con casi 30 años de historia, el líder de la banda mendocina habla del presente de la agrupación, que incluye una exitosa “reconversión” al streaming.

El líder de Karamelo Santo habla del nuevo disco de la banda y como se adaptaron en esta nueva era de la música.

Karamelo Santo forma parte del puñado de bandas que alcanzaron el sueño: nacer en Mendoza y trascender la frontera con la música. Justamente en 2022 cumplirán treinta años del debut en los escenarios. Y esa proeza nació de la mano de Goy Ogalde y Mario Yarke, los creadores de la banda que después de idas y vueltas decidieron volver al origen en 2016 y disfrutar de una refundación del grupo que marcó la senda del ska, reggae y la fusión latina en la música nacional.

Pese a tener tantos conciertos programados, como nunca antes, los mendocinos se tuvieron que acoplar a los nuevos tiempos y mostrar su mejor versión. Por eso recientemente editaron en las plataformas “El gran poder, vol.2”, el segundo disco de esta etapa en el que recopilan parte de sus canciones, con un estilo fresco y moderno, más la participación de invitados como Los Calzones, Palo Pandolfo, La Contreras, Lito Vitale, entre otros.

Tu pa’ mi”, “Luna loca”, “Vivo en una isla” o “La trampa” vuelven a sonar en este álbum de 14 canciones (cuatro inéditas), que también es el reflejo de un año de trabajo diferente: sin escenarios, pero con la posibilidad de cautivar a los seguidores a través de las plataformas.  

“Si algo aprendimos durante estos años es que en época de crisis lo mejor es crear contenidos, porque no podés competirle a nada, y menos cuando la agenda la tiene la naturaleza. Igual estamos tranquilos. Si tenés la voluntad y el objetivo claro, por lo menos sos más feliz entre todas las trabas”, confiesa Goy Ogalde desde su estudio de grabación en Buenos Aires.

Tanto Ogalde (voz y cabeza del grupo), Mario Yarke y Marcelo Amuchástegui son los responsables de la nueva etapa de la banda, que comenzó con el regreso del músico en 2016. Desde ahí transitan una etapa de madurez y de cambio. Editaron el disco “Gran poder” y comenzaron una gira por Latinoamérica y Europa.

-¿Cómo definís esta etapa?

-Estamos en una época relajada. Creo que lo que le pasó a Karamelo es lo que le tiene que pasar a todas las bandas. Cuando empezamos ni siquiera sabíamos dónde íbamos a llegar: discos, giras por el mundo, que en general es lo que uno sueña. Estamos agradecidos de todo lo que logramos y disfrutamos de eso. Y también de mostrarle a la gente que se puede llegar. Yo no empecé a hacer música hasta que vi que los Enanitos Verdes tocaban en la TV Pública para un montón de gente. Sin eso no creía que se podía hacer rock desde Mendoza. Era muy difícil, era una jugada quijotesca hacer una banda de rock desde una provincia. En ese momento era imposible y hoy veo para atrás y agradezco a la vida por la oportunidad. Más allá de los estilos de música, está bueno que la gente sepa que se puede llegar.

La banda de rock fusión editó "El gran Poder, vol. 2", el segundo disco de su reciente etapa.

-¿Crees que Karamelo marcó un camino en este género mestizo con el plus de nacer acá?

-Hay varias cosas que nos influenciaron. Los planetas se alinearon y coincidió el comienzo de la época zapatista donde los pueblos originarios comenzaron a tener voz. También la caída del menemismo y el 2001 nos marcaron política y socialmente. Pero la idea de llevar a Mendoza en las canciones lo hizo Alcohol Etílico anteriormente. Todo tiene que ver, pero Karamelo le dio otra impronta y el haber creado un estilo hizo seguramente que formáramos parte de ese camino...

-También tuvieron otras influencias...

-Sí, como La Portuaria, los Cadillacs, Todos tus muertos, y tuvimos a tiempo con eso, en coincidencia con Mano Negra y Manu Chao, donde estábamos todos en esa vibra. Se incorporó un estilo, y marcó la orientación social de la gente que nos iba a escuchar.

La nueva era de la música

-¿Por qué la decisión de hacer este segundo volumen?

-Nosotros hicimos un disco nuevo, en un primer volumen hace dos años. Y no tuvo una recepción grande. Lo lanzamos desde las plataformas y no teníamos la experiencia necesaria. Y esta vez, que nos agarró encerrados, lo que pensamos con los chicos fue hacer el volumen 2, aprendiendo de los errores. Así comenzamos a lanzar los temas de a uno cada 20 días, con invitados y amigos que participaron. Y si bien teníamos canciones nuevas, era un momento donde la gente nos estaba redescubriendo. Sobre todo en Latinoamérica. Giramos por México, Chile y vimos que la gente quería escuchar lo clásico, con un sonido más actual. Por eso sumamos invitados, para sumar un color nuevo a las canciones, y vimos cómo crecimos en Spotify con cada lanzamiento. Hasta que se juntaron diez canciones y las unimos en un disco.

-¿Cómo fue la experiencia en Spotify?

-Comenzamos el año con 15 mil personas que nos escuchaban y terminamos con 120 mil personas. Aprendimos también una nueva forma de trabajo. Antes, con la industria discográfica, tenías que poner plata en las radios, en los videos. Ahora eso no hace falta: la gente busca on demand. Para nosotros es algo mágico subir nuestra música, no tener intermediarios de la industria, que lo único que hacen es robarte. En mis 30 años de experiencia, la industria no me sirvió mucho. A mí fue más lo que me quitó que lo que me dio. Ahora grabás el tema y los subís por poco dinero a las plataformas. Eso era nuestro sueño. Para grabar nuestro primer disco invertimos 14 mil dólares, y el segundo salió 36 mil dólares, con videos, discos y demás. Hoy sería una locura trabajar con esos valores.

-Se puede decir que la independencia de la tecnología es la gloria.

-Igual, con 50 años no es fácil meterse en la lógica con la que se manejan los pibes. A mí me agarró la pandemia y no sabía lo que eran varias plataformas. A mí me cuesta horrores la lógica de la computación, el celular. Tiene una intuición que los pibes la tienen incorporada. A nosotros nos costó, pero venimos de una época en la que los sellos cajoneaban los discos y por suerte nuestro estilo en ese momento estaba de moda y pudimos salir de gira, comprar equipos para grabar. Hoy eso es importante, pero la tecnología avanzó y se puede grabar más barato un disco. A mí me pone feliz llegar a esta época sabiendo que un pibe graba sus canciones y cobra una plata, y no se la saca alguna entidad de la industria musical.

-¿Hoy es más importante cuántas personas te escuchan que la convocatoria de un show?

-La gente en Spotify escucha tu música, y la lógica es diferente que en Youtube con los videos. No me guío por Youtube. Sí me parece importante que el tipo que escuchó el disco lo haga cuatro o cinco veces, y eso me demuestra que la música tuvo una consistencia temporal y no relacionada con la imagen. Porque tipos de 50 años como nosotros no generamos interés en un pibe de 14 años. Pero la música sigue enganchando y que simplemente te sigan. Y en cierta manera en el streaming la música es parte meritocracia, porque llegás a los 10 mil seguidores en Spotify y te arman una playlists con nuestros temas. Y cuando sucede ese desbloqueo pasás a otro nivel de escuchas. Hay una curaduría del público.

En cuanto a la convocatoria previa a la pandemia, teníamos 25 conciertos confirmados por distintas ciudades de Argentina, y eso nunca nos pasó. No digo que en Capital llenáramos Obras, pero sí estábamos todos el mes tocando en distintas ciudades y eso nos marcó algo y nos gustó más que hacer una gira por Europa. El público creció en ese sentido, era más universal en todo el país. En México también nos pasó de actuar en otras ciudades y no solo en el DF.

Con casi tres décadas de historia, la banda mendocina transita una etapa independiente pero con el reconocimiento del público.

-La banda tuvo sus idas y vueltas, vos decidiste regresar, ¿crees que esta refundación es la esencia de Karamelo Santo?

-No lo pensamos así, con Mario Yarke somos los dos fundadores y Mario estuvo 15 años sin tocar en Karamelo y en todas las mieles de la banda no las vivió. Al igual que Marcelo Amuchástegui y otros integrantes. En la banda siempre pasaron unos 30 músicos y esas reinvenciones había que hacerlas sí o sí. Es difícil entenderlo, pero seguí intentando con Karamelo Santo porque los primeros integrantes quisieron volver y vivir toda esa experiencia. Para mí es una devolución hermosa fundamentalmente por ellos. Si es por mí, tal vez seguía con mi carrera solista.

-Después de este disco ¿qué planes tienen?

-La idea es hacer un nuevo disco, no seguir con esta línea de remake. Como solista estoy sacando versiones de Karamelo de temas míos que no salieron. Y en cuanto pase el verano veremos cómo se presenta todo y nos pondremos a trabajar en un nuevo disco.