El ejercicio dejó de ocupar un lugar exclusivamente estético o recreativo para integrarse como componente terapéutico en personas con enfermedades crónicas y padecimientos complejos como cáncer, diabetes o afecciones respiratorias. Especialistas en salud promueven la incorporación de disciplinas de bajo impacto como yoga y pilates dentro del abordaje médico integral.
Esta estrategia se aplica durante distintas etapas del tratamiento y apunta a mejorar tanto la condición física como el estado emocional del paciente.
Yoga
Constancia y efectos fisiológicos del ejercicio
La doctora Danairí del Carmen Baños Chan, médica cirujana mexicana recomienda realizar ejercicio entre tres y cinco veces por semana, con sesiones de 20 a 50 minutos. La práctica sostenida disminuye los niveles de cortisol y favorece la liberación de endorfinas y oxitocina, sustancias vinculadas al bienestar.
“Cuando tú realizas una actividad física constante estás liberando endorfinas. Y si lo estás haciendo diario, eso impacta en tu estado inmunológico, en la producción de tus interleucinas y en la regulación del cuerpo”, explica.
Estos cambios hormonales influyen en la respuesta inmunológica, reducen el estrés y mejoran la estabilidad emocional, factores clave en personas que atraviesan tratamientos prolongados.
El impacto en pacientes oncológicos
Durante quimioterapia y radioterapia es frecuente la aparición de sarcopenia, pérdida progresiva de masa muscular que afecta fuerza y estabilidad. “Este tipo de ejercicios trabajan de forma sostenida y progresiva la activación muscular. Entonces, estas personas que tienen sarcopenia, al empezar a trabajar presentan un aumento en la masa muscular”, detalla.
Además del desgaste físico, muchos pacientes enfrentan fatiga por quimioterapia. “Cuando las personas están en tratamiento sostenido, ocurre un fenómeno que se llama fatiga por quimioterapia. Al venir a un lugar donde formas comunidad y estás haciendo integración física, rompes emocionalmente ese patrón donde solo estás condenado a ir a tratamiento”, comenta.
Respiración, dolor y sistema nervioso
El yoga incorpora respiración profunda y meditación, herramientas que influyen en el sistema nervioso simpático y parasimpático. “Los ejercicios de respiración están documentados que ayudan a la mitigación del dolor. No puedes abandonar completamente tu terapia médica, pero sí te ayuda mucho”, afirma.
El dolor crónico posee dimensión física y mental. “El dolor no solamente es físico, también es mental. Al liberar la sensación de ansiedad, disminuyó el umbral de dolor”, puntualiza. La regulación emocional reduce la percepción de intensidad y mejora la tolerancia al tratamiento.
método chino sueño
Este recorrido mental en las personas facilita el descanso sin esfuerzo.
WEB
Mejora del sueño y límites clínicos
La práctica regular favorece la regulación de los ritmos circadianos. “Al tener una mejor producción de oxitocina y endorfinas, tu ciclo de sueño se regulariza. Las personas presentan mejoría en sus ciclos de descanso”, explica.
No obstante, existen situaciones en las que no se recomienda actividad física: pacientes hospitalizados en estado crítico, personas con fiebre y neutropenia o con dependencia de oxígeno superior a cinco litros por minuto. “En esas tres situaciones no se debe realizar actividad física, porque en el momento de la actividad puedes perjudicar al paciente”, advierte.