El ejercicio físico constituye uno de los pilares centrales para preservar la salud física y mental a lo largo de la vida. Muchas recomendaciones suelen centrarse en caminar como actividad accesible y beneficiosa. Sin embargo, investigaciones recientes indican que el trabajo de fuerza adquiere un papel aún más determinante en personas mayores de 60 años.
La clave está en realizar estos ejercicios físicos con regularidad, según la edad.
WEB
Los resultados aportan evidencia sobre la importancia de mantener y estimular la masa muscular durante la adultez avanzada. Con el envejecimiento, hombres y mujeres atraviesan una pérdida progresiva de músculo conocida como sarcopenia. Este proceso se acelera en mujeres tras la menopausia debido a la disminución de estrógenos, lo que impacta tanto en la composición corporal como en la funcionalidad diaria.
La fuerza como sostén de la autonomía
Caminar mejora la capacidad cardiovascular y favorece el bienestar general. Sin embargo, la fuerza muscular sostiene la independencia funcional. Levantarse de una silla, subir escaleras o cargar objetos dependen directamente de la potencia de piernas, brazos y tronco. Cuando la fuerza disminuye, aumenta la vulnerabilidad ante caídas, fracturas y limitaciones de movilidad.
El músculo cumple además una función metabólica activa.
- Regula la glucosa en sangre, contribuye a la eficiencia respiratoria y libera mioquinas con efecto antiinflamatorio.
- Estas sustancias intervienen en la comunicación entre sistemas como el cardiovascular, el inmunológico y el nervioso.
- La reducción de masa muscular favorece la acumulación de grasa abdominal y la inflamación crónica, factores vinculados a enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
El mantenimiento de la fuerza no solo mejora la movilidad. También se asocia con mayor expectativa de vida y mejor calidad en la vejez. Preservar músculo implica sostener autonomía, equilibrio y capacidad de respuesta ante esfuerzos cotidianos.
Después de los 70 ni rutinas intensas ni actividad forzada, este patrón de ejercicio puede ayudar sustancialmente al corazón
Las claves del ejercicio físico, después de los 70 años
Ejercicios recomendados a partir de los 60 años
El trabajo de fuerza no exige levantar grandes cargas ni asistir a un gimnasio. Existen movimientos simples y adaptables que permiten estimular los principales grupos musculares. Uno de los ejercicios más eficaces consiste en levantarse y sentarse de una silla de forma repetida, con la espalda recta y, si es posible, los brazos cruzados sobre el pecho. Este gesto fortalece piernas y glúteos.
Después de los 70 ni correr ni levantar peso, este ejercicio suave puede reducir el riesgo de caídas
Las flexiones apoyadas en la pared permiten trabajar brazos, hombros y pecho con bajo impacto articular. Las sentadillas suaves, las elevaciones de talones para activar gemelos y el uso de bandas elásticas o mancuernas livianas incrementan progresivamente la resistencia muscular.
La frecuencia recomendada se sitúa entre dos y tres sesiones semanales, con intensidad moderada y progresión gradual. Ante patologías previas o condiciones médicas específicas, resulta prudente realizar una evaluación profesional antes de iniciar la rutina.